Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Óscar Cánovas Reverte, nuevo Decano de la Facultad de Informática de Murcia

El profesor Óscar Cánovas Reverte ha sido proclamado definitivamente nuevo decano de la Facultad de Informática de la Universidad de Murcia, centro integrante de CODDII. El nuevo equipo decanal tomará posesión el próximo 1 de septiembre.

La proclamación se ha producido una vez finalizado, el 9 de julio, el plazo para presentar reclamaciones a los resultados de las elecciones al Decanato sin que se registrara ninguna. Hasta la toma de posesión del nuevo equipo, el actual, encabezado por Antonio Flores Gil, continuará ejerciendo sus funciones.

Cánovas es ingeniero en Informática por la Universidad de Murcia desde 1998 y doctor en Informática por la misma institución desde 2003. Actualmente es profesor titular del Departamento de Ingeniería y Tecnología de Computadores, al que se incorporó en 1999.

Su trayectoria investigadora comprende ámbitos como la seguridad de la información, la autenticación y autorización de usuarios, la gestión de identidades, las redes definidas por software y el reconocimiento de actividades. En los últimos años, también ha centrado parte de su trabajo en la investigación sobre educación superior, la innovación docente y la aplicación de la tecnología educativa.

El nuevo decano cuenta, además, con experiencia previa en la gestión universitaria. Entre febrero de 2017 y julio de 2021 fue vicedecano de Comunicación e Innovación Docente de la Facultad de Informática. También ha participado en diferentes proyectos de investigación nacionales e internacionales y desarrolla desde 2018 actividades de formación dirigidas al profesorado universitario.

Desde CODDII felicitamos a Óscar Cánovas por su nombramiento y le deseamos muchos éxitos al frente de la Facultad de Informática de la Universidad de Murcia. Asimismo, agradecemos a Antonio Flores y a su equipo el trabajo desarrollado durante su etapa al frente del centro y su colaboración con la Conferencia.

Fuente: Universidad de Murcia

Investigadores de la UMA logran reducir en más de la mitad el consumo energético de la inteligencia artificial aplicada a ‘smart cities’

Un estudio internacional coliderado por el instituto ITIS de la Universidad de Málaga demuestra que el uso de redes neuronales permite crear algoritmos más ecológicos. La tecnología se ha validado con datos del tráfico en las ciudades de Málaga, Estocolmo y París

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta fundamental para resolver problemas complejos en ámbitos como la movilidad, la logística, la industria o la gestión de las smart cities. Sin embargo, entrenar y ejecutar modelos de IA consume, además de recursos computacionales, una importante cantidad de energía eléctrica, aspecto que a menudo pasa desapercibido cuando se evalúa su eficiencia.

Con el objetivo de avanzar hacia una inteligencia artificial más sostenible, un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Málaga y la Universidad de Saitama (Japón) ha analizado por primera vez de forma integral el coste energético, el tiempo de ejecución y el consumo de memoria de distintos algoritmos de optimización y aprendizaje.

Los resultados, publicados en la revista Future Generation Computer Systems, muestran que el empleo de «modelos sustitutos» basados en redes neuronales para reemplazar simulaciones costosas, reduciendo así reduce de forma drástica el coste computacional, sentando las bases de lo que denominan «Optimización Verde» o Green Optimization.

Velocidad y gasto energético

Los algoritmos de optimización se utilizan para encontrar la mejor solución posible a problemas con un elevado número de variables. En el caso del tráfico urbano, esto implica usar complejos simuladores informáticos para predecir, por ejemplo, cómo afectará cada cambio de semáforo a la circulación. Es en este proceso de evaluación donde se invierte la mayor parte del tiempo y se gasta más energía de las computadoras.

Para optimizar este proceso, Enrique Alba y Gabriel Luque, investigadores del Instituto de Tecnologías e Ingeniería del Software de la UMA (ITIS), junto al científico japonés Tomohiro Harada, de la Universidad de Saitama, proponen emplear redes neuronales que actúan como «atajos» (modelos subrogados) y que permiten estimar el resultado de la simulación sin necesidad de ejecutarla completamente. Es en este punto donde se analiza otra de las cuestiones clave: ¿estos modelos compensan realmente el coste energético que supone entrenarlos?

Pruebas en Málaga, Estocolmo y París

Para validarlo, el equipo aplicó esta metodología como caso de estudio a configuraciones reales de tráfico orientada a minimizar los tiempos de espera y maximizar la fluidez. Se utilizaron datos de tres ciudades con diferentes complejidades: MálagaParís y Estocolmo.

Los datos extraídos son contundentes: los modelos de IA bien entrenados logran disminuir más de un 98% el consumo energético asociado a la evaluación de soluciones respecto a los simuladores tradicionales. Además, el tiempo de ejecución se reduce en torno a un 98%. Eso sí, el artículo subraya que no todo son ventajas: aunque cada evaluación individual es mucho más ligera, el algoritmo completo necesita a veces más memoria para almacenar y actualizar la red neuronal, por lo que la eficiencia debe evaluarse de forma global (energía, tiempo y memoria a la vez). Por otro lado, como hallazgo destacado, el estudio descubrió que redes neuronales entrenadas con más datos ahorran más energía a la larga, ya que aprenden a «apagar» ciertas conexiones matemáticas (generando ceros), lo que reduce el esfuerzo del procesador.

Reentrenamiento para equilibrar precisión y eficiencia

No obstante, el trabajo advierte de que estos beneficios no son automáticos, ya que el entrenamiento inicial también consume energía. De hecho, el estudio compara entrenar el modelo una única vez antes de iniciar la optimización frente a la opción de incorporar un proceso de reentrenamiento continuo conforme aparecen nuevas soluciones. En este sentido, los resultados indican que este reentrenamiento adaptativo ofrece un mejor equilibrio entre precisión, consumo energético y tiempo de cálculo en escenarios complejos donde los problemas evolucionan durante el proceso de búsqueda.

Aunque la investigación utiliza como caso de estudio los sistemas semafóricos, los autores destacan que las conclusiones de esta «IA verde» o Green AI pueden extenderse a la planificación industrial, la logística y a valorar incluso la computación en local en el mismo dispositivo.

El estudio concluye que la eficiencia de los algoritmos ya no debería medirse únicamente por la rapidez con la que obtienen una solución, sino por la energía que consumen y su impacto en el medio ambiente. «Hasta ahora, la prioridad de la informática ha sido casi exclusivamente la velocidad de procesamiento y la precisión de la respuesta», explican los profesores de la Universidad de Málaga, Gabriel Luque y Enrique Alba. «Con este trabajo demostramos que la eficiencia energética debe ser un criterio de diseño fundamental y proponemos un cambio de paradigma en el que los algoritmos no solo sean inteligentes, sino también respetuosos con el medio ambiente».

Tomohiro Harada, Enrique Alba, Gabriel Luque. «Green optimization: Energy-aware design of metaheuristics by using machine learning surrogates to cope with real problems», Future Generation Computer Systems, Volume 182, 2026, 108482, ISSN 0167-739X. https://doi.org/10.1016/j.future.2026.108482

Fuente: UMA

Entrevista a la ingeniera informática María Ángeles Castaño en Nuestras ReferenTICs

“La tecnología ofrece un mundo lleno de oportunidades para aprender, crear y aportar soluciones a problemas reales»

A veces, el rumbo de una vida cambia por una decisión inesperada. En el caso de María Ángeles Castaño, ha sido así tanto en lo personal como en lo profesional. En este último caso, lo que comenzó como una elección práctica acabó convirtiéndose en una vocación que lleva desarrollando desde hace más de tres décadas al servicio de la sanidad pública andaluza.

Hoy forma parte de la coordinación TIC de Cádiz y su trayectoria demuestra que la tecnología también es una forma de cuidar a las personas, resolver problemas y contribuir a mejorar la atención de quienes más lo necesitan.

 

¿Cómo se despertó en ti el interés por la tecnología?

La verdad es que no fue una vocación de infancia. Mi primera opción era estudiar Geología, una disciplina que me apasionaba porque siempre me ha gustado la ciencia y entender cómo funciona el mundo que nos rodea. Sin embargo, en el último momento mi padre me aconsejó que eligiera una carrera con más oportunidades laborales y me dijo, con mucho sentido práctico, que no me pagaría unos estudios que, en aquel momento, tenían tan pocas salidas. Así que tuve que replantearme mis planes.

En aquel momento la Ingeniería Informática era una titulación relativamente nueva y con un futuro muy prometedor. No tuve mucho tiempo para pensarlo y decidí dar el paso. Lo que comenzó como una decisión práctica terminó convirtiéndose en una profesión que me encanta durante más de tres décadas.

Con el tiempo descubrí que la informática va mucho más allá de la tecnología. Es resolver problemas, hacer que las cosas funcionen mejor, trabajar codo con codo con otras personas (lo que más me gusta) y contribuir a mejorar servicios que impactan directamente en la vida de la gente. Y poder hacerlo en la sanidad pública ha sido, sin duda, una de las mayores satisfacciones de mi trayectoria profesional.

¿Te imaginaste ya de niña dedicándote a algún campo de la ciencia?

En mi infancia no existían tantos referentes femeninos en el ámbito tecnológico como existen hoy, por lo que nunca pensé de forma concreta que acabaría siendo ingeniera informática. Sin embargo, siempre sentí curiosidad por la ciencia, por aprender cosas nuevas y por resolver retos.

La vida me llevó por otro camino y hoy puedo decir que acerté. La ingeniería informática me ha permitido desarrollar esa misma curiosidad científica, pero además me ha dado la oportunidad de participar en proyectos que mejoran el trabajo de los profesionales sanitarios y, en definitiva, la atención que reciben los pacientes.

Cuéntanos más sobre tu trayectoria profesional, y a qué te dedicas cada día

Llevo más de 35 años trabajando en el sector de las tecnologías de la información. Soy ingeniera informática y, de esos más de 35 años de profesión, 31 los he desarrollado en el Servicio Andaluz de Salud. Cuando terminé la carrera empecé en una empresa de desarrollo de software en Sevilla, donde tuve mi primer contacto con proyectos reales y aprendí muchísimo. Poco después tuve la oportunidad de incorporarme a IBM, coincidiendo con la Expo 92, una experiencia muy especial tanto por el momento que vivía Sevilla como por todo lo que supuso trabajar en una compañía de referencia.

Más adelante trabajé en el Ayuntamiento de Estepa y, posteriormente, di un salto importante al incorporarme a una empresa americana. Gracias a ella pasé seis meses formándome en Estados Unidos, una experiencia que marcó mi carrera tanto profesional como personalmente. Allí tenía una prometedora proyección profesional y la posibilidad de seguir creciendo dentro de la empresa. Sin embargo, la vida también se escribe fuera del trabajo: me enamoré y decidí volver a mi tierra.

A mi regreso empecé a buscar trabajo y, casi al mismo tiempo, salieron plazas de informática en los hospitales de Puerto Real y Cádiz. Tuve la suerte de ser seleccionada para el Hospital Universitario de Puerto Real, donde comenzó mi trayectoria en el Servicio Andaluz de Salud. Desde entonces han pasado ya 31 años, durante los cuales he trabajado en distintos hospitales (Puerto Real, Jerez y desde hace más de 13 años en el hospital Puerta del Mar), participando en proyectos muy diversos y viviendo en primera persona la enorme transformación tecnológica que ha experimentado la sanidad pública.

La profesión ha cambiado muchísimo desde aquellos primeros años. Cuando empecé, Internet todavía no formaba parte de nuestro día a día y nuestro trabajo era muy distinto al de ahora. Éramos un poco «todoterreno»: un mismo profesional (éramos muy pocos) hacía prácticamente de todo. Lo mismo ampliábamos la memoria de un equipo o cambiábamos un disco duro que instalábamos aplicaciones utilizando más de cuarenta disquetes, configurábamos equipos y armarios de comunicaciones, poníamos en marcha nuevos proyectos y sistemas de información, administrábamos servidores o resolvíamos cualquier incidencia que surgiera. Era una época en la que había que aprender constantemente y adaptarse a cualquier reto que apareciera.

Hoy la tecnología es mucho más compleja, pero también mucho más apasionante. Actualmente trabajo en el área de aplicaciones y gestión de proyectos. Mi día a día consiste en coordinar la implantación y evolución de los sistemas de información, colaborar con profesionales sanitarios y equipos técnicos, planificar mejoras, gestionar incidencias y asegurar que la tecnología responda realmente a las necesidades asistenciales y organizativas.

Lo que más me gusta de mi trabajo es comprobar que detrás de cada aplicación o de cada mejora tecnológica hay un impacto real en el trabajo de los profesionales y, sobre todo, en la atención que reciben los pacientes. Además, disfruto especialmente trabajando con los distintos grupos de profesionales implicados en cada proyecto. La colaboración entre perfiles sanitarios, técnicos y de gestión es una de las partes más enriquecedoras de mi trabajo, porque siempre se aprende de los demás y las mejores soluciones nacen del trabajo en equipo.

Después de más de tres décadas, sigo teniendo la misma ilusión por aprender y afrontar nuevos retos. Poder contribuir a la transformación digital de la sanidad pública, ayudando a que la tecnología facilite el trabajo de los profesionales y mejore la atención a los pacientes, sigue siendo, para mí, una enorme motivación.

Contenido completo:

Fuente: Junta de Andalucía

Una investigación liderada por la UJA desarrolla un sistema de IA capaz de detectar alteraciones en la piel de personas con ostomía mediante una fotografía

Una simple fotografía tomada con un teléfono móvil podría ayudar en un futuro próximo a detectar de forma precoz lesiones en la piel de personas con ostomía. Es el principal resultado del proyecto EPPIA (Avances en la evaluación de la piel periestomal mediante Inteligencia Artificial), que lidera la Universidad de Jaén y cuyos primeros estudios muestran que un sistema de inteligencia artificial identifica estas alteraciones con una precisión cercana al 90 %. Esto permitirá que muchas personas puedan enviar una fotografía de la piel que rodea al estoma desde su domicilio y que los profesionales detecten precozmente posibles complicaciones, evitando desplazamientos innecesarios y facilitando un tratamiento más rápido.

El proyecto EPPIA surgió para dar respuesta a uno de los problemas más frecuentes que afectan a estas personas, ya que entre el 18 % y el 80 % de los pacientes con ostomía desarrollan complicaciones en la piel periestomal, lesiones que pueden provocar dolor, dificultar el autocuidado, reducir la calidad de vida e incrementar los costes sanitarios. Solo en España se estima que unas 70.000 personas viven con una ostomía y cada año se realizan alrededor de 16.000 nuevas intervenciones.

En este sentido, los primeros resultados del proyecto muestran que el 52,2 % de los pacientes estudiados presentaba algún tipo de alteración en la piel periestomal, confirmando la elevada frecuencia de estas complicaciones y la necesidad de desarrollar herramientas que permitan detectarlas y tratarlas cuanto antes. También ha permitido identificar diversos factores clínicos y relacionados con el manejo del dispositivo de ostomía que influyen en la aparición de estas lesiones. Entre ellos, el tipo de dispositivo utilizado, la frecuencia con la que se cambia o el uso de productos protectores de la piel.

Asimismo, los resultados preliminares del proyecto muestran que la IA puede convertirse en una herramienta de gran utilidad para apoyar la valoración clínica de estas lesiones. Para ello, el equipo investigador ha recopilado 1.980 fotografías de la piel periestomal correspondientes a 312 pacientes, obtenidas por 24 enfermeras estomaterapeutas pertenecientes a 17 hospitales.

A partir de estas imágenes se han desarrollado diferentes modelos basados en redes neuronales convolucionales capaces de identificar automáticamente si la piel presenta alteraciones. El mejor modelo alcanzó una precisión cercana al 89 %, demostrando una elevada capacidad para detectar lesiones y diferenciarlas de la piel sana.

Además, el equipo ha comprobado que la valoración realizada mediante fotografías ofrece resultados muy similares a la exploración presencial realizada por profesionales expertos. De esta manera, el estudio, realizado sobre 312 pacientes, mostró un elevado grado de concordancia entre la evaluación clínica directa y la evaluación realizada a distancia mediante imágenes, respaldando la utilización de la teleconsulta para el seguimiento de las personas con ostomía.

“Estos hallazgos representan un paso importante hacia el desarrollo de herramientas digitales que permitan detectar precozmente complicaciones cutáneas, facilitar el seguimiento remoto de los pacientes y agilizar la intervención de las enfermeras especialistas, especialmente en aquellas zonas donde el acceso a consultas especializadas resulta más limitado”, aseguran las investigadoras principales del proyecto, Isabel María López Medina y M Dolores Pérez Godoy, que además destacan que “estos resultados confirman que es posible combinar el conocimiento clínico de las enfermeras especialistas con las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para mejorar la atención a las personas con ostomía”. “Nuestro objetivo no es sustituir la valoración profesional, sino ofrecer herramientas que permitan detectar antes las complicaciones, facilitar el seguimiento de los pacientes y favorecer una atención más accesible y equitativa”, afirman las investigadoras.

El proyecto EPPIA reúne a investigadores de las universidades de Jaén, Granada y Málaga, profesionales del     Servicio Andaluz de Salud, Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana, enfermeras estomaterapeutas y especialistas en dermatología, además de asociaciones de pacientes ostomizados, configurando un equipo multidisciplinar orientado a desarrollar soluciones tecnológicas con aplicación directa en la práctica clínica.
Los próximos pasos del proyecto se centrarán en perfeccionar los modelos de Inteligencia Artificial, ampliar su capacidad para identificar diferentes tipos de lesiones y desarrollar un prototipo que pueda incorporarse a la práctica asistencial. El objetivo final es que profesionales sanitarios y pacientes dispongan de una herramienta que facilite el seguimiento remoto, contribuya a prevenir complicaciones y mejore la calidad de vida de las personas con ostomía.
Los primeros resultados han despertado ya el interés de empresas del sector de la tecnología sanitaria y de productos para ostomía, así como de entidades vinculadas a la atención de personas ostomizadas, que ven en esta investigación una oportunidad para impulsar nuevas soluciones de diagnóstico, seguimiento remoto y apoyo a la práctica clínica. Este interés refuerza el potencial de transferencia del proyecto y acerca los resultados de la investigación a su futura aplicación en el sistema sanitario.

Sobre el proyecto EPPIA

El proyecto ‘Avances en la evaluación de la piel periestomal en personas con ostomía digestiva de eliminación. Utilización de modelos de Inteligencia Artificial (EPPIA)’ está co-financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y por la Unión Europea con cargo al Programa Operativo FEDER Andalucía 2021-2027 y está coordinado por la Universidad de Jaén. La investigación integra conocimientos de enfermería, ingeniería informática y dermatología para desarrollar herramientas de inteligencia artificial capaces de evaluar automáticamente la piel periestomal a partir de imágenes, favoreciendo una atención sanitaria más precisa, accesible y personalizada. EPPIA ha constituido una de las mayores redes colaborativas españolas para la investigación sobre el cuidado de la piel periestomal, integrando perfiles clínicos, tecnológicos y de pacientes.

Sus investigadoras principales son Isabel María López Medina (Departamento de Enfermería de la UJA) y María Dolores Pérez Godoy (Departamento de Informática de la UJA) y está además integrado por: Carmen Álvarez Nieto (Departamento de Enfermería de la UJA), César Hueso Montoro (Departamento de Enfermería de la UJA), Francisco Charte Ojeda (Departamento de Informática de la UJA), Francisco Pedro García Fernández (Departamento de Enfermería de la UJA), Concepción Capilla Díaz (Departamento de Enfermería de la UGR), Ana Carmen Montesinos Gálvez (Hospital Universitario Regional de Málaga–UMA), Noelia Moya Muñoz (Hospital Universitario Virgen de las Nieves de. Granada) y José Pablo Soriano Torres (Departamento de Informática de la UJA). Además, cuenta con un equipo colaborador formado por 24 enfermeras estomaterapeutas de 17 hospitales españoles, especialistas en dermatología, asociaciones de personas ostomizadas (AOJA y AOGRA) y personal técnico de apoyo.

Enlace a la publicación: Identification of Peristomal Skin Alterations Using Convolutional Artificial Neural Networks

Autor
Proyecto EPPIA
Fuente: UJAEN

CODDII celebra en Barcelona dos actividades vinculadas al 50 aniversario de los estudios universitarios de Informática en España

La Conferencia de Direcciones y Decanatos de Ingeniería Informática, CODDII, ha celebrado los días 7 y 8 de julio en Barcelona dos actividades vinculadas al 50 aniversario de los estudios universitarios de Informática en España, coincidiendo con la XXXII edición de las Jornadas sobre la Enseñanza Universitaria de la Informática, JENUI 2026, en la Universitat Politècnica de Catalunya.

El programa comenzó el martes 7 de julio con una cena de homenaje a presidentes y presidentas honorarios de CODDII, concebida como un encuentro de reconocimiento a quienes han contribuido de forma destacada a la consolidación, representación y proyección de la Conferencia a lo largo de su trayectoria. El acto permitió reunir a diferentes generaciones de responsables académicos que han acompañado la evolución de CODDII y de los estudios universitarios de Informática en España.

Durante el encuentro se reconoció la aportación de Carmen Fernández, de la Universidad Complutense de Madrid, presidenta de CODDI entre 2004 y 2006; María-Ribera Sancho, de la Universitat Politècnica de Catalunya, presidenta entre 2006 y 2010; Javier Segovia, de la Universidad Politécnica de Madrid, presidente de CODDI, posteriormente CODDII, entre 2010 y 2012; Eduardo Vendrell, de la Universitat Politècnica de València, presidente entre 2012 y 2017; Manuel González, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, miembro de CODDII desde su fundación hasta 2014; Ernesto Pimentel, de la Universidad de Málaga, presidente entre 2017 y 2020; y Silvia Terrasa, de la Universitat Politècnica de València, presidenta entre 2024 y 2025.

Al día siguiente, miércoles 8 de julio, CODDII celebró una sesión académica dedicada al 50 aniversario de los estudios universitarios de Informática en España. La jornada sirvió para poner en perspectiva la evolución de estas titulaciones desde su implantación, revisar algunos de los hitos que han marcado su desarrollo y abrir una reflexión compartida sobre los retos actuales y futuros de la formación universitaria en Ingeniería Informática.

La sesión abordó, entre otras cuestiones, el proceso de actualización de las fichas de títulos oficiales, con especial atención a las nuevas referencias publicadas el 15 de mayo de 2026 y vinculadas a grados como Ciencia de Datos, Ciberseguridad e Inteligencia Artificial, así como a másteres en Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos, Ciberseguridad, Computación de altas prestaciones, Interacción Persona-Computador, Ingeniería del Software, Computación Cuántica y Sistemas distribuidos y Cloud Computing.

Con estas actividades, CODDII inicia en Barcelona una agenda conmemorativa que combina memoria, reconocimiento institucional y reflexión estratégica. Durante este año se han celebrado ya actos conmemorativos en otras escuelas y facultades, como la Facultad de Informática de Donostia, el pasado 27 de mayo,  y se seguirán celebrando iniciativas a lo largo del curso 2026-2027. También se prevé un acto conmemorativo en abril de 2027 que se llevará a cabo en Málaga.

La celebración del 50 aniversario pone en valor la trayectoria de los centros universitarios que han formado a generaciones de profesionales y reivindica el papel de la Ingeniería Informática como disciplina esencial para el desarrollo científico, tecnológico, económico y social del país.

La iniciativa coincidió con la conmemoración del 50 aniversario de la creación de la Facultat d’Informàtica de Barcelona, uno de los referentes históricos en el inicio y consolidación de los estudios universitarios de Informática en España.

El investigador de la UPV José Hernández Orallo, elegido para asesorar en la aplicación de la Ley de IA Europea

El investigador del Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València (UPV) y miembro de la Unidad Mixta de Investigación de la Escuela Valenciana de Posgrado y Red de Investigación en Inteligencia Artificial (ValgrAI), José Hernández Orallo, ha sido seleccionado para formar parte del Comité Científico que asesorará a la Oficina de Inteligencia Artificial, creado por la Comisión Europea e integrado por 60 personas expertas internacionales.

Este Comité Científico asesorará en la aplicación de la Ley de IA Europea y la evaluación de los impactos y riesgos de los modelos de IA de propósito general (IAPG).

Líder en evaluación de la IA

José Hernández Orallo es investigador de VRAIN de la UPV y catedrático de la Universitat Politècnica de Valencia, impulsor del AI Evaluation Program de la Fundación ValgrAI y en la actualidad, además, director de investigación del Leverhulme Centre for the Future of Intelligence de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Su actividad académica y de investigación abarca diversos ámbitos de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático, la ciencia de datos y la medición de la inteligencia y se centra en un análisis más profundo de las capacidades, la generalidad, el progreso, el impacto y los riesgos de la inteligencia artificial.

Desde 2017, ha liderado la agenda científica de la evaluación de la IA a través de nuevos paradigmas de medición y marcos evaluativos publicados en NatureScience y las principales conferencias técnicas sobre IA. Es el fundador de aievaluation.substack.com y ai-evaluation.org.

Entre las principales responsabilidades del Comité Científico de la Ley de IA se incluyen alertar a la Oficina de IA sobre los riesgos sistémicos, asesorar sobre las metodologías de clasificación y evaluación de la IAPG, así como apoyar las actividades de vigilancia del despliegue de la IA en la UE.

Este Comité Científico complementa al Foro Consultivo, que proporciona a la Comisión y al Consejo de IA aportaciones más amplias de las partes interesadas procedentes de la industria, la sociedad civil y el mundo académico.

En la selección de personal experto se ha tenido en cuenta el equilibrio geográfico y de paridad de género. José Hernández Orallo, ha sido seleccionado junto a dos expertos más por parte de España: Javier Del Ser y Asunción Gómez Pérez. Y serán nombrados para formar parte del panel por un mandato de 24 meses, renovable, a título personal.

IA de propósito general

En concreto, el investigador de VRAIN de la UPV, José Hernández Orallo , explica que “el panel se centrará fundamentalmente en la IA de propósito general con riesgos sistémicos, aquella que por sus altas capacidades, alcance o novedad pueda suponer un riesgo sistémico, es decir una amenaza que puede afectar a sociedades o economías globales o a gran escala”.

En este sentido, el panel tendrá una función de asesoramiento mediante grupos de trabajo a corto, medio y largo plazo, pero también de vigilancia constante con la posibilidad de comunicar alertas a la Oficina Europea de la IA sobre el riesgo de nuevos modelos o fenómenos preocupantes por el uso masivo de los mismos.

José Hernández-Orallo señala además que, en su caso, “intentaré aportar rigor científico en la evaluación de capacidades y propensiones de la IA, basculando el trabajo del panel más hacia la anticipación de los riesgos de los sistemas frontera y de la superinteligencia futura, para complementar el trabajo de información y mitigación”.