Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Docente, Premio TalenTIC y promesa de la IA: «Deseo mejorar la vida de las personas»

A sus 25 años, Marta Fernández Poyatos es titulada en Estadística e Ingeniería Informática, Máster en Ingeniería Informática, profesora asociada de la UVA y ‘Data Scientist’ en la empresa tecnológica ‘mlean’

A sus 25 años, Marta Fernández Poyatos puede presumir de un currículum que muchos profesionales con décadas de experiencia envidiarían. Esta joven vallisoletana representa esa combinación perfecta de pasión, talento, constancia y una gran vocación por mejorar el mundo a través de la ciencia y la tecnología. Graduada en el programa de estudios conjunto de Estadística e Ingeniería Informática por la Universidad de Valladolid, con Máster en Ingeniería Informática y varios premios de excelencia, Marta Fernández se perfila como una de las grandes promesas en el campo de la inteligencia artificial aplicada a la salud y a la industria. «Siempre me gustaron las Matemáticas, desde pequeñita», confiesa sentada en una de las aulas donde hoy ya no aprende, sino que enseña. Sí, porque además de trabajar como Data Scientist en una empresa tecnológica puntera, ‘mlean’, también ha comenzado a impartir clases en la Universidad como profesora asociada, concretamente a estudiantes de segundo y tercero de carrera.

Sus méritos académicos ya arrancaron en la ESO y Bachillerato, donde recibió Matrícula de Honor y el Premio al Rendimiento Escolar que se otorga a los mejores expedientes académicos de Castilla y León. Fue precisamente en Bachillerato donde descubrió su vocación por la informática y la estadística. Su tutor y su profesor de Matemáticas, le animaron a cursar las dos titulaciones de grado. «Quería algo muy práctico. Las Matemáticas puras no me llamaban la atención», cuenta. Desde entonces, su camino ha sido una constante superación de retos. «Una ingeniería ya de por sí es complicada, si a ello le sumas una carrera de ciencias como Estadística… la cosa se complica aún más», admite con una sonrisa.

«Ser médica, no era lo mío, pero pensé que podía usar la informática para mejorar la vida de las personas»

Pero si hay algo que la define es su compromiso con el uso social de la tecnología. Prueba de ello es su premiado Trabajo de Fin de Máster, galardonado el Premio TalenTIC. Iba enfocado a la detección y clasificación de la apnea del sueño mediante modelos de aprendizaje profundo, proponiendo un enfoque y una solución práctica y humana. «La prueba tradicional se hace en el hospital, con muchos cables, lo que incomoda al paciente y no refleja su sueño real. Mi modelo permite hacerlo desde casa, de forma mucho más fiel, cómoda y con total fiabilidad. Tengo mucho que agradecer a mis tutores Verónica Barroso y Benjamín Sahelices, que me ayudaron muchísimo con la realización del proyecto», explica esta joven, cuyo interés por la salud no es casual. «Siempre quise ayudar a los demás con mi trabajo. Sabía que no podría ser médica, no era lo mío, pero pensé que sí que podía usar la informática para mejorar la vida de las personas». Lo hizo en colaboración con el Grupo de Ingeniería Biomédica y con el Grupo de Caracterización de Materiales y Dispositivos Electrónicos, con los que su pasión encontró un propósito. También ha recibido el Premio Extraordinario Fin de Máster de la UVA, al mejor expediente de su promoción, y logró el 2º puesto National Cyberleague III que fue expedido por la Guardia Civil en 2021 por un trabajo en equipo orientado a la concienciación digital.

Noticia completa: El Norte de Castilla

La UFV participa en el hackathon OdiseIA4Good con tres proyectos centrados en el uso ético de la inteligencia artificial

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha participado en el primer hackathon internacional OdiseIA4Good con tres equipos de estudiantes que han desarrollado propuestas centradas en el uso de la inteligencia artificial para resolver retos sociales. Uno de los proyectos ha recibido el Premio The Cube.

Tres equipos de la UFV, una sola meta: aplicar la IA al bien común

La UFV ha contado con la participación de 20 alumnos organizados en tres equipos. Dos de ellos pertenecen al Grado en Ingeniería Informática y uno al Grado en Ingeniería en Inteligencia Artificial. Los estudiantes han trabajado durante un mes en la preparación de sus propuestas y han participado de forma presencial durante tres días intensivos en el evento.

Los equipos han presentado proyectos enfocados en la descarbonización en países en desarrollo, el acceso justo al empleo mediante plataformas inclusivas y el uso de datos sintéticos para la mejora de oportunidades de colectivos vulnerables. Uno de los equipos ha obtenido el Premio The Cube por su propuesta sobre descarbonización.

Un proyecto premiado por su enfoque en la descarbonización energética

El proyecto ganador de la UFV ha llevado por título “La Inteligencia Artificial al servicio de la descarbonización en países y áreas en desarrollo”. Su propuesta ha consistido en aplicar IA para optimizar el acceso a energías limpias en comunidades vulnerables.

Los alumnos han abordado el reto de cómo utilizar la Inteligencia Artificial como una herramienta innovadora para mejorar el acceso a energías limpias y sostenibles, especialmente en comunidades vulnerables, buscando soluciones adaptadas al contexto local y que reduzcan la brecha energética.

Dos propuestas centradas en la inclusión laboral y la igualdad de género

Otro de los equipos ha presentado un proyecto titulado “Edadismo y parados de larga duración”, con el objetivo de ofrecer una alternativa a los sistemas de reclutamiento tradicionales en la que desarrollaron una plataforma de matching anónimo, anti-sesgos, bidireccional y con algoritmo propio, para conectar empresa y talento a través de la historia que hay detrás de cada CV y la evaluación de las capacidades transversales para mayor encaje con el Fit cultural de la oferta.

Este proyecto ha hecho hincapié en la falta de soluciones específicas para colectivos como mayores de 40 años y parados de larga duración. El equipo ha señalado que “es necesario explorar con más detalle cómo los datos sintéticos podrían ser útiles en aplicaciones de IA que promuevan la igualdad de género”, ante la falta de representatividad de ciertos colectivos en los datos actuales.

Acompañamiento académico y aprendizaje práctico

Durante todo el proceso, los alumnos han estado acompañados por Vicente Noguerales y Mariana Gutiérrez pertenecientes al Centro de Emprendimiento UFV, quienes han orientado a los estudiantes “sin dar soluciones, les hacíamos preguntas y ellos iban respondiéndose y perfilando el proyecto”, explicaron.

Los estudiantes también han valorado positivamente la preparación del pitch final: “Aprender nuevas conceptos y técnicas, por ejemplo, elevator pitch y caer en la cuenta de que en muchas cosas de la vida, menos es más”.

Presencia institucional de la UFV

Yolanda Cerezo, vicerrectora de Gestión Académica, Calidad y Emprendimiento de la UFV, ha participado en la entrega de premios y en la mesa redonda que precedió al acto de clausura del hackathon, reforzando la implicación de la universidad en iniciativas de innovación con impacto social.

Los propios alumnos han valorado la experiencia como un ejercicio de responsabilidad social: “Poner en práctica el compromiso social para genera bien común dando respuesta a los retos que tienen los colectivos vulnerables mediante la IA”.

Un evento internacional que impulsa el uso ético de la IA

El hackathon ha sido organizado por OdiseIA, el observatorio del impacto social y ético de la inteligencia artificial en España. Ha contado con el respaldo de Fundación Pablo VI y Google.org, y ha reunido a más de 300 participantes entre alumnos, mentores y expertos.

Durante el evento se han abordado 42 retos sociales y se han premiado proyectos como Dilo FáciloChatTramitEasy y ResquIA, además de otorgar reconocimientos a propuestas sobre IA en puntos violetas o plataformas de empleo inclusivo.

En paralelo al hackathon, se ha celebrado un congreso de tres días con expertos como Carme ArtigasAleida AlcaldePablo Zoido o Miguel Escassi, entre otros.

La participación de los alumnos de la UFV en iniciativas como el hackathon es una oportunidad para aplicar de forma práctica los conocimientos adquiridos en el aula. Estas experiencias permiten a los estudiantes enfrentarse a desafíos reales, desarrollar competencias transversales como la comunicación, el trabajo en equipo o la resolución de problemas, y les acercan al entorno profesional.

«La Inteligencia Artificial es una aliada en la detección del glaucoma»

El glaucoma es una enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas en el Mundo, podría tener un aliado revolucionario: la inteligencia artificial. Silvia Alayón es profesora titular del Departamento de Ingeniería Informática y de Sistemas de la Universidad de La Laguna (ULL). Alayón lidera un proyecto que busca mejorar su diagnóstico precoz mediante aprendizaje profundo. En colaboración con el Hospital Universitario de Canarias, el equipo desarrolla una herramienta basada en IA para analizar retinografías con mayor precisión. El proyecto, titulado Hacia una estrategia colaborativa para el diagnóstico del glaucoma mediante aprendizaje profundo explicable, reduce la subjetividad en el diagnóstico y facilita la detección temprana.

¿Qué motivó el inicio de este proyecto y cómo surgió la colaboración con el Hospital Universitario de Canarias? «El Grupo de Análisis de Imágenes Médicas (GAIM), lleva años trabajando en esta línea de investigación. De hecho, colaboramos con especialistas en glaucoma del Hospital Universitario de Canarias desde 2008 y hemos participado en proyectos competitivos a nivel regional y nacional. Esta iniciativa representa la continuación natural de ese esfuerzo multidisciplinar».

El glaucoma es una enfermedad difícil de detectar en sus fases tempranas. ¿Cómo puede la inteligencia artificial mejorar el diagnóstico precoz en comparación con los métodos tradicionales? «Se trata de una enfermedad crónica que causa ceguera irreversible y que es difícil de diagnosticar en sus primeras etapas debido a su carácter asintomático. La IA puede complementar las pruebas clínicas tradicionales, como las retinografías, proporcionando un análisis automatizado que reduce la subjetividad y el tiempo de evaluación. Las técnicas de Aprendizaje Profundo permiten detectar patrones y relaciones que pueden pasar desapercibidos al ojo humano».

El proyecto busca desarrollar un sistema de aprendizaje profundo explicable. ¿Podría explicarnos cómo funciona y qué ventajas ofrece? «La explicabilidad es fundamental en la IA aplicada a la Medicina. Un sistema de Aprendizaje Profundo explicable no solo ofrece un diagnóstico, sino que también indica las razones de su conclusión, señalando las regiones de la imagen o los parámetros que han influido en su decisión. Si quienes investigan entienden cómo el sistema llega a su diagnóstico, tendrán mayor confianza en su uso y podrán incluso descubrir nuevos biomarcadores de la enfermedad».

«El principal reto es la disponibilidad de datos»


¿Cuáles han sido los principales desafíos técnicos y clínicos en el desarrollo del sistema? «El principal reto es la disponibilidad de datos. Para entrenar modelos de IA se necesitan grandes volúmenes de imágenes médicas bien etiquetadas, pero estas están protegidas por la normativa de protección de datos. Hemos firmado convenios con el Hospital Universitario de Canarias para acceder a retinografías. Además, buscamos colaborar con otros hospitales para ampliar la base de datos y mejorar la generalización del modelo».

Dado que el sistema debe utilizarse en diferentes entornos clínicos, ¿qué medidas han tomado para garantizar su compatibilidad? «El sistema se diseña como una aplicación web accesible sin necesidad de equipamiento específico. No obstante, la generalización sigue siendo un desafío, ya que los modelos de IA pueden tener menor precisión cuando se aplican a imágenes obtenidas en condiciones diferentes a las del entrenamiento. Para mitigar esto, estamos investigando técnicas para reducir el impacto de las condiciones de adquisición de la imagen y fomentando la colaboración con otros hospitales para diversificar los datos».

El diagnóstico automatizado puede generar reticencias en el ámbito médico. ¿Cómo han abordado la confianza y aceptación de los profesionales sanitarios? «La clave está en la explicabilidad del sistema. Si los especialistas entienden el razonamiento del modelo y pueden comprobar su fiabilidad, es más probable que lo adopten en su práctica clínica. La IA no sustituye al médico, sino que lo asiste en la toma de decisiones».

«Planeamos ampliar la colaboración con otros hospitales para seguir entrenando y perfeccionando la herramienta»


Este proyecto sigue una estrategia colaborativa. ¿Qué impacto espera que tenga en la oftalmología y en la prevención de la ceguera? «Esperamos que esta herramienta ayude a mejorar la detección temprana del glaucoma y que, a largo plazo, pueda integrarse en la práctica clínica de diferentes instituciones. Además, su acceso abierto podría beneficiar a profesionales de la salud en zonas con menos recursos».

¿En qué fase se encuentra actualmente el proyecto y cuáles son los siguientes pasos? «Ya contamos con un prototipo funcional, Glaucoma-DL, que puede procesar retinografías y ofrecer una probabilidad de presencia de glaucoma. Ahora estamos trabajando en mejorar la explicabilidad del modelo y su capacidad de generalización. Una vez logrados estos avances, planeamos ampliar la colaboración con otros hospitales para seguir entrenando y perfeccionando la herramienta».

A largo plazo, ¿cree que este modelo podría aplicarse a la detección de otras patologías? «Sin duda. Aunque actualmente el modelo está diseñado específicamente para el glaucoma, podría adaptarse a otras enfermedades que también dependan del análisis de imágenes médicas. Solo sería necesario reentrenarlo con un nuevo conjunto de datos adecuados».

Fuente: Universidad de La Laguna

Fotografía: Z. Fragoso

El programa Quiero Ser Ingeniera entusiasma a un Paraninfo de la Universidad de Alicante con aforo completo

Estudiantes de secundaria de 17 institutos de Alicante, Elche, Alcoy, Dénia, San Vicente del Raspeig, Mutxamel, El Campello, Sant Joan d’Alacant, Muro de Alcoy, Crevillent y Rafal. Más de 800 jóvenes, en total, se han dado cita en la jornada Quiero Ser Ingeniera, celebrada esta mañana en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, en un evento que ha servido para poner de manifiesto el entusiasmo con el que los estudiantes viven sus primeros acercamientos a la Universidad de Alicante. El patio de butacas rozó el aforo completo y se llenó, incluso, la tribuna de la primera planta.

El ambiente ya se notó emocionante durante la primera parte de la mañana, donde los participantes de la jornada han podido visitar una feria de 11 estands sobre estudios y profesiones relativas a las áreas de conocimiento denominadas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en inglés), organizados por distintos departamentos y estudios de la Escuela Politécnica Superior (EPS) de la UA, además de su delegación estudiantil.

Seguidamente, el Paraninfo se ha llenado para el tradicional encuentro con mujeres referentes en distintos campos de la ciencia y la tecnología. La inauguración ha contado con la intervención de la rectora de la Universidad de Alicante, Amparo Navarro, acompañada por la subdirectora de coordinación y planificación de la EPS, María José Moya.

Navarro, tras agradecer al equipo de la EPS la organización del evento, ha confesado que “cuando tenía vuestra edad no sabía si quería ser ingeniera o no, como os pasará a vosotros y a vosotras, pero no pensaba en ser rectora”, a lo que ha añadido que “todavía hoy, de las 57 universidades públicas que hay en España, solo nueve son mujeres”. “Como sucede en los estudios relacionados con las ingenierías, las tecnologías y las matemáticas, tenéis un gran futuro por delante, especialmente las chicas que abriréis camino a otras chicas, como estas mujeres referentes que nos acompañan hoy en este evento”, ha matizado.

En el mismo sentido, Moya ha contextualizado la importancia de las STEM para el alumnado participante, de las que ha indicado que “tienen un efecto directo en la vida de las personas. ¿Os imagináis un mundo sin tecnologías en los hospitales? ¿Podríais vivir sin internet?”, a lo que el auditorio ha respondido con un sonoro “¡No!”. “Con vuestro potencial, vuestro talento y vuestro esfuerzo afrontaréis los retos del futuro, donde habrá profesiones que ni siquiera sabemos aun que existirán”, ha manifestado la profesora de la EPS.

Tras estas declaraciones, Moya ha dado paso a las mujeres referentes que han protagonizado el encuentro. Noelia Martín Hernández, ingeniera de telecomunicación en Convotis Iberia, Cristina Saurín Zamora, ingeniera química en la empresa Cemex, y Susana Soler Miró, ingeniera informática y directora del Centro de Competencias Tecnológico de Alicante del Banco Sabadell, que ha ejercido de dinamizadora del evento. Las tres mujeres, en contacto directo con el patio de butacas y con la participación directa en determinados momentos del joven público, no solo han podido relatar sus experiencias y sus profesiones actuales, sino que han acercado a los participantes a un posible futuro mejor gracias a nuevas vocaciones.

La iniciativa Quiero Ser Ingeniera cuenta con el apoyo de los vicerrectorados de Igualdad, Inclusión y Responsabilidad Social, de Transferencia y Divulgación Científica y de Infraestructuras, Sostenibilidad y Seguridad Laboral, en el apartado institucional, y de entidades y empresas como Vectalia, Cátedra Vectalia Movilidad, Aludium, Convotis Iberia, NTTDATA, el Colegio Oficial de Ingenieros Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante, el Colegio Oficial de Ingenieros Químicos de la Comunitat Valenciana, Banco Sabadell, Grupo Valero y Terra Natura Benidorm.

El equipo de profesores de la EPS organizador del programa Quiero Ser Ingeniera se compone por María Francisca Gómez-Rico Núñez de Arenas, Encarnación Gimeno Nieves, Alícia Font Escamilla, Mireia Luisa Sempere Tortosa, María José Moya Llamas, Virgilio Gilart Iglesias, Carlos Rizo Maestre, Sonia Vázquez Pérez, Silvia Spairani Berrio, Raquel Pérez del Hoyo, Josué Antonio Nescolarde Selva, Luis Aragonés Pomares, María Dolores Andújar Montoya, Diego Marcos Jorquera, Ignacio Toledo Sepulcre y Silvia García Espinosa. Toda la información del programa se puede consultar en su página web y en sus perfiles en las redes sociales Instagram y LinkedIn.

Fuente: Universidad de Alicante

«La IA evolucionará lo que nosotros le permitamos»

A sus 29 años, la lucense Alejandra Lugilde tiene a su cargo a un centenar de personas en la multinacional enla que trabaja. Con motivo del Día Internacional de las Niñas en las TIC, esta ingeniera informática especializada en IA anima a las chicas a estudiar lo que les guste y no lo que los demás les digan.

Ingeniera informática especializada en inteligencia artificial (IA), la lucense Alejandra Lugilde cuenta, a sus 29 años, con una amplia experiencia en desarrollo de software, arquitectura de soluciones y liderazgo de proyectos tecnológicos, destacando en la modernización de plataformas en la nube y en la optimización de equipos técnicos. Graduada por la Universidad Politécnica de Madrid en 2017, tiene a su cargo a más de cien personas en los distintos equipos que lidera en la sede en Madrid de la multinacional para la que trabaja.

Noticia completa: Faro de Vigo

La IA ya no es moda, es rutina

Durante años, hablar de inteligencia artificial evocaba un futuro lejano. Era un concepto rodeado de ciencia ficción, laboratorios secretos y términos técnicos difíciles de entender. En muy poco tiempo, casi sin darnos cuenta, la IA ha dado el salto definitivo de los congresos científicos a nuestras conversaciones cotidianas, de los prototipos de laboratorio a las herramientas de uso diario. Ya no es tendencia, es parte de la vida.

Los datos lo confirman. Según el último estudio del CIS, casi toda la población adulta en España ha oído hablar de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT o Copilot. Pero lo realmente interesante no es solo que sepamos que existen, sino cómo las estamos incorporando a nuestra vida diaria. Un 41% de quienes conocen estas herramientas ya ha usado ChatGPT en el último año, y de ellos, una parte nada desdeñable —casi la mitad— lo hace de forma habitual, varias veces por semana o incluso cada día. Es decir: hablamos con la IA, le pedimos ayuda, la usamos para trabajar, estudiar o resolver dudas cotidianas. La inteligencia artificial ha pasado de ser una curiosidad tecnológica, a convertirse en algo tan cotidiano como abrir el navegador o escribir un mensaje. Ya no es una moda. Es parte de la rutina.

Vivimos, por tanto, una transición silenciosa pero profunda. La IA se ha instalado en nuestros hábitos antes de que hayamos podido comprenderla del todo. Antes incluso de que sepamos exactamente cómo funciona, cómo nos afecta o quién la controla. Esta nueva normalidad tecnológica plantea preguntas urgentes que no pueden quedar sin respuesta: ¿Estamos preparados para convivir con sistemas que aprenden, deciden o generan información? ¿Quién garantiza que su uso será justo, transparente y ético? ¿Y cómo podemos formar a una ciudadanía capaz de aprovechar su potencial sin caer en la dependencia o el conformismo?.

La universidad tiene un papel decisivo ante este nuevo escenario. No podemos limitarnos a enseñar a programar algoritmos. Tenemos la responsabilidad de formar a una nueva generación que comprenda los fundamentos técnicos de la inteligencia artificial, sí, pero también su dimensión social, ética y política. Necesitamos profesionales que sepan construir sistemas útiles, pero también ciudadanos que se pregunten para qué sirven, a quién benefician y qué riesgos entrañan.

Conscientes de esta realidad, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática hemos apostado por impulsar uno de los primeros grados universitarios en Inteligencia Artificial de España. Un programa que va más allá de la técnica, que entiende la IA como fenómeno transformador y no como herramienta aislada. Nuestro objetivo no es preparar únicamente a ingenieros, sino a agentes del cambio: personas capaces de dialogar con la sociedad, trabajar con datos de forma responsable, diseñar tecnología con sentido, y asumir el compromiso de anticipar los efectos de sus decisiones.

Si algo ha revelado este estudio del CIS es que la inteligencia artificial ya no es cosa de unos pocos. Forma parte de nuestras decisiones diarias: desde cómo escribimos correos hasta cómo nos informamos, desde cómo aprendemos hasta cómo imaginamos el futuro. Y si la IA se ha vuelto cotidiana, también debe volverse cotidiana la reflexión sobre ella.

No podemos permitirnos una sociedad que use inteligencia artificial sin entenderla. Tampoco una educación que forme técnicos sin pensamiento crítico. La IA no es solo una revolución tecnológica. Es, sobre todo, una cuestión humana. Y cuanto antes lo asumamos, mejor preparados estaremos para construir un futuro más justo, inclusivo y consciente.

Fuente: Universitat Politècnica de València