Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Entrevista a la ingeniera informática María Ángeles Castaño en Nuestras ReferenTICs

“La tecnología ofrece un mundo lleno de oportunidades para aprender, crear y aportar soluciones a problemas reales»

A veces, el rumbo de una vida cambia por una decisión inesperada. En el caso de María Ángeles Castaño, ha sido así tanto en lo personal como en lo profesional. En este último caso, lo que comenzó como una elección práctica acabó convirtiéndose en una vocación que lleva desarrollando desde hace más de tres décadas al servicio de la sanidad pública andaluza.

Hoy forma parte de la coordinación TIC de Cádiz y su trayectoria demuestra que la tecnología también es una forma de cuidar a las personas, resolver problemas y contribuir a mejorar la atención de quienes más lo necesitan.

 

¿Cómo se despertó en ti el interés por la tecnología?

La verdad es que no fue una vocación de infancia. Mi primera opción era estudiar Geología, una disciplina que me apasionaba porque siempre me ha gustado la ciencia y entender cómo funciona el mundo que nos rodea. Sin embargo, en el último momento mi padre me aconsejó que eligiera una carrera con más oportunidades laborales y me dijo, con mucho sentido práctico, que no me pagaría unos estudios que, en aquel momento, tenían tan pocas salidas. Así que tuve que replantearme mis planes.

En aquel momento la Ingeniería Informática era una titulación relativamente nueva y con un futuro muy prometedor. No tuve mucho tiempo para pensarlo y decidí dar el paso. Lo que comenzó como una decisión práctica terminó convirtiéndose en una profesión que me encanta durante más de tres décadas.

Con el tiempo descubrí que la informática va mucho más allá de la tecnología. Es resolver problemas, hacer que las cosas funcionen mejor, trabajar codo con codo con otras personas (lo que más me gusta) y contribuir a mejorar servicios que impactan directamente en la vida de la gente. Y poder hacerlo en la sanidad pública ha sido, sin duda, una de las mayores satisfacciones de mi trayectoria profesional.

¿Te imaginaste ya de niña dedicándote a algún campo de la ciencia?

En mi infancia no existían tantos referentes femeninos en el ámbito tecnológico como existen hoy, por lo que nunca pensé de forma concreta que acabaría siendo ingeniera informática. Sin embargo, siempre sentí curiosidad por la ciencia, por aprender cosas nuevas y por resolver retos.

La vida me llevó por otro camino y hoy puedo decir que acerté. La ingeniería informática me ha permitido desarrollar esa misma curiosidad científica, pero además me ha dado la oportunidad de participar en proyectos que mejoran el trabajo de los profesionales sanitarios y, en definitiva, la atención que reciben los pacientes.

Cuéntanos más sobre tu trayectoria profesional, y a qué te dedicas cada día

Llevo más de 35 años trabajando en el sector de las tecnologías de la información. Soy ingeniera informática y, de esos más de 35 años de profesión, 31 los he desarrollado en el Servicio Andaluz de Salud. Cuando terminé la carrera empecé en una empresa de desarrollo de software en Sevilla, donde tuve mi primer contacto con proyectos reales y aprendí muchísimo. Poco después tuve la oportunidad de incorporarme a IBM, coincidiendo con la Expo 92, una experiencia muy especial tanto por el momento que vivía Sevilla como por todo lo que supuso trabajar en una compañía de referencia.

Más adelante trabajé en el Ayuntamiento de Estepa y, posteriormente, di un salto importante al incorporarme a una empresa americana. Gracias a ella pasé seis meses formándome en Estados Unidos, una experiencia que marcó mi carrera tanto profesional como personalmente. Allí tenía una prometedora proyección profesional y la posibilidad de seguir creciendo dentro de la empresa. Sin embargo, la vida también se escribe fuera del trabajo: me enamoré y decidí volver a mi tierra.

A mi regreso empecé a buscar trabajo y, casi al mismo tiempo, salieron plazas de informática en los hospitales de Puerto Real y Cádiz. Tuve la suerte de ser seleccionada para el Hospital Universitario de Puerto Real, donde comenzó mi trayectoria en el Servicio Andaluz de Salud. Desde entonces han pasado ya 31 años, durante los cuales he trabajado en distintos hospitales (Puerto Real, Jerez y desde hace más de 13 años en el hospital Puerta del Mar), participando en proyectos muy diversos y viviendo en primera persona la enorme transformación tecnológica que ha experimentado la sanidad pública.

La profesión ha cambiado muchísimo desde aquellos primeros años. Cuando empecé, Internet todavía no formaba parte de nuestro día a día y nuestro trabajo era muy distinto al de ahora. Éramos un poco «todoterreno»: un mismo profesional (éramos muy pocos) hacía prácticamente de todo. Lo mismo ampliábamos la memoria de un equipo o cambiábamos un disco duro que instalábamos aplicaciones utilizando más de cuarenta disquetes, configurábamos equipos y armarios de comunicaciones, poníamos en marcha nuevos proyectos y sistemas de información, administrábamos servidores o resolvíamos cualquier incidencia que surgiera. Era una época en la que había que aprender constantemente y adaptarse a cualquier reto que apareciera.

Hoy la tecnología es mucho más compleja, pero también mucho más apasionante. Actualmente trabajo en el área de aplicaciones y gestión de proyectos. Mi día a día consiste en coordinar la implantación y evolución de los sistemas de información, colaborar con profesionales sanitarios y equipos técnicos, planificar mejoras, gestionar incidencias y asegurar que la tecnología responda realmente a las necesidades asistenciales y organizativas.

Lo que más me gusta de mi trabajo es comprobar que detrás de cada aplicación o de cada mejora tecnológica hay un impacto real en el trabajo de los profesionales y, sobre todo, en la atención que reciben los pacientes. Además, disfruto especialmente trabajando con los distintos grupos de profesionales implicados en cada proyecto. La colaboración entre perfiles sanitarios, técnicos y de gestión es una de las partes más enriquecedoras de mi trabajo, porque siempre se aprende de los demás y las mejores soluciones nacen del trabajo en equipo.

Después de más de tres décadas, sigo teniendo la misma ilusión por aprender y afrontar nuevos retos. Poder contribuir a la transformación digital de la sanidad pública, ayudando a que la tecnología facilite el trabajo de los profesionales y mejore la atención a los pacientes, sigue siendo, para mí, una enorme motivación.

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Fuente: Junta de Andalucía