El lunes 19 de enero a las 17:00 horas la Universidad de Sevilla celebrará en el Salón de Grados de la ETSII un homenaje institucional a su compañero Mario de Jesús Pérez Jiménez, Catedrático de Universidad y Profesor Emérito del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Sevilla, fundador del Grupo de Investigación en Computación Natural (PAIDI-TIC 193). Compaginó su pasión por la docencia con una brillante y prolífica carrera investigadora, logrando diversos reconocimientos a nivel internacional. Fue el primer investigador andaluz en ingresar en la sección Informatics de la Academia Europaea y recibió el Premio FAMA en la rama de Ingeniería y Arquitectura en 2014. Además, fue uno de los miembros ordinarios promotores del Instituto Universitario de Investigación en Ingeniería Informática (I3US) e impulsó la creación de la Unidad de Excelencia del I3US, actual SCORE, de la que fue el primer director científico.
Pedro José Navas, alumno del Máster en Ingeniería de Sistemas y de la Computación, se impone en la competición técnica celebrada en Sevilla.
Un estudiante de la Universidad de Cádiz ha logrado el primer puesto en la competición CTF (Capture The Flag) celebrada en el marco del congreso SecAdmin 2025, uno de los eventos de ciberseguridad más consolidados del sur de España. La prueba tuvo lugar en Sevilla y reunió a especialistas, profesionales y estudiantes con interés en el hacking ético y la seguridad informática.
El ganador ha sido Pedro José Navas Pérez, alumno del Máster Universitario en Investigación en Ingeniería de Sistemas y de la Computación de la Escuela Superior de Ingeniería (ESI) de la Universidad de Cádiz. El CTF es una competición técnica que evalúa las capacidades de los participantes para resolver desafíos vinculados a la seguridad digital.
En esta edición, los desafíos incluyeron pruebas de criptografía, explotación web e ingeniería inversa, entre otras disciplinas. La dinámica consiste en vulnerar sistemas diseñados para el ejercicio en un entorno controlado para localizar las denominadas “banderas”, códigos que certifican la resolución de los retos planteados. Este tipo de pruebas permiten medir habilidades que posteriormente se aplican en entornos profesionales en ámbitos como la auditoría de seguridad, la respuesta a incidentes o el análisis forense.
El foro reúne a cerca de 200 profesionales procedentes de empresas, instituciones públicas y el ámbito universitario.
La antigua Escuela de Magisterio de Jaén acoge este jueves el I Foro ALIA Andalucía, un encuentro concebido para acercar la inteligencia artificial generativa al tejido empresarial, las administraciones públicas y la ciudadanía, con una orientación práctica y aplicada. La jornada, organizada por el grupo de investigación SINAI (Sistemas Inteligentes de Acceso a la Información) de la Universidad de Jaén, se enmarca en el proyecto ALIA, una iniciativa estratégica incluida en la Estrategia Española de Inteligencia Artificial del Gobierno de España.
El foro reúne a cerca de 200 profesionales procedentes de empresas, instituciones públicas y el ámbito universitario. El objetivo principal es dar a conocer el proyecto ALIA y mostrar casos de uso reales que evidencien el potencial de la inteligencia artificial generativa en distintos sectores.
La bienvenida y presentación del proyecto ha corrido a cargo de Alfonso Ureña, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Jaén e investigador principal del grupo SINAI, quien ha subrayado que ALIA es “un proyecto de Estado, impulsado por el Gobierno de España, en el que trabajamos junto a otros cuatro centros de referencia a nivel nacional para construir una infraestructura pública de inteligencia artificial”.
Ureña ha detallado que el proyecto tiene como finalidad desarrollar modelos de lenguaje propios, comparables en concepto —aunque no en competencia— a los de grandes tecnológicas como ChatGPT o Gemini, pero con un enfoque claramente diferente: “No se trata de competir con las grandes corporaciones, sino de crear modelos específicos, abiertos, responsables y transparentes, orientados a sectores concretos como el turismo, el agroalimentario o el ámbito biosanitario”.
Uno de los pilares fundamentales del proyecto ALIA es la transparencia en los datos de entrenamiento y la apuesta por el español. Según afirma el catedrático, entre el 80 y el 90 por ciento de los grandes modelos actuales se entrenan mayoritariamente en inglés, lo que limita la representación de la riqueza cultural y lingüística del español, hablado por más de 600 millones de personas en el mundo. “Queremos que estos modelos recojan nuestra diversidad cultural y lingüística y que sean útiles para ciudadanos, empresas, administraciones públicas y universidades”.
La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSINF) de la Universitat Politècnica de València ha renovado su equipo directivo tras la celebración de las elecciones a la Dirección del centro, que tuvieron lugar el pasado 10 de diciembre, con la concurrencia de una única candidatura, encabezada por Andrés M. Terrasa Barrena.
Profesor Titular de Universidad del Departamento de Sistemas Informáticos y Computación (DSIC), Andrés Terrasa asume la Dirección de la ETSINF con una trayectoria consolidada en docencia, investigación y gestión universitaria. Su candidatura se articula en torno a un proyecto que apuesta por el crecimiento sostenible de la Escuela, la adaptación a los cambios del entorno tecnológico y profesional, la mejora de la transparencia y la comunicación, y el refuerzo de la proyección institucional, internacional y de la relación con el entorno socioeconómico.
El nuevo equipo directivo combina experiencia en gestión académica y amplio conocimiento del funcionamiento del centro, con el objetivo de abordar retos clave como la acreditación institucional, la optimización de los procesos docentes, la estabilización de la plantilla de PTGAS, la mejora de infraestructuras y el impulso de la empleabilidad, el emprendimiento y la internacionalización del estudiantado.
Junto al director, se incorpora un equipo que cubre de manera específica las principales áreas estratégicas de la Escuela, entre ellas la ordenación académica, la calidad y acreditaciones, el alumnado, la comunicación, las infraestructuras, el emprendimiento, las relaciones con el entorno profesional y la proyección internacional.
Xavier Molero Prieto, secretario
Eliseo Marzal Calatayud, jefe de estudios
Víctor Sánchez Anguix, subdirector de Alumnado
Estefanía Argente Villaplana, subdirectora de Calidad
Ana Guasque Ortega, subdirectora de Comunicación
Andrés Boza García, subdirector de Emprendimiento
Joan Fons i Cors, subdirector de Infraestructuras
Alicia Villanueva García, subdirectora de Ordenación Académica
Cèsar Ferri Ramírez, subdirector de Relaciones con el Entorno Profesional
Daniela Gil Salom, subdirectora de Relaciones Internacionales
Oscar García Retuerta, Analista de Inteligencia y David García Retuerta, Doctor en Ingeniería Informática han redactado un artículo en el Portal del CESEDEN, en la publicación del Instituto Español de Estudios Estratégicos sobre la cadena de suministros de la inteligencia artificial.
Introducción
El concepto de cadena de suministros de la inteligencia artificial describe el conjunto de capas interdependientes que hacen posible su funcionamiento, desde la extracción de recursos minerales hasta las aplicaciones finales. Esta estructura incluye seis niveles (materias primas, semiconductores, infraestructura de computación y energía, datos, capital humano y adopción tecnológica) que conforman un sistema integrado en el que cada etapa depende de la anterior, de modo que un bloqueo en cualquiera de ellas puede alterar toda la cadena de valor1. Para reforzar los eslabones más vulnerables, la Unión Europea ha desplegado un marco normativo e industrial de gran alcance. El European Chips Act prevé una inversión de 43.000 millones de euros con el propósito de duplicar la cuota europea de producción mundial de semiconductores hasta alcanzar el 20 % en 2030, fortaleciendo así la autonomía estratégica europea2.
Figura 1: Cadena de la IA (elaboración propia)
En sintonía con esta iniciativa, España lanzó en 2022 el PERTE de Microelectrónica y Semiconductores, dotado con 12.250 millones de euros hasta 2027, orientado al desarrollo de capacidades industriales y formativas a lo largo de toda la cadena del chip3. Complementariamente, la Critical Raw Materials Act busca garantizar el suministro de minerales esenciales para la transición digital y verde mediante metas de producción, refinado y diversificación de proveedores, reduciendo la dependencia estructural de China, que domina más del 90 % del refinado de tierras raras4. Finalmente, la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y la creación de la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA) completan el marco institucional de gobernanza, talento y datos, consolidando una visión integral en la que la soberanía tecnológica y la resiliencia digital dependen de una cadena integrada que conecta el subsuelo con la nube, los materiales con el software y la innovación con la sociedad5.
Materias primas: la base mineral de la IA
Las tecnologías de inteligencia artificial suelen percibirse como un ámbito puramente digital, pero comienza en la geología. Los chips que conforman la infraestructura material de la IA dependen de un conjunto reducido de minerales críticos: silicio ultrapuro, galio, germanio, tierras raras, cobre, litio, cobalto y grafito. Sin ellos no puede existir la cadena tecnológica que sostiene la economía digital.
El caso de las tierras raras resume la magnitud del desafío. China produjo en 2024 alrededor de 270.000 toneladas de óxidos de tierras raras (casi siete de cada diez toneladas extraídas en el mundo) y mantiene un control aún mayor en las etapas de refinado y separación. En los últimos años, Pekín ha reforzado su política de control al establecer licencias sobre el galio, el germanio y productos de grafito, evidenciando cómo los minerales se han convertido en instrumentos de influencia geoeconómica6.
Figura 2: Extracción y refinado de tierras raras (elaboración propia)
Esa concentración no es solo nacional sino también territorial: buena parte del suministro mundial procede de un único distrito, Bayan Obo, en Mongolia Interior. Este yacimiento de hierro, niobio y tierras raras ha financiado durante décadas la extracción de estos minerales como subproducto del hierro. Históricamente, hasta la mitad del suministro global provenía de este enclave, un caso paradigmático de “punto único de fallo”. Paradas técnicas, tensiones ambientales o restricciones locales pueden alterar de forma inmediata la cadena global, un riesgo que se replica en otras materias críticas7.
El patrón se repite en el caso del silicio de alta pureza, esencial para las obleas de silicio y crisoles utilizados en la microelectrónica. En 2024, el huracán Helene detuvo temporalmente la producción en Spruce Pine (Carolina del Norte), el principal proveedor mundial. Esto nos recuerda que la resiliencia del entramado tecnológico puede quebrarse por eventos naturales ajenos al sector8.
El valor económico de estas materias no refleja su verdadero peso estratégico. El mercado mundial de tierras raras es reducido (las exportaciones chinas alcanzaron en 2024 solo 489 millones de dólares9), pero su valor estratégico es desproporcionado, pues influye en cadenas industriales de alto valor añadido.
Ante esta fragilidad, Estados Unidos y la Unión Europea han adoptado estrategias convergentes para reducir la dependencia de China mediante la diversificación de proveedores, la creación de reservas estratégicas, el reciclaje y la búsqueda de materiales sustitutos. Sin embargo, el margen de maniobra es limitado: desarrollar una mina desde su descubrimiento hasta su producción comercial requiere más de 16 años, lo que dificulta corregir los desequilibrios a corto plazo.
España mantiene una alta dependencia exterior en el primer eslabón de la cadena de la inteligencia artificial, sin explotaciones activas de tierras raras ni producciones relevantes de galio o germanio. El marco estratégico nacional busca reducir esta vulnerabilidad mediante exploración doméstica, reaprovechamiento de residuos y desarrollo de procesado dentro de la UE 1011. Proyectos como el de Matamulas, descartado por motivos ambientales, o los de Barruecopardo y Valtreixal, centrados en tungsteno y estaño-wolframio, junto con la refinería de San Cibrao, muestran tanto el potencial como las limitaciones de una política industrial aún incipiente121314. En última instancia, la base mineral de la IA sigue siendo el cimiento invisible pero decisivo de toda la cadena tecnológica y un factor de poder geoeconómico que condicionará la autonomía y el ritmo de la revolución algorítmica.
Semiconductores: un dominio concentrado
La segunda capa de la cadena está formada por los semiconductores, los componentes que hacen posible el funcionamiento de los centros de datos. Constituyen, en la práctica, el “cerebro físico” de la IA. Desde 2023, la demanda de chips, en particular los aceleradores de IA como GPU, se ha disparado hasta provocar tensiones de oferta, retrasos de entrega y encarecimientos generalizados. Este fenómeno, centrado en productos de NVIDIA y sustentado por un virtual monopolio del software de computación con CUDA, ha revelado la extrema sensibilidad del ecosistema de IA 1516.
La cadena del chip es una de las más complejas e interdependientes del sistema tecnológico global. En la fase de diseño, las herramientas de automatización electrónica (EDA) más avanzadas son dominadas por proveedores con sede en Estados Unidos y la Unión Europea, lo que ha permitido a Washington convertir esa posición en un instrumento de control exportador. Los principales diseñadores concentran el liderazgo en arquitecturas de aceleración de IA, consolidando la hegemonía del diseño en Silicon Valley y reforzando la dependencia de todo el ecosistema mundial respecto a las reglas norteamericanas.
Sin embargo, el eslabón más crítico se sitúa en la fabricación avanzada. La mayor parte de la producción por debajo de los 7 nanómetros (especialmente de 5 y 3 nm) se concentra en Taiwán (TSMC) y Corea del Sur (Samsung). Se estima que cerca del 90 % de la capacidad mundial se localiza en Taiwán. Una crisis geopolítica, un bloqueo comercial o incluso un desastre natural podría paralizar el suministro de chips de última generación y, con ello, ralentizar el progreso de la IA mundial17.
Figura 3: Recorrido de chip M2 de Apple (elaboración propia)
La producción depende, a su vez, de equipos y materiales ultraprecisos con mercados muy reducidos. La litografía ultravioleta extrema (EUV), indispensable para fabricar chips por debajo de 7 nm, es prácticamente monopolio de la neerlandesa ASML, sometida a regímenes de control que restringen exportaciones a China18.
El encapsulado y la prueba (última etapa del proceso) añaden otra dependencia geográfica. Empresas como ASE (Taiwán), Amkor (EE. UU.) y JCET (China) concentran la mayor parte de la capacidad de ensamblaje. Las técnicas más avanzadas de empaquetado se encuentran también ancladas en esa región, lo que implica que la mayoría de los chips occidentales viajan a Asia para completarse y retornan después integrados en productos finales19.
Las lecciones de la pandemia de 2020–2021 siguen marcando la estrategia industrial. El parón de fábricas, el auge del teletrabajo y el aumento de la demanda de electrónica de consumo provocaron una escasez sin precedentes. Sectores como el automovilístico perdieron hasta 9 millones de vehículos y más de 200.000 millones de dólares en ingresos, evidenciando que sin reservas estratégicas ni contratos a largo plazo, la prioridad de producción recae en los clientes con mayor poder de compra: las grandes tecnológicas20.
A raíz de estas tensiones, las políticas industriales se han reactivado. En Estados Unidos, la CHIPS and Science Act destina 52.700 millones de dólares para reindustrializar la producción de semiconductores, reanclar fábricas y atraer inversiones de TSMC, Samsung o Intel. En la Unión Europea, el European Chips Act (Reglamento 2023/1781) fija la meta de alcanzar el 20 % de la fabricación global en 2030 21.
España mantiene una posición rezagada en la cadena de valor de los semiconductores, sin fábricas de obleas a escala industrial y con una fuerte dependencia de importaciones para su industria tecnológica y de defensa. El PERTE Chip, con 12.250 millones de euros hasta 2027, busca revertir esta situación impulsando diseño, formación y encapsulado, aunque la cancelación de la planta de Broadcom en 2025 supuso un revés simbólico. Factores como el talento científico, la energía renovable competitiva y la buena logística ofrecen potencial, pero la falta de un “tractor” nacional y de capacidades intermedias limita su autonomía.
Investigación, algoritmos y talento: el capital intelectual
El quinto escalón, el del conocimiento y la capacidad de innovación, constituye el núcleo intelectual y científico de todo el ecosistema. Comprende la investigación en algoritmos, el desarrollo de modelos, la generación de propiedad intelectual (patentes y software) y, sobre todo, el capital humano especializado. Este nivel define qué actores crean la próxima generación tecnológica y con qué grado de autonomía. Su carácter intangible no lo hace menos estratégico: concentra poder estructural, ya que quien domina la innovación dicta los estándares y ritmos del progreso30.
Estados Unidos mantiene la primacía histórica en el desarrollo de la IA desde la conferencia de Dartmouth (1956). Instituciones como MIT, Stanford, Berkeley o Carnegie Mellon, junto con laboratorios empresariales (IBM, Google, OpenAI, Microsoft), han marcado el avance. China, sin embargo, ha escalado de forma vertiginosa: en 2020 ya superaba a EE. UU. en número de publicaciones científicas anuales sobre IA, aunque su impacto medido por citas seguía siendo inferior 3132. Mientras que Europa conserva una base académica sólida, pero con menor capacidad de transferencia industrial. Persisten patrones de fuga de cerebros hacia EE. UU. y el Reino Unido, donde los investigadores encuentran financiación tanto pública como privada y condiciones más competitivas.
Figura 5: Países con universidades en el Top 100 en IA (elaboración propia)
Otro punto de asimetría es la dimensión financiera. En 2023, las startups de IA en EE. UU. captaron cerca de 68 000 millones $, frente a 8 000 millones $ en toda la Unión Europea33. Este desequilibrio impide que empresas europeas escalen con rapidez y se traduce en adquisiciones tempranas por parte de conglomerados estadounidenses, casos emblemáticos son DeepMind (Reino Unido, adquirida por Google en 2014) o Vision Factory (España, adquirida por Apple).
Los especialistas más cualificados se agrupan en torno a las grandes corporaciones con abundantes recursos computacionales y capacidad de ofrecer remuneraciones elevadas. Google AI, Microsoft Research, Meta AI, Amazon AI, OpenAI, DeepMind o NVIDIA Research monopolizan a los principales doctores en IA, desplazando a las universidades como polo de innovación34.
La carrera por las patentes de IA se intensificó en la última década, dominada por corporaciones estadounidenses y chinas. Si bien el paradigma de las publicaciones científicas ha favorecido la rápida difusión de innovaciones, la tendencia a patentar algoritmos de optimización o arquitecturas propietarias podría derivar en un “cercamiento legal” del conocimiento. La Unión Europea, consciente de ello, promueve estándares abiertos y licencias libres como estrategia de soberanía tecnológica35.
España ocupa una posición intermedia en el ámbito de la investigación y el talento en inteligencia artificial. Dispone de una base académica sólida, con grupos destacados en universidades como la Politécnica de Cataluña, la Universidad Carlos III de Madrid o la Pompeu Fabra de Barcelona, que aportan alrededor del 5 % de las publicaciones europeas en IA23. Sin embargo, su impacto científico global es limitado y la fuga de talento hacia polos internacionales reduce su masa crítica: cerca del 10 % de los titulados en másteres de IA trabajan en el extranjero. A nivel empresarial, España cuenta con un ecosistema de startups dinámico (como Sherpa.ai o Satlantis), pero pocas escalan globalmente por la escasa financiación de riesgo doméstica3637. De cara al futuro, el país necesita incrementar la inversión, retener talento y especializarse en áreas donde posee ventajas competitivas, como la IA en español o las aplicaciones a turismo y ciudades inteligentes, para pasar de ser un seguidor con potencial a un verdadero generador de tecnología.
El investigador de la UPV Jordi Linares recibe el galardón por el proyecto de recuperación de voz con inteligencia artificial desarrollado para el enfermo de ELA, Fran Vivó.
El investigador del Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN) de la Universitat Politècnica de València, Jordi Linares Pellicer, ha recibido el Premio Imparable a la Innovación en Pacientes que otorga la compañía farmacéutica Italfarmaco. Su proyecto de creación de voz personalizada, totalmente altruista, a través de inteligencia artificial, preserva la voz de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y respeta la dinámica vocal incorporando modulaciones emocionales con el desarrollo de un modelo adaptativo para Fran Vivó.
Este galardón se ha entregado en la IV edición de los Premios Imparables que distingue ocho galardones en diferentes ámbitos. El objetivo de estos premios es reconocer aquellos proyectos que están transformando el futuro de la asistencia sanitaria en España y que tienen como motor esencial la mejora de la vida de los pacientes, así como la promoción de un sistema sanitario más humano, predictivo y eficiente.
La gala, que se celebró en la Embajada de Italia en España, reunió a investigadores, profesionales sanitarios, representantes institucionales y líderes del ámbito científico y tecnológico. Entre los que destacaron el embajador de Italia en España, Giuseppe Buccino Grimaldi, el CEO y vicepresidente de Italfarmaco Álvaro Acebrón, y el director general de Italfarmaco España, Santiago Carolá.
La voz es identidad, dignidad y vínculo
El desarrollo del investigador de VRAIN de la UPV, Jordi Linares, y su grupo de investigación VertexLit, junto a la fundación ValgrAI, ejemplifica la humanización de la inteligencia artificial. Así mismo, subraya cómo la voz es identidad, dignidad y vínculo, tras haber logrado reconstruir incluso la lengua natal de Fran Vivó, el valenciano de Benaguasil. Este avance ha permitido sustituir la voz robótica y sistemática a la que el paciente y su familia habían tenido que recurrir, debido a la afección de la ELA, y sustituirla por una voz más humanizada y acorde al timbre vocal del enfermo.
Este premio representa “cómo la inteligencia artificial, y en definitiva la tecnología, debe avanzar siempre de la mano de la ética y poniendo a las personas en el centro de los avances. La inteligencia artificial debe lograr una mayor eficacia, justicia y sobre todo humanidad en el sistema de salud y este premio nos recuerda que la ciencia no es únicamente técnica, sino también humanización”, explica el investigador de VRAIN de la UPV, Jordi Linares.
Los galardonados de estos premios han recibido la moneda italiana GRAZIE, acuñada por el Ministerio de Economía de Italia como homenaje a los profesionales sanitarios durante la pandemia y convertida en un símbolo de gratitud, memoria y respeto.
El resto de premiados han sido; en la categoría de Innovación en Salud Digital, Alfonso Valencia, Innovación en Enfermedades Raras, Juan Fernando Muñoz Montalvo, Innovación en Humanización, María Ángeles de la Torre, Innovador Joven, Francisco Fernández Oliveros, Innovación en Tecnología Aplicada a la Práctica Clínica, Jorge Méndez, e Innovación en Pediatría, Ricardo Martino Alba.