El campamento tecnológico de la Cátedra Aldaba en la Escuela de Ingeniería Informática del campus de Ourense busca fomentar la presencia femenina en un sector donde las mujeres siguen siendo minoría.
Con el apoyo y la financiación parcial del Consello Social de la UVigo, el campamento convirtió la Escuela de Ingeniería Informática en un espacio de experimentación en el que los participantes pudieron construir, programar y probar sus propios proyectos acompañados por un equipo de monitores titulados en carreras tecnológicas.
La organización presta especial atención a la participación femenina porque, según explica la coordinadora del campamento por parte del campus, Alma Gómez, «el problema de la brecha de género no aparece al principio del aprendizaje. En las edades más tempranas, niñas y niños muestran una confianza similar en sus capacidades, pero a partir de los 10 o 12 años muchas jóvenes empiezan a percibirse como menos preparadas para disciplinas relacionadas con la ingeniería debido al peso de los estereotipos que pone sobre ellas una mayor presión y autoexigencia que sobre ellos, cuando si nos basamos en datos reales sus conocimientos son idénticos», sostiene.
El objetivo del campamento es precisamente intervenir antes de que esa barrera aparezca. «Es una pena que se pierda el talento femenino y que suceda tan pronto», lamenta Alma, que es voz autorizada porque, además de la coordinadora, es titular del departamento de informática de la escuela. Una facultad en la que, subraya, «actualmente las mujeres representan solo entre el 10% y el 15% del alumnado que accede a Ingeniería Informática».
Para niñas como Sara, Antía y Alba, la experiencia ya forma parte de su verano. «En vez de ser un campamento normal, aquí programamos y hacemos robots», explican, destacando la satisfacción de ver «cómo podemos crear nuestros propios videojuegos desde cero en Scratch», pero también la de «convertir diseños digitales en realidad mediante la impresión 3D».




