Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Crescencio Bravo, director de la Escuela de Informática de Ciudad Real (UCLM): «Detectar el uso de la IA es fácil; evaluarlo es el problema»

Crescencio Bravo, director de la Escuela de Informática de Ciudad Real, perteneciente a la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), analiza el impacto de la inteligencia artificial generativa en la docencia universitaria: los cambios en los planes de estudio, el regreso de la evaluación oral y los detectores de frecuencia empleados desde hace dos años para controlar el fraude en los exámenes.

«En 2022 todo explota»

Bravo sitúa la irrupción de la inteligencia artificial generativa en la educación hace cuatro años. «En 2022 todo explota», señala el director, quien reconoce las capacidades de una tecnología que produce canciones, vídeos y textos, y que también destaca en la codificación de programas informáticos. A su juicio, bien empleada, «será un recurso para potenciar nuestras capacidades […] para hacer las cosas mejor, más rápido y con mayor amplitud».

El uso real, sin embargo, se aleja de ese planteamiento: en la práctica, el alumnado tiende a delegar tareas en lugar de emplear la herramienta para mejorar sus propias capacidades, una dinámica que Bravo considera muy generalizada en la universidad y que atribuye a un desconocimiento de la llamada «deuda cognitiva» que genera. «Estamos dejando de entrenar el cerebro y eso será un problema de cara al futuro», advierte.

Precisamente por ello, la Escuela de Informática de Ciudad Real no incorpora la inteligencia artificial en los primeros cursos del plan de estudios. «Somos ingeniería informática, por lo que nuestros estudiantes tienen que tener criterio, creatividad y adquirir fundamentos científico-académicos para aplicarla y explotarla», explica Bravo, para quien los futuros ingenieros informáticos no podrán tomar decisiones de velocidad, consumo y eficiencia sin conocer antes la arquitectura de los computadores.

Una nueva rama de computación para el curso 2027/2028

El director adelanta que, de cara al curso 2027/2028, la Escuela de Informática de Ciudad Real incorporará una rama completa especializada en inteligencia artificial, denominada computación. Actualmente, el centro cuenta con tres asignaturas específicas en los últimos cursos del grado, además de un máster.

La irrupción de la inteligencia artificial también ha modificado las formas de evaluación. Ha vuelto la evaluación oral: en el caso de los trabajos entregables, el alumnado debe demostrar que ha diseñado un determinado programa y explicarlo con detalle, algo difícil de reproducir si el trabajo lo ha generado una herramienta de inteligencia artificial. «Detectar el uso de IA es fácil, pero no evaluarlo; ahí tenemos un problema, porque no se puede demostrar», comenta Bravo.

Aunque demostrar científicamente que un alumno ha recurrido a la inteligencia artificial resulta complejo, el director sostiene que «un docente con experiencia lo puede detectar sin problema». En la Escuela de Informática se enseña a programar de forma eficiente y elegante, cualidades que, señala, no siempre presentan los desarrollos generados por estas herramientas.

Detectores de frecuencia en los exámenes

La Escuela de Informática mantiene siempre varios profesores vigilando cada examen (entre dos y tres personas en un aula de 80 alumnos) y desde hace dos años cuenta además con dos detectores de frecuencia para controlar dispositivos digitales como móviles, gafas o relojes inteligentes. «No es una labor policial ni demasiado invasiva. Es una medida sobre todo disuasoria», precisa Bravo, quien evita estigmatizar al alumnado que copia y prefiere hablar de fraude académico. El director traslada además un mensaje de tranquilidad a familias y sociedad: «Copiar no es tan frecuente ni tan fácil […]. No hay tantos tramposos y las escuelas y universidades velamos por la honestidad en las pruebas».

Un complemento, no un sustituto

Para Bravo, la inteligencia artificial no es mala per se y resulta muy útil para tareas rutinarias, siempre que el ser humano actúe como director de orquesta y la supervise con criterio. En un trabajo académico, la herramienta puede ser eficaz para verificar ideas ya argumentadas correctamente, completar bibliografía o explorar conceptos nuevos, pero el director insiste en que el alumnado aún no ha entendido que debe emplearse como complemento y no como sustituto del aprendizaje.

Sobre las quejas de parte del estudiantado, que habla de exámenes imposibles, Bravo aclara que las asignaturas no se han vuelto más difíciles y recuerda que, ante posibles discrepancias en las calificaciones, existe un mecanismo de garantía: el derecho a la revisión y a una segunda evaluación. El director cierra su reflexión con un mensaje de fondo sobre la transformación digital: Avanzamos hacia una sociedad de progreso y bienestar y en ese camino necesitamos de muchas aplicaciones informáticas.

Fuente: noticia completa de Lanza