Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Las facultades de informática lidian con la falta de presupuesto y los avances de la tecnología

La Comisión Europea calcula que el sector de las apps creará 4,8 millones de puestos de trabajo de aquí a 2018, y alerta de la falta de profesionales cualificados. Mientras, los presupuestos de las facultades de Informática se han visto reducidos drásticamente en más de un 50%, como recoge un reportaje de El Mundo. Además, tienen que enfrentarse a la dificultad de enseñar programación en un mundo que cambia muy rápidamente.

Algunos campus han tenido que recurrir a campañas de crowdfunding. Es el caso de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), que a comienzos de curso pedía aportaciones de particulares y empresas (entre 5 y 6.000 euros) para poder sufragar un laboratorio con 13 iMacs para su facultad de Informática. A cambio, la facultad ofrecía distintas recompensas, como rebautizar el laboratorio con el nombre del mecenas.

«En 2008, nuestro presupuesto era de alrededor de 400.000 euros. El del último año ronda los 86.000 euros –más de un 75% menos–», lamenta Nuria Castell, decana de la FIB. «Sin este crowdfunding, no habríamos podido disponer de este aula».

España ve cómo el desempleo juvenil roza el 56% mientras las facultades de informática han perdido desde 2002 más del 40% de su alumnado. En 2012 sólo se matricularon 60.434 alumnos. Muchos informáticos consideran que la Universidad está obsoleta en la enseñanza de programación.

«Estamos hablando de un ámbito en el que la realidad avanza mucho más deprisa que la respuesta que se puede dar desde el ámbito oficial», reconoce Eduardo Vendrell, presidente de la Conferencia de Directores y Decanos de Informática (CODDII). Vendrell asegura que la labor de la Universidad es dar «una respuesta de corte transversal: preparar al alumno para que algorítmicamente sea capaz de enfrentarse a los más modernos lenguajes».

El presidente del Coddii apunta hacia los másters propios como los encargados de cubrir las demandas en esta rama de la informática. Además, reconoce también que la Universidad tiene que «lidiar» con la gran cantidad de recursos formativos que existen en internet. EEsto es un sello de la informática. Y no me parece mal que exista una gran comunidad mundial que comparta, sin necesidad de lucro, los algoritmos más incipientes y se retroalimente a sí misma», confiesa.