Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Entrevista a la informática e influencer Simbeli: «Ser una influencer mola, pero ser ingeniera muchísimo más»

A Simbeli le gustan las matemáticas, la lógica y la tecnología —herramientas que usa en su día a día como ingeniera informática— pero también el humor y la teatralidad —de lo que hace gala en su faceta de influencer en todas las redes sociales donde aglutina a 3 millones de seguidores—.

Ambas facetas son posibles y son también las dos caras de la misma moneda de una joven lucense, de 29 años, que se hizo ingeniera informática antes que influencer y que protagoniza la campaña que puso en marcha el Colegio Profesional de Ingeniería en Informática de Galicia (CPEIG) con motivo de la celebración este martes del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

«Utilizamos las matemáticas, la lógica, la tecnología y la creatividad para convertir en realidad soluciones e ideas. Ser creadora de contenido mola, pero ser ingeniera informática mola muchísimo más», dice Simbeli en el sketch de la campaña donde, como suele hacer, ella misma representa a dos personajes: el de una campesina que no entiende cómo ella, Simbeli, está delante de un ordenador —algo que parece cosa de brujería— y el de ella misma, que le explica a la intrusa lo que «mola» su trabajo como ingeniera informática.

Entrevista completa: El Progreso

Fotografía: Simbeli, influencer e ingeniera informática. A.L.

La Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo potencia la formación en IA

La Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo, en colaboración con empathy.ai, empresa del grupo Empathy Holdings, ha puesto en marcha una iniciativa pionera para que sus estudiantes puedan desarrollar proyectos de inteligencia artificial utilizando una infraestructura de servidores avanzada. Esta propuesta se enmarca dentro del «Empathy AI Challenge», un concurso académico diseñado para fomentar la creatividad, el talento y la innovación en el ámbito de la IA.

El «Empathy AI Challenge» está dirigido a los estudiantes matriculados en el curso de Arquitectura del Software de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo, quienes podrán trabajar con la IA de empathy.ai en un entorno optimizado y seguro. Gracias a la infraestructura de servidores proporcionada por la tecnológica asturiana, los participantes podrán desarrollar sus proyectos con acceso a una capacidad computacional de alto rendimiento, garantizando privacidad y eficiencia sin variaciones en el rendimiento.

En palabras de Jose Emilio Labra Gayo, catedrático del Departamento de Informática de la Universidad de Oviedo y coordinador de la asignatura, «este tipo de concursos favorecen la motivación de los estudiantes al abrirles una ventana a los avances tecnológicos recientes imbrincándose con el tejido empresarial de la región.»

«Es importante que los futuros ingenieros de software entiendan que la inteligencia artificial es una herramienta que pueden usar y controlar como cualquier otra. Con este challenge, los invitamos a usarla e innovar, para que deje de ser una “caja mágica” y se convierta en un modelo que dominan y controlan», afirma Ana García, coordinadora del “Empathy AI Challenge” en Empathy Holdings.

Noticia completa: La nueva España

Fotografía: Miki López

Entrevista a la informática Andrea Cascallar «Es motivador saber que con la IA podemos impactar de una forma tan grande en la vida de las personas»

Andrea Cascallar fue la primera española en recibir el premio Eusflat a la mejor tesis europea y el año pasado se hizo con el premio Frances Allen de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial. Actualmente ha dejado la investigación en el Citius y trabaja en el sector privado desarrollando distintas técnicas de Inteligencia Artificial.

Impulsar el contacto de las niñas con la tecnología desde la infancia, dar a conocer más referentes cercanos o de qué forma impacta la Inteligencia Artificial en la vida de las personas son algunas de las claves que Andrea Cascallar (Cerponzóns, 1993) propone para reducir la brecha de género en los estudios de ciencias y tecnología.

Estudió el grado de Ingeniería Informática, máster en Inteligencia Artificial e hizo el doctorado en el CiTIUS de la Universidade de Santiago. ¿Ya notó entonces la brecha de género?
En la facultad éramos sesenta en clase y del total, cuatro chicas únicamente.

¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse a la Ingeniería Informática seguir el camino tecnológico?
No, ni muchísimo menos. De  pequeña, lo que más me gustaba era la música y creía que quizás iba a estudiar algo relacionado con eso. Fue surgiendo con el tiempo. Cuando estaba en el instituto mis padres me apuntaron a clases de informática y ahí empezó a llamarme la atención. Fue poco a poco, de forma muy orgánica, como me fue surgiendo este interés y decidí tirar por esta rama.

¿A qué cree que se debe la brecha de género en los estudios STEM (por las siglas en inglés de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas)? 
Creo que es algo multifactorial y que empieza desde que somos pequeños y ya hay esta diferencia, que creo o espero que esté cambiando, en la forma de adjudicarnos los juguetes a los niños y niñas. A nosotras de una forma que quizás no somos conscientes siempre se nos lleva a que somos las cuidadoras, bien sean en el ámbito de la salud o en el de la educación, y a los niños, pues ya muy pronto se les relaciona con trabajos relacionados con construir, con la arquitecturas, más ingeniería… Creo que ya empieza ahí, pero desde luego no creo que sea lo único. Según vamos creciendo los roles en casa todavía muchas veces  siguen diferenciados y luego quizás hay que reconocer que biológicamente somos diferentes.

¿Qué haría usted para animar a las niñas a seguir carreras tecnológicas y científicas?
Pasaría por enseñarles a las niñas lo que significa el mundo STEAM, que desde pequeñas ya tengan presente lo que es. Muchas veces tampoco nos planteamos que esto pueda ser algo que nos guste porque no tenemos ni idea de qué va. Los niños a lo mejor, como al final acaban entrando ahí, porque también tradicionalmente  los videojuegos es algo que le interesa más, al final acaban encontrándose con la tecnología de una forma que a lo mejor a las niñas no llega. Y luego daría a conocer a las referentes.

¿Faltan referentes?
A pesar de que hay figuras que son referentes por su trayectoria no tienen esa publicidad, que tienen ellos. Esa es una de las cosas básicas que sí podemos hacer para intentar cambiar un poco las cosas, dar importancia a los referentes femeninos. Nombres como Ada Lovelace, Mary Keneskeller o muchísimas otras mujeres que han tenido un gran impacto a lo largo del tiempo y que realmente son nombres que tú le preguntas a los niños y a las niñas y no los conocen. Y también, además de estos referentes más históricos, también creo que es importante conocer referentes que sean cercanos.

Entrevista completa: Diario de Pontevedra

“En la computación cuántica, la teoría avanza bastante rápido, pero nos falta construir máquinas capaces”

Eduardo Sáenz de Cabezón dirige e interviene un Curso de Iniciación a la Computación Cuántica que aborda desde sus fundamentos básicos a aspectos actuales como Quantum Machine Learning o el estado actual de las tecnologías relacionadas

“En la computación cuántica, la teoría avanza bastante rápido, pero nos falta construir máquinas que sean capaces de implementar esos algoritmos”, ha afirmado Eduardo Sáenz de Cabezón, divulgador científico, profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos, organizador y ponente del Curso de Iniciación a la Computación Cuántica.

Sáenz de Cabezón ha explicado que “la computación cuántica es aprovechar las propiedades cuánticas de la materia, en concreto superposición y entrelanzamiento –que nos pueden sonar casi esotéricas, pero que es como funciona la materia a nivel muy pequeño– para hacer computación ”.

No obstante, “algunas propiedades asustan un poco como romper los códigos criptográficos que usamos actualmente y otras, al revés”, son prometedoras, “como, por ejemplo, entender mejor cómo son la química o cómo se pueden producir proteínas que o medicinas”, ya que los ordenadores cuánticos “aprovechan esas propiedades para resolver algunos problemas de una forma mucho más eficiente, más rápidamente de lo que es capaz de hacer cualquier ordenador clásico”.

Sobre la unión entre la computación cuántica y la inteligencia artificial (IA) ha señalado que “los modelos de IA necesitan algoritmos que trabajan sobre muchísimos datos y estos algoritmos necesitan mucha potencia de cálculo” y otra ventaja es el gasto energético, ya que entrenar esos modelos de IA tiene “una huella ecológica grande”.

Elías Fernández Combarro, catedrático Departamento de Informática de la Universidad de Oviedo, ha intervenido en el curso con la ponencia ‘Quantum Machine Learning’, en la que ha planteado “cómo podemos utilizar ordenadores cuánticos para mejorar los algoritmos de IA para sean más rápidos o que funcionen mejor, que necesiten menos datos, que consuman menos energía”, un campo que considera que “aún está muy en pañales”.

En este sentido, ha señalado que la limitación que tenemos ahora con los ordenadores cuánticos es que son muy pequeños. Tienen ruido, tienen errores, entonces no podemos hacer”, por lo que “tenemos que protegerlos ante el ruido, hacer lo que llamamos códigos correctores de errores. Y ahí se está utilizando IA clásica en ordenadores mejorar esos esos códigos correctores de errores en los ordenadores”.

Fuente: Universidad de La Rioja

Salud, ciberseguridad y robótica centran las ponencias de las VIII Jornadas Ingenieros en la UPO

La Asociación de Estudiantes de Software Libre de la Universidad Pablo de Olavide (ESOLIUPO) celebró el pasado viernes las VIII Jornadas Ingenieros en la UPO, un encuentro dirigido a estudiantes, egresados y profesionales del ámbito tecnológico que fue presentado por Luis Merino, director de la Escuela Politécnica Superior (EPS), Daniel Martín, miembro de ESOLIUPO; y Domingo Savio Rodríguez, subdirector de Calidad y Estudiantes de la EPS y presidente del Club de Alumni Ingenier@s en la UPO.

Estudiantes y alumni de la Escuela Politécnica Superior compartieron en unas Jornadas, con profesionales y empresas del sector, las tendencias del sector tecnológico, que este año abordan temas como los beneficios sociales de la gestión de datos; las aplicaciones de la informática en la salud; la inteligencia de fuentes abiertas;  la salud mental o la experiencia del robot social, desarrollado junto a Honda por el Service Robotics Lab de la Olavide, y que ya presta servicio en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Ingenieros en la UPO contemplaron también sesiones de networking, para fomentar la colaboración y las oportunidades profesionales. El coste de la entrada a las Jornadas ha sido fijado por ESOLIUPO en un kilo de alimentos, que la asociación de estudiantes destinará al Banco de Alimentos de Sevilla. Las VIII Jornadas Ingenieros en la UPO contaron con el patrocinio de Surlabs y Ayesa, y con la colaboración del Departamento de Deporte e Informática y del Vicerrectorado de Estudiantes, Empleabilidad y Emprendimiento de la Olavide.

Noticia: Universidad Pablo de Olavide

 

Las universidades forman a contrarreloj expertos en IA para que dejen de quedarse sin cubrir el 50% de los empleos que se ofertan

Una de cada cuatro ofertas de trabajo para perfiles universitarios de tecnologías de la información en España está ligada a la Inteligencia Artificial (IA) y a la ciencia de datos, y un estudio encargado por IndesIA ―una asociación nacida para impulsar su uso en empresas y pymes― pone de manifiesto la enorme brecha formativa que existe entre los profesionales expertos y las necesidades del mercado. Hasta 5.000 ofertas quedaron sin cubrir en 2023: el 15% de las de ciencias de datos y, lo más preocupante, el 50% de las de IA. La falta de talento especializado podría estar costando hasta 14.500 millones de euros al año, según el mismo estudio, el equivalente al 1,3% del Producto Interior Bruto (PIB).

Las universidades tienen que correr para que España no se quede atrás, pero no resulta fácil porque la maquinaria administrativa para poner en marcha un grado o un máster no es rápida ―especialmente en la pública― y no hay tantos expertos dispuestos a dedicarse a la enseñanza (un 6,78% dedica su tiempo a la investigación y la docencia). IndesIA estimó que en 2024 iba a crecer el número de profesionales en un 5,5%. Actualmente, se forman a 6.000 profesionales cada año y la asociación calcula que hasta 2030 no se ajustará la oferta y la demanda, al cerrarse la brecha un 3% cada año. Un estudio de Comillas ICADE revela que el 75% de los proyectos de transformación digital e inteligencia artificial en las empresas fracasa por la resistencia de los empleados.

En este sector de la IA y los datos casi siete de cada diez son hombres, el 45% trabaja con sede en Madrid ―las compañías se localizan en grandes ciudades― y de media cada 1,7 años cambian de empresa, porque las opciones son innumerables. La alumna Ana Peñalver, secretaria de RITSI (Reunión de Estudiantes de Ingenierías Técnicas en Informática), explica que muchas empresas permiten el teletrabajo: “Trabajamos por proyectos y fechas de entrega y eso hace que no tengas un horario de oficina. Hacerlo desde casa tiene mucho sentido”. La base media de cotización a los cuatro años de titularse es 34.191 euros, aunque el 40% supera los 36.000.

“Ahora están surgiendo muchos grados, pero hasta que estas personas estén en condiciones de asumir puestos como un arquitecto de datos ―que requiere cierta experiencia―quedan unos años”, explica Nuria Ávalos, directora general de IndesIA. “Los puestos que ahora no se cubren son para experimentados, personas que se puedan incorporar y hacer una transformación digital en una empresa”. Peñalver, delegada de la escuela de Informática en la Universidad de Murcia, relata que los titulados cambian de empleo sobre todo al principio hasta dar con uno que les guste y, ante la falta de candidatos, muchas empresas ofrecen a los informáticos otro puesto si no están contentos con su ocupación.

Treinta y tres universidades de las más de 90 que hay España ofertan una de las carreras de Ingeniería de Datos o de Ingeniería Artificial y otras muchas lo tienen planeado. Al menos cinco grados se inaugurarán en los próximos dos años. Es el caso de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), que tras tres años de trámites ofrecerá el curso que viene Inteligencia Artificial. “Es bastante tedioso”, admite la directora de la escuela de Informática, Silvia Terrasa. “Y luego no sale la primera promoción hasta cuatro años después”, prosigue, dando idea de la tardanza, desesperante para muchas empresas. Muchas becas en su grado de Ciencia de Datos se quedan vacantes porque no pueden asumir la demanda del mercado. Muchos becarios prosiguen tras la beca en la compañía ya contratados, pero pronto saltan a otra.

Un hackathon en la Universidad Politécnica de Valencia, el pasado curso.VICENTE LARA ACOM UPV

A diferencia de ingenierías deficitarias en alumnos, son muchos los que quieren entrar en Ciencia de Datos en la UPV. Ofertan 120 plazas y casi 300 se quedan fuera. “No tenemos profesorado para abrir más grupos”, explica Terrasa, que es presidenta de la conferencia de decanos de Informática. Le alegra contar que el 35% son alumnas, y también en otras universidades como la Politécnica de Cataluña.

Mientras, en las aulas de Informática ellas son apenas un 18%. El número de mujeres se derrumbó en toda España en el momento en el que se incluyó el grado en la categoría de ingenierías. Peñalver sostiene que tiene que ver con “la imagen de friki” que se asocia a los informáticos y no a la IA. “Es un campo muy extenso e interesante”. Ella, que está en cuarto curso de Informática en la rama de computación, ha trabajado durante seis meses en la fundación de la Universidad Rovira i Virgili desarrollando una aplicación para ayudar a las embarazadas a dejar de fumar. En el futuro quiere trabajar en el uso de la IA para ayudar a escolares con problemas de aprendizaje y población mayor poco ducha con la tecnología.

El mundo de la empresa ha empezado a orientar a la universidad respecto al perfil que necesita, “porque lo que está viendo es que a los que llegan hay que darles una formación adicional”. Así que IndesIA ha hecho una guía con los 12 perfiles necesarios en las compañías y el itinerario formativo básico que a su juicio deben de tener. También comparten con las universidades los contenidos que tendrían que incluirse, por ejemplo, en un curso de cuatro horas para directivos.

Es un perfil escaso e IndesIA quiere captar ese joven para la industria tradicional, no solo para las grandes multinacionales o plataformas, que es el sueño de la mayoría de los que se han matriculado en estas carreras técnicas. Así que la asociación, junto a las universidades, organiza hackathons en los que los jóvenes tienen que enfrentarse a retos atractivos (organización, transición energética, robótica, automatización…) con soluciones de inteligencia artificial, “la chicha para cualquier ingeniero”, describe Ávalos; o la asociación ayuda a los alumnos como mentores en la redacción del trabajo de fin de grado (TFG).

Noticia completa: El País 

Fotografía: INDESIA