Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Hay que transferir más conocimiento de la Universidad a la empresa, afirma José María Troya

El catedrático de Lenguaje y Ciencias de la Computación de la Universidad de Málaga José María Troya, ganador del Premio Nacional de Informática «Aritmel» 2012, subraya en dos entrevistas a diarios malagueños la importancia de la transferencia de conocimiento entre Universidad y empresa.

Los Premios Nacionales de Informática los otorga la Sociedad Científica Informática de España (SCIE), por las aportaciones científicas a esta disciplina. El profesor de la Universidad de Málaga ha recibido el galardón Aritmel que reconoce a aquel investigador que haya realizado sobresalientes contribuciones científicas y académicas en esta área.

En La Opinión de Málaga, Troya explica que es un reconocimiento dado por la asociación de todas las asociaciones de informática de España. «No es un premio que sea para un tipo de informático que trabaje en determinados aspectos. Es general. Abarca todas las ramas, disciplinas y áreas de trabajo de Informática». Se creó hace ocho años y desde entonces se da todos los años.

En la entrevista de Málaga Hoy, Troya reconoce que uno de sus objetivos es transferir más tecnología de la Universidad a la empresa. «La informática en sí es una tecnología aplicada a la que hay que buscarle una rentabilidad, en el sentido de poder transferir e innovar en base al conocimiento que tenemos y estamos generando. La transferencia es colaborar con la empresa y si es posible resolver problemas concretos. Es muy importante el reconocimiento de la sociedad, de dirigentes políticos y académicos a la investigación y la transferencia tecnológica».

Troya reconoce que es difícil de cuantificar cuánto de lo investigado llega a la vida real. «No se sabe siempre si nuestras aportaciones pueden tener aplicación, a veces es difícil de medir en algunos parámetros. Hay algún producto que se genera por la participación de la universidad y otras que esa colaboración se queda en nada, porque no todo se vende. Pero bastante de lo que hemos transferido ha sido útil para la empresa».