Las palestinas Nariman y Roba Irheeme anhelan llevar una “vida normal”, explican en la Universitat Politècnica de València, tras la odisea de su salida para ser becadas. Una de ellas quiere estudiar ingenieríainformática.
Nariman Salem Irheem, una estudiante de 20 años de Gaza (Palestina), envió hace meses un mensaje al whatapp oficial de la Universitat Politècnica de València (UPV). En él, además de trasladar su currículum, solicitaba orientación para su admisión dada su excepcional situación humanitaria.
Ese mensaje puso en marcha de manera inmediata a la UPV, que inició un proceso arduo y repleto de dificultades de toda índole que ha finalizado con Nariman y su hermana Roba llegando a Valencia con un objetivo claro: poder continuar su formación académica como lo que son, dos chicas normales de 19 y 20 años.
Su trayecto de los últimos dos días, atravesando el paso fronterizo de Kerem Shalom, cruzando Cisjordania hasta llegar a Ammán -donde disponían de un permiso de 32 horas para abandonar el país- y volando ayer hasta Madrid, para posteriormente desplazarse por carretera hasta Valencia -junto al vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la UPV, José Francisco Monserrat, que las acompañó desde Jordania- es solo el final de una historia de ingente trabajo burocrático y emocional.
No en vano, la operación ha contado, durante todo este tiempo, con el respaldo de 3 ministerios del Gobierno de España –Juventud e Infancia; Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; y Ciencia, Innovación y Universidades-, los consulados españoles de Jerusalén y Ammán, y la embajada de Israel en España, clave para desbloquear un proceso de especial dificultad.
La Universidad de Jaén (UJA) ya recibió en diciembre del pasado año un grupo de cinco estudiantes procedentes de Gaza en el primer contingente de alumnos evacuados de la franja que gestionaron las autoridades diplomáticas españolas, que incluía también a un estudiantes matriculado en la Universidad Autónoma de Barcelona y a otro, en la Universidad Carlos III de Madrid.
Alumnas invitadas por la UPV
“Es el mejor día de mi vida”, afirmaba Nariman con una sonrisa gigante pese a las “cuatro horas dormidas desde el domingo por la noche” al cruzar la puerta 10 de la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas.
Tanto ella como Roba cuentan con la condición de alumnas invitadas por la UPV, con una ayuda concedida por parte de su Consejo de Gobierno, y llegan avaladas por sus buenos currículums. Nariman, de hecho, se graduó en Tawjihi en 2023 con una nota media de 9,91 y, pese a los bombardeos y los continuos desplazamientos, acabó un año académico de la licenciatura en Ingeniería de Ciberseguridad impartida en inglés en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Gaza.
Ahora, ambas van a preparar su examen de acceso a la universidad, que llevarán a cabo en la UNED -que ha realizado las modificaciones de calendario necesarias- antes de poder matricularse y proseguir sus estudios, si consiguen la nota requerida, en una UPV que espera a las dos con los brazos abiertos, consciente de que la educación es el mejor camino hacia una sociedad pacífica, próspera y, por encima de todo, humana.
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