Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Entrevista a Silvia Rueda “Los sesgos presentes desde la infancia impiden a las mujeres elegir una ingeniería”

Con motivo del Día Internacional de la Mujer en Ingeniería, la profesora de Informática de la Universitat de València (UV) Silvia Rueda Pascual reflexiona sobre las causas y las consecuencias del desequilibrio entre mujeres y hombres en las titulaciones y profesiones conocidas como STEM (por las siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Su análisis apunta a un problema estructural que va mucho más allá de las cifras y que afecta tanto a las oportunidades de las mujeres como a la calidad del conocimiento que genera la sociedad.

Silvia Rueda Pascual es profesora titular en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria de la UV, ejerce el cargo de vicepresidenta segunda del Colegio Oficial de Ingeniería Informática de la Comunitat Valenciana (COIICV) y coordina el proyecto Girls4STEM, nacido en el seno de la Universitat de València con el objetivo, precisamente, de impulsar un cambio, más o menos definitivo, en el problema estructural que sostiene la desigualdad, sobre todo, en las ingenierías y las carreras tecnológicas.

Rueda considera que jornadas como el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11 de febrero) o el Día Internacional de la Mujer en Ingeniería (23 de junio) continúan siendo necesarias porque la participación femenina en estos ámbitos está lejos de ser igualitaria. Según explica, si las decisiones académicas y profesionales respondieran únicamente a preferencias personales, la distribución de mujeres y hombres en las diferentes titulaciones sería mucho más equilibrada. El hecho de que esto no ocurra evidencia, a su juicio, la existencia de factores externos, estereotipos y sesgos que influyen desde la infancia.

En este sentido, comenta: “Un estudio de Science señala que las niñas empiezan a pensar que no son muy inteligentes a los seis años. Es la consecuencia de la socialización recibida y el primer paso para alejarlas de las STEM, consideradas socialmente como muy difíciles”.

Los datos de la Universitat de València muestran que las mujeres representan el 33,4 % del personal investigador en Ciencias y el 23,5 % en Ingeniería, unas cifras que se encuentran por encima de la media de mujeres informáticas en España, por ejemplo, que se sitúa alrededor del 18 %.

No obstante, Rueda Pascual insiste en que el debate no puede limitarse a las estadísticas –aunque las considera imprescindibles para comprender la situación–, puesto que estas medias “esconden realidades muy diversas”, es decir: “Dentro de las áreas STEM hay titulaciones con una elevada presencia femenina, como algunas vinculadas a las ciencias biológicas o a la tecnología de los alimentos, mientras en otras, como Informática, la proporción de mujeres es mucho menor. Esta heterogeneidad obliga a analizar los datos con más profundidad antes de extraer conclusiones”, afirma.

Pero la cuestión central, subraya, es entender por qué las mujeres no eligen determinadas profesiones y qué consecuencias tiene esto, entre las que destaca: “Por una parte, no optar por una titulación STEM, por ejemplo, limita sus oportunidades de acceder a empleos con elevadas tasas de inserción laboral y salarios competitivos. Por otra, la falta de diversidad repercute directamente en los resultados de la investigación y la innovación”.

Y todo este conjunto afecta a la totalidad de la sociedad. “Cuando los equipos están formados por personas muy parecidas entre sí tienden a identificar y resolver problemas desde una perspectiva homogénea. Por el contrario, la diversidad de género y otros factores sociales enriquece el conocimiento y favorece soluciones más útiles para el conjunto de la población”, arguye.

La profesora de la UV rechaza, además, la idea de que el desequilibrio en las STEM sea un problema exclusivamente femenino. Recuerda que la baja presencia de hombres en profesiones como Enfermería es “la otra cara de la moneda”: la existencia de estereotipos que asignan determinados empleos a un sexo o a otro. Así, apuesta por que la igualdad implique a toda la sociedad y que pueda superar concepciones todavía muy arraigadas sobre qué corresponde estudiar a mujeres y a hombres.

Entre las causas que perpetúan estas desigualdades destaca también la carencia de referentes. Según argumenta, las mujeres han contribuido históricamente al desarrollo científico y tecnológico, pero sus aportaciones continúan siendo poco visibles. Como ejemplo, anota que solo una pequeña parte de las figuras presentes en los libros de texto son mujeres. Esta invisibilización “sistemática” dificulta que las niñas puedan identificarse con profesionales del ámbito científico o tecnológico.

Y si a esto se le añade que el máximo referente científico femenino accesible continúa siendo la figura de Marie Curie, la situación continuará igual porque nunca se llegarán a identificar “con una mujer excepcional en blanco y negro”.

Por lo tanto, Rueda defiende la necesidad de mostrar referentes próximos y cotidianos, mujeres con trayectorias profesionales normales en las que las nuevas generaciones puedan reconocerse. Esta es una de las líneas de trabajo de Girls4STEM, el proyecto de la UV que coordina Silvia Rueda Pascual y que pretende acercar investigadoras, profesionales y estudiantes al alumnado para dar a conocer las posibilidades laborales reales de las titulaciones STEM y romper estereotipos sobre quiénes puede dedicarse a ellas.

En todo este proceso, en opinión de Rueda Pascual, los hombres ocupan un papel esencial, porque “forman parte tanto del problema como de la solución y, por lo tanto, las acciones de sensibilización tienen que llegar a toda la población”. “El objetivo es construir una ciencia y una tecnología orientadas a las personas, capaces de reducir sesgos en lugar de reproducirlos”, defiende.

Para las jóvenes que dudan entre una ingeniería y otros estudios tradicionalmente más feminizados, el mensaje de Rueda está claro: nadie tendría que decirles que no pueden hacerlo. También alerta, sin embargo, contra los discursos excesivamente simplistas basados en la meritocracia. Las oportunidades, recuerda, no son iguales para todas las personas, porque las circunstancias sociales y económicas condicionan las trayectorias vitales. Así pues, reivindica la importancia de las redes de apoyo y de pedir ayuda cuando aparezcan obstáculos.

La profesora concluye que todavía queda mucho camino por recorrer en materia de igualdad. También en la divulgación científica, un ámbito donde la presencia femenina continúa siendo inferior incluso en disciplinas donde las mujeres son mayoría. Por eso anima a continuar trabajando para hacer visibles las aportaciones de las investigadoras y para construir una sociedad más crítica, más diversa y mejor preparada para afrontar los retos del futuro.

Fuente: UV