¿Por qué hay en España veinticinco millones de smart phones y sólo un 12% de los usuarios de la sanidad utilizan aplicaciones de telemedicina? Esa es la pregunta que abre un artículo publicado en la web de El Heraldo de Aragón. La pregunta se formuló en un encuentro celebrado en el Centro de Investigación Biomédica de Aragón. Los médicos y sanitarios respondieron sin titubear: “Porque no son fáciles de usar”. Los ingenieros informáticos asistentes aceptaron la crítica.
También los empresarios y representantes de las administraciones públicas que acudieron a la cita del CIBA aceptaron la crítica y, según dijeron, también el reto de llevar las aplicaciones sanitarias a los dispositivos móviles de todos los pacientes españoles.
Ignacio Martínez Ruiz, asesor en salud de la empresa Goodday Solutions, confóa en que “la telemedicina puede evitar muchas visitas, aun reconociendo el valor de la relación médico-paciente, y reducir en un 45% la mortalidad en enfermos crónicos”.
La simbiosis informáticos-profesionales de la salud parece ineludible, aunque de entre el público reunido aquel día en el CIBA surgieron voces de duda: ¿No estaremos sobrevalorando las tecnologías y olvidándonos del apoyo humano, del respaldo del entorno y el afecto? Entonces, los expertos aseguraron que las tecnologías pueden servir para ‘escanear’ los problemas y definirlos, aunque luego el abordaje de los mismos tenga que ser más humano, más de potenciar los entornos afectivos.




