Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

«La IA puede ser nuestro mayor enemigo o nuestro mejor amigo para subirnos a la ola»

Entrevista en el Diario de Sevilla a María José Escalona, catedrática de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Sevilla.

«El uso racional, ético y coherente de la tecnología se tiene que enseñar desde infantil», advierte la experta, que señala la formación de toda la ciudadanía como la clave para que la IA conduzca a un mundo mejor.

María José Escalona es catedrática en el Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Sevilla. Es especialista en ingeniería de requisitos y dirige el grupo de investigación ES3 (Engineering and Science for Software System), uno de los más prolíficos en colaboraciones con empresas en dicha institución. A lo largo de su carrera ha investigado en universidades internacionales y ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio Pulso Extraordinario a la Investigación en Andalucía 2025. Atesora una gran capacidad divulgadora y una visión optimista de la tecnología como facilitadora del cambio social. A lo largo de la entrevista incide en la formación de la ciudadanía como herramienta indispensable para que la revolución de la IA conduzca a un mundo mejor.

-¿Qué papel está teniendo el sector tecnológico en el desarrollo económico de Andalucía?

-Yo siempre he alardeado mucho de los colores verde y blanco. Siempre me he sentido orgullosa porque incluso desde mi inicios Andalucía ya apostó fuerte por la digitalización. El Servicio Andaluz de Salud ha hecho una inversión en gestiones y en soluciones tecnológicas muy destacable y la administración electrónica ha sido un referente en Andalucía. Es un sector que aporta mucho al PIB de la comunidad, que aporta además una oferta de trabajo brutal. No tenemos la capacidad de generar tanto talento TIC como requieren las empresas. Andalucía se puede sentir muy orgullosa de cómo representa al sector de la tecnología y es un sector totalmente en auge.

– ¿Está la universidad andaluza preparada para responder a esta demanda de talento o el sector tecnológico se va a quedar corto de mano de obra?

-La Universidad está preparada; lo que no sé si estamos tan preparados es como sociedad. El cambio que va a tener la profesión de la informática tiene que ver mucho con las otras titulaciones. Creo que es necesario que nos empecemos a mezclar. Es importante que los abogados o los filósofos aprendan que la tecnología va a tener que ser parte activa de su vida. No te digo que se pongan a escribir algoritmos, pero tienen que aprender a hablar con la tecnología.

-O sea, que la tecnología se convierta en materia transversal en todas las titulaciones universitarias.

-Pero va más allá; llevamos muchos años diciendo que esto no tiene que llegar solamente a la universidad, que tiene que estar desde los primeros años. El uso racional, ético y coherente de la tecnología se tiene que enseñar desde infantil. No quiero decir que se le dé un móvil a un niño de 3 años, pero es que los niños interactúan con la tecnología desde que nacen, simple y llanamente porque ven a sus padres usando el teléfono. Así que nos tenemos que formar; si no, nos convertimos en analfabetos digitales. No se trata sólo de prohibir y de regular; hay que formar. Cuando yo empecé a salir de discotecas con mis amigas por las noches, mi padre y mi madre sabían decirme qué es lo que tenía y lo que no tenía que hacer porque ellos habían salido de discoteca. Pero ahora mismo, las generaciones que no se han criado en un entorno digital, ¿cómo ayudan a sus hijos y a sus hijas a actuar en redes sociales? Hay que formarse.

«No se trata sólo de prohibir y de regular; sobre todo hay que formar»

-La inteligencia artificial, ¿cómo cambia el escenario? ¿La ve más como una oportunidad o como un riesgo?

-Yo cuando voy a un foro a hablar sobre este tema siempre planteo un juego. Pensemos en una barra que va del nivel cero al cinco. El nivel cero es tú piensas que la inteligencia artificial o no vale para nada bueno o directamente es lo peor que nos puede llega a pasar porque van a venir los robots, nos van a dominar, nos vamos a quedar todos sin trabajo y todo se va a arruinar. El nivel cinco es de aquellas personas que piensan que la IA nos viene a solucionar la vida y los problemas del mundo. Yo siempre les digo que mi objetivo después de la charla es que la gente se quede en el tres. Porque la IA no viene a destrozar el mundo y además estamos todavía bastante lejos de la superinteligencia que haría falta para eso. Pero tampoco viene a que nosotros nos convirtamos en dueños y señores que tengamos robots que lo hagan todo por nosotros. Entonces, todo esto que hay ahora, usado con cabeza, nos puede mejorar muchísimo la vida en mil millones de cosas, pero también es cierto que lo tenemos que usar con cabeza y con formación.

– ¿Le preocupa que las nuevas generaciones no adquieran habilidades como la lectura comprensiva, el análisis por derivarlo todo a la IA?

-Mucho. Hay muchos movimientos que están intentando que esto no se produzca. Mi hijo usa ChatGPT con 8 años, pero de una manera muy limitada. Él vino un día diciendo: «Mamá, con esto ya no hace falta que estudie». Cogí ChatGPT y le dije: «Pregúntale quién es mamá». Como yo tengo mucho contenido en redes sociales, le dio una definición bastante acertada. Luego le dije que preguntara por su abuelo. ChatGPT no encontraba información real y se empezó a inventar cosas. Mi hijo se frustró y acabó diciéndole a ChatGPT que era un mentiroso y que los Reyes Magos no le iban a traer regalos. Ahora me dice: «Mamá, ayúdame a preparar el examen con ChatGPT», pero ya es cauto. Esta formación es la que tenemos que llevar a la juventud: usarlo para lo que realmente tiene utilidad, y con cabeza.

– ¿Es partidaria de una regulación estricta de la IA?

-En el punto medio está la virtud. Evidentemente hay que regular, pero yo creo que además, y sobre todo, hay que formar. Lo que no se puede es regular y no formar. Sí que hace falta una regulación, hay que tener cuidado sobre todo con las poblaciones más vulnerables, pero también hay que permitir que la gente se enfrente a este tipo de cosas, porque si no, nos estamos quedando atrás del movimiento mundial. Europa y España no deben quedarse atrás de otras potencias.

«La IA no viene a destrozar el mundo y además estamos todavía bastante lejos de la superinteligencia que haría falta para eso»

-La brecha digital, conforme la tecnología se acelera y entra en juego la IA, ¿sólo puede aumentar? ¿O puede servir la IA también para estrecharla?

-Esto ha pasado también con la digitalización clásica: a medida que llegan los sistemas digitales, hay gente que se va quedando atrás. A mí me gusta representarlo como una ola que llega. Hay gente a la que la ola se la va a comer y hay gente que va a surfearla con mucho éxito. Igual que la inteligencia artificial puede ser nuestro mayor enemigo y hacer que nos quedemos atrás, también puede ser nuestro mejor amigo para subirnos a la ola. Cuando mi padre quiso aprender a usar Excel se tuvo que bajar un curso, ponerse a estudiar… Hoy le preguntas a la IA: ¿cómo puedo hacer un sumatorio de las celdas? La propia IA te puede ayudar a subirte a la ola mucho más rápidamente de lo que lo harías sin ella. La clave es el uso con cabeza. Yo creo que la sociedad puede ser más igualitaria si todos tienen la posibilidad de llegar a estos sistemas con una formación adecuada. Yo ayer le decía a mi madre lo orgullosa que me siento de ella: tiene 73 años y usa ChatGPT. Al principio le daba un miedo atroz, pero se ha dado cuenta de todo lo que le puede dar. Por ejemplo, le pregunta qué autobuses tiene que coger para ir a tal sitio de Sevilla. Ojalá más cursos para que la gente mayor utilice ChatGPT. O sobre administración electrónica y certificado digital, que hay un porcentaje de la población mayor y no tan mayor que tiene una brecha brutal. Yo creo que hay que quitarse el miedo y usarlo con cabeza y con cautela, pero no es el enemigo y puede beneficiarnos en muchas cosas.

Fute: El Sur