Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Escrito por prensa

Un emprendedor de la UJI participa en un proyecto para convertir máscaras de buceo en EPIs sanitarios

El graduado en Ingeniería Informática  de la Universitat Jaume I Víctor Guillem Agustí, a través de su empresa Vidasoft, participa en un proyecto que tiene como objetivo desarrollar un adaptador entre las máscaras de buceo con snorkel y los filtros sanitarios HEPA-13. De esta forma, la máscara puede servir como equipo de protección individual (EPI) sanitario para que el personal esté más protegido ante la COVID-19. Así mismo, se ha creado una pieza CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias) para que se puedan utilizar este tipo de máscaras como parte de un respirador no invasivo.

El proyecto, en el que también trabajan las empresas Protocas3D, de diseño e impresión de piezas en 3D, y Señalplast, de fabricación industrial de piezas, se encuentra en la fase de fabricación de los adaptadores y en la gestión de la recogida de máscaras con snorkel.

Hay que destacar que todo el proyecto es de código abierto para que cualquier persona o entidad del mundo pueda descargarlo y hacer uso de él. En la página web del proyecto se encuentran las instrucciones para la adaptación de las máscaras, así como un formulario para que los centros sanitarios puedan solicitar máscaras o adaptadores y se les envíen de forma gratuita. Además, también se puede colaborar con la aportación de máscaras o con una ayuda económica para la fabricación en 3D de las piezas.

La página web también contiene un apartado de transparencia donde se especifican todos los envíos realizados hasta el momento a los diferentes centros sanitarios. Las máscaras con el adaptador ya se están utilizando en otros países europeos como Bélgica y en el continente americano, en México o Argentina, entre otros.

Víctor Guillem Agustí fue uno de los ganadores de la edición de 2013 de los Premios de Innovación y Creatividad de la Cátedra INCREA con el proyecto «Forum4Trade», con el que participó en la primera edición del programa de emprendimiento Yuzz Castellón. En 2015, creó la empresa Vidasoft, que se dedica al desarrollo de software, tiendas online, desarrollo web, aplicaciones móviles y nuevas tecnologías.

Fuente: UJI

Pablo Flores, ingeniero informático: «La tecnología puede ayudar a gestionar la buena voluntad de los ciudadanos»

El tiempo libre que le dejaba el actual estado de confinamiento fue uno de los motivos por los que Pablo Flores, ingeniero informático sevillano, decidió dar forma a Ayudacovid19, una plataforma colaborativa que pone en contacto a personas que demandan ayuda con otras que están dispuestas a darla.

En apenas unos días, Ayudacovid19 ha tenido una gran aceptación.

Sí. Desde que la puse en marcha, el crecimiento del número de usuarios ha sido exponencial. Arrancó con tan solo tres usuarios y, apenas tres días después, ya se habían registrado más de cuatrocientos.

¿Por qué pensaste que podía ser útil una herramienta así?

Tuve esta idea, en primer lugar, porque debido a la cuarentena actual contaba con mucho tiempo libre. Conocí una plataforma ciudadana de Sevilla que había comenzado a autoorganizarse para ayudar a personas, simplemente inscribiéndose en un listado de Excel. Vi esa base de datos, creí que no era sencilla de utilizar para encontrar a los usuarios más cercanos, aparte de que no había un control sobre los datos personales, y se me ocurrió trasladar esa tabla a un mapa para ubicar de una manera más visual a las personas de un área que te pueden ofrecer o solicitar ayuda.

Es una medida que he tomado de manera altruista y sin ningún ánimo de lucro, ya que la plataforma no se está monetizando. Viendo sus posibilidades, decidí abrirla no solo a la ciudad de Sevilla sino también al resto de España.

¿Qué tiene que hacer alguien interesado en solicitar o en ofrecer su ayuda?

El proceso es muy sencillo: la persona que tenga una necesidad entra en la plataforma, indica por medio de un botón que quiere pedir ayuda, y agrega sus datos de contacto. Otro usuario de la misma plataforma accede a ella, observa si hay alguna demanda de ayuda en su entorno más cercano y, si la hay, ya son los propios usuarios los que se ponen en contacto entre sí.

Como dije antes, me preocupaba la exposición de los datos personales, así que justo ahora estoy trabajando en que la información de las personas registradas deje de ser pública para mantener esa privacidad.

¿Qué tipo de favores intercambian los usuarios?

El 90% son servicios relacionados con salir a la calle, es decir, con hacer la compra, pasear al perro o ir a la farmacia. Hay personas que ofrecen apoyo psicológico ya que muchos usuarios, simplemente, necesitan hablar… es lo que pasa cuando llevas más de una semana de encierro, y te cansas o de hablar con los mismos contactos o de no hablar con nadie.

En estas situaciones la necesidad agudiza el ingenio, y hay quien cuenta con interesantes recursos que ofrecer a los demás como, por ejemplo, impartir clases de yoga o pilates a través de la webcam.

¿Algún ofrecimiento que te haya llamado especialmente la atención?

El caso que más me ha interesado es el de una persona de Zaragoza que ha solicitado que le hagan llegar distintos materiales de costura con los que fabricar mascarillas sanitarias que pueda entregar en los hospitales.

¿Qué sería de toda esta solidaridad ciudadana si no contáramos con la tecnología actual?

Si tienes, por ejemplo, una libreta con 500 referencias de personas que ofrecen ayuda y quieres buscar una concreta, puedes tardar un rato en encontrarla; con la tecnología, sin embargo, ese trámite se soluciona en tan solo un segundo.

Pienso que, con buena voluntad, los ciudadanos pueden hacer muchas cosas útiles, pero cuando movimientos como estos cogen mucha fuerza son más difíciles de gestionar, y la tecnología puede ayudar a hacerlo.

Cuando pase la actual crisis sanitaria, ¿qué pasará con Ayudacovid19?

En la web hay un mensaje que indica que la plataforma morirá cuando termine de existir la necesidad que hay en estos momentos. Sin embargo, he puesto su código fuente a disposición de quien quiera tomarlo, y adaptarlo a cualquier otro problema futuro en el que sea necesario un contacto sencillo entre personas. Las posibilidades son infinitas.

Fuente: Cibersur

Un ingeniero informático cordobés pone en marcha una aplicación para calcular la distancia de los paseos con niños

La regla parece sencilla, un adulto, una vez al día, una hora máximo (de 09:00 a 21:00) y un kilómetro alrededor de casa.

Tras conocerse las normas y recomendaciones, muchos han sido los padres que han recurrido a los mapas de Google para saber por dónde podrán caminar con sus hijos a partir de este domingo. Sin embargo, se han encontrado con un inconveniente: la aplicación no calcula los kilómetros a la redonda.

El ingeniero informático cordobés Álvaro Maroto fue uno de ellos, aunque no se quedó de brazos cruzados y puso en marcha una webapp para calcular la distancia del paseo. «Intenté hacer las cuentas y me topé con lo complicado que era hacerlo con Google, así que en menos de 40 minutos ya tenía este mapa hecho para calcular el paseo de mis sobrinos», cuenta Maroto.

La aplicación es de fácil acceso y funcionamiento. Basta con ingresar, desde cualquier dispositivo móvil o equipo informático, ampliar la zona deseada y hacer click sobre el lugar de residencia para ver, con un círculo sombreado, las zonas por donde se podrá pasear con los pequeños. Así, si una familia vive, por ejemplo, en Las Tendillas, podrá llegar incluso hasta el Puente Romano de Córdoba o, si camina hacia el norte, hasta Santa Marina y si vive en Ciudad Jardín, puede llegar a la estación de Renfe o incluso a parte del Casco Histórico de Córdoba.

La aplicación nacida en Córdoba se ha vuelto viral y ha tenido más de 100.000 accesos únicos en toda España en un día y medio, está siendo recomendada incluso por policías locales y ayuntamientos de distintas localidades para ayudar a sus vecinos a programar sus paseos, por lo que el ingeniero, que no se esperaba tal repercusión, ya ha tenido que cambiar de servidor para que la web soporte la cantidad de visitas.

«La aplicación es mi pequeña aportación a la lucha del covid-19, totalmente gratuita, libre de publicidad y no utiliza ningún tipo de dato personal ni acceso a GPS, siendo totalmente transparente en cuanto al manejo de información», explica Maroto, quien asegura sentirse complacido de poder ayudar a miles de familias no solo en España, sino en todo el mundo, en caso de que otro país adopte una medida similar.

Según lo publicado en el BOE, el paseo diario deberá realizarse como máximo en grupos formados por un adulto responsable y hasta tres niños o niñas. Durante el mismo deberá mantenerse una distancia interpersonal con terceros de al menos dos metros y cumplir con las medidas de prevención e higiene recomendadas.

La persona que acompañe a los menores deberá ser mayor de edad, convivir en el mismo domicilio que el niño o niña actualmente, o ser un empleado de hogar a cargo del menor. Cuando el adulto sea una persona diferente de los progenitores, tutores, curadores, acogedores o guardadores legales o de hecho, deberá contar con una autorización previa de estos.

En la provincia de Córdoba, esos más de 110.000 menores se reparten entre más de 56.000 niños y en más de 55.000 niñas, que han cumplido con el confinamiento desde mediados del mes de marzo, asistiendo a clases online y tratando de manejar nuevas rutinas desde casa. En este sentido y según los expertos, para las familias también será importante manejar herramientas para organizar las salidas cumpliendo estrictamente con las normas de seguridad e higiene que se requiere mientras dure la pandemia.

Fuente: El Día de Córdoba

UNED y la Universidad de Stanford destacan la utilidad de los laboratorios digitalizados en la cuarentena

Investigadores de la UNED y la Universidad de Stanford han destacado que los laboratorios digitalizados son un sistema que «puede ser útil» para ofrecer prácticas de experimentación a los estudiantes, en estos momentos de confinamiento derivado de la alerta por Covid-19.

Así lo pone de manifiesto el artículo publicado en la revista IEEE Transactions on Industrial Informatics por el profesor del departamento de Informática y Automática de la ETS de Ingeniería Informática de la UNED, Luis de la Torre Cubillo, junto a investigadores de la Universidad de Stanford, sobre la Generación automática y fácil implementación de laboratorios digitalizados.

El trabajo describe la generación automática de laboratorios digitalizados usando de forma combinada dos herramientas que permiten generar y publicar de forma automática gemelos digitales de laboratorios remotos para usarlos en aprendizaje online de forma masiva.

La primera de estas herramientas ha sido desarrollada por la UNED y sirve para comunicarse con laboratorios remotos. La otra, desarrollada en la Universidad de Stanford, consiste en generar aplicaciones web automáticamente a partir de los datos de los experimentos.

El profesor de la Torre, durante sus dos estancias en Stanford, integró el protocolo de comunicación de la UNED en laboratorios remotos, en la plataforma de experimentos online de Stanford conocida como iLabs.

La combinación de esta plataforma con el mecanismo de comunicación le permitieron conectar desde Palo Alto con los laboratorios de la UNED en Madrid y registrar un conjunto completo de datos experimentales relevantes de dos laboratorios remotos y de sus correspondientes imágenes para generar automáticamente las aplicaciones web HTML5, para que cualquier usuario pueda experimentar con el gemelo digital del laboratorio.

Las ventajas de estos gemelos digitales son, por un lado, que los usuarios pueden realizar los experimentos sin necesidad de conectarse con el equipo del laboratorio y, por otro, que pueden utilizarlo tantos usuarios como se requiera de manera simultánea, permitiendo así su uso, por ejemplo, en MOOCs, donde hasta ahora los laboratorios remotos no podían ofrecer servicio a la ingente cantidad de estudiantes que se matriculan en ellos.

Para el investigador de la UNED, en Stanford tenían plataforma web Wdonde dar de alta nuevos experimentos basados en gemelos digitales, pero suponía un trámite extremadamente complejo y laborioso».

«Lo que mi trabajo ha aportado son los protocolos de comunicación con laboratorios remotos que facilitan de forma extrema compartir un nuevo experimento en dicha plataforma. Estos protocolos de comunicación, además, también pueden servir para otras aplicaciones como el internet de las cosas o el control de sistemas en red», ha explicado el experto.

El protocolo de comunicación con laboratorios remotos inteligentes de la UNED ya dispone de dos implementaciones que están totalmente operativas: LabVIEW y Python.

Fuente: Diario Siglo XXI

Pablo César, ingeniero informático por la UPM, que acaba de recibir el Premio Nacional de Investigación de Holanda por sus trabajos en el diseño y evaluación de los nuevos sistemas tecnológicos inteligentes

“Por sus impresionantes descubrimientos científicos y su capacidad para divulgar sus investigaciones e inspirar de este modo a otras personas dentro y fuera de su campo”. Esas son las razones que el jurado alegaba para justificar la concesión del Premio Nacional de Investigación de Holanda a Pablo César, director del Grupo Sistemas Distribuidos e Interactivos del Centro Nacional de Investigación en Informática y Matemáticas de Ámsterdam y antiguo alumno de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid, donde obtuvo el título de ingeniero informático en el año 2002.

Desde la Universidad Tecnológica de Delft, donde actualmente desarrolla su trabajo, Pablo César nos habla de su trayectoria investigadora, de las diferencias que percibe entre ambos países en investigación y ciencia o de la valoración que hace de la formación recibida en la UPM, entre otras cuestiones.

Pregunta: Acabas de recibir el Premio Nacional de Investigación de Holanda. ¿Qué supone para ti recibir este galardón?

Respuesta: Es un honor recibir este premio tan prestigioso a la carrera investigadora, y más teniendo en cuenta las razones del jurado (“The jury praises Cesar for his impressive scientific achievements and his ability to communicate his research in an understandable way. Cesar reaches and inspires people inside and outside his field.”). En particular, veo muy positivo que se reconozca mi área de investigación, más centrada en usuarios e interacción, y que quizás no reciba tanta atención en Ciencias de la Computación como debería. Para cualquier investigador, cuyo camino suele ser como una carrera de obstáculos y con muchos rechazos, resulta muy especial recibir reconocimiento por el trabajo realizado.

P: El jurado ha valorado uno de tus trabajos en el Grupo Sistemas Distribuidos e Interactivos del Centro Nacional de Investigación en Informática y Matemáticas de Ámsterdam, que además diriges. Está basado en los problemas fundamentales que hay que abordar en la relación entre la gente y las tecnologías y cómo se puede modelar esta relación. ¿En qué ha consistido tu trabajo? ¿Qué otras líneas de investigación abordáis?

R: El Centro Nacional de Investigación en el que trabajo es un centro puntero único, donde se combinan la investigación en Matemáticas e Informática, con el objetivo final de obtener un impacto fundamental y a largo plazo. Mi grupo se centra en Human-Centered Multimedia Systems, abordando problemas fundamentales sobre cómo modelar y controlar colecciones complejas de elementos temporales que están distribuidos, así como las interacciones de (y entre) los usuarios.  Nuestro objetivo es facilitar la manera en la que la gente usa sistemas interactivos y se comunica a distancia a través de tecnología.

El grupo combina ciencia de datos con metodologías empíricas para entender (modelar y predecir) la calidad de la experiencia percibida por los usuarios. El objetivo final es diseñar y evaluar la próxima generación de sistemas multimedia empáticos e inteligentes, poniendo al usuario en el centro. Para conseguir este objetivo nos basamos en datasets y escenarios realistas, salimos del laboratorio al exterior para investigar, y nos centramos en problemas reales y relevantes. Algunas de las áreas de investigación incluyen tele-conferencia en 3D o tecnología “wearable”.

P: Avanzamos hacia un mundo en el que la tecnología juega un papel cada vez más importante en nuestra vida diaria y en el modo en que se gestionan las ciudades, los servicios o incluso la actividad cotidiana. ¿Estamos realmente preparados en las sociedades para hacer frente a los retos que esto supone? ¿Cuáles consideras que son, actualmente, los principales retos que presentan las tecnologías en su relación con los usuarios?

R: Es cierto que avanzamos hacia una presencia ubicua de la tecnología en nuestro día a día.  Los sistemas inteligentes están presentes en nuestras ciudades, nuestras casas y nuestros teléfonos. La tecnología está cambiando radicalmente nuestra forma de vivir, obtener información y comunicarnos. Si pensamos en el pasado, la sociedad siempre ha tomado una actitud reactiva; ha reaccionado una vez los problemas han aflorado o la situación se ha convertido en insostenible.

En mi opinión, hay dos principales acciones que deberíamos tomar cuanto antes. Primero, necesitamos cambios en el sistema educativo para que desde niños nos familiaricemos más con la tecnología. Esto no significa sólo aprender sobre tecnología, sino también reflexionar sobre ella, incluyendo sus beneficios y peligros. El riesgo es que al final perdamos el control sobre una tecnología que se suponía estamos inventando para ayudar a nuestra sociedad. Segundo, se debería legislar tomando en cuenta los posibles usos e implicaciones de la tecnología en el futuro, para tratar de proporcionar capacidad de reacción, o incluso anticipación, ante la aparición de potenciales problemas. Yo no creo que tengamos que tener miedo a las máquinas o la tecnología, pero todos tenemos que estar mejor preparados a los cambios que se avecinan.

P: Actualmente, trabajas como profesor asociado en la Universidad de Delft. ¿Qué diferencias encuentras entre el modelo docente e investigador español y el que se puede ver en Europa?

R: La verdad es que mi experiencia en España se limita a ser alumno, en Finlandia fui profesor y alumno, y en los Países Bajos profesor. Me sería complicado comparar de manera objetiva todos estos sistemas. Pero quizás puedo comentar sobre una serie de problemas que sufre el sistema en España, basándome en conversaciones con investigadores:

1. Falta de recursos: no se invierte suficiente en investigación, lo que resulta en situaciones de precariedad laboral para los investigadores y en excesiva dificultad para el personal permanente de obtener financiación. Por ejemplo, en Finlandia y en los Países Bajos es la norma, y no la excepción, tener un contrato de trabajo decente para hacer la tesis doctoral.
2. Exceso de burocracia: no tiene sentido que algunas agencias pidan por ejemplo una copia escaneada de la primera y la última pagina de cada artículo o pedir un certificado de asistencia por cada conferencia, o la excesiva documentación en proyectos de ámbito regional y nacional. Al final del día, los investigadores tienen que dedicar demasiado tiempo a asuntos irrelevantes y administrativos.
3. Evaluación investigadora: para disciplinas como Ciencias de la Computación no tiene mucho sentido que los artículos en ciertas conferencias, con mucho mayor impacto que algunas revistas, no se consideren para evaluar una carrera investigadora. Esto resulta en una falta de incentivo para participar en conferencias que son una de las bases de la actividad científica. Además, la selección de conferencias y revistas que cuentan en los méritos es bastante desafortunada. Al final, todo esto resulta en una ingeniería de publicaciones, dónde los investigadores deciden publicar basándose en unas listas, a veces aleatorias, y no en el impacto real de la investigación.
4. Valor de la tesis doctoral: en España, únicamente los estudiantes que esperan trabajar en academia realizan la tesis doctoral y esta no tiene apenas valor en el mercado laboral. En Finlandia y los Países Bajos, una tesis doctoral ayuda para conseguir mejores puestos de trabajos y con un salario más alto.

P: España, que gasta aproximadamente el 1% de su PIB en I+D+i, necesitaría duplicar su inversión para llegar a la media europea. Como investigador y conocedor de ambos sistemas, ¿cómo valoras el estado de salud de la investigación en nuestro país? ¿Se hace mucho o poco teniendo en cuenta esa diferencia de recursos?

R: A mí me sigue sorprendiendo todo lo que se hace en España con los pocos recursos y los problemas que he comentado. Pese a que no cuente para conseguir puntos, algunos grupos se esfuerzan en publicar y participar en conferencias internacionales, ser parte de organismos de estandarización y tener un impacto real, mucho más allá del número de artículos indexados en los primeros cuartiles. En mi área de trabajo hay centros de investigación como i2CAT y VicomTech (con quienes tengo proyectos) y laboratorios universitarios en la Universidad Politécnica de Madrid (Grupo de Tratamiento de Imágenes), la Universidad de Valencia y la Universidad de Oviedo (Grupo de Sistemas de Distribución Multimedia) con gran proyección e impacto internacional. A mi me sigue sorprendiendo como se puede hacer tanto con tan poco.

P: Estudiaste en la UPM, donde obtuviste el título de ingeniero informático en el año 2002. ¿Por qué elegiste la UPM para cursar tus estudios? ¿Cómo valoras la formación recibida en esta Universidad?

R: Elegí la Universidad Politécnica de Madrid, en Informática, por la reputación y la calidad. Siempre me interesaron las Matemáticas, la lógica y la tecnología, por lo que fue una decisión bastante sencilla. Una vez vi dónde estaba el campus y lo solitario que estaba todo, me lo pensé (ahora las cosas han mejorado mucho). La formación en la facultad era la típica que se esperaba de una ingeniería, con asignaturas comunes en el primer año. Lo recuerdo muy intenso y bastante difícil, pero una educación muy completa (desde bases de datos, compiladores o ingeniería del software) y con muchas prácticas. Esto me ha ayudado mucho en mi investigación posterior.

P: Se debate mucho acerca de la calidad de la formación en nuestro país. En tu caso, ¿has sentido que tu formación en la UPM se ha valorado positivamente en el extranjero?

R: Muchísimo. Yo creo que es evidente que la formación en España es muy buena, simplemente viendo la cantidad de gente que está triunfando en el extranjero. El drama es que: 1) la inversión hecha por todos los españoles en formación, luego es aprovechada en otros lugares (como es mi caso); y 2) es muy difícil volver después de triunfar en el extranjero.

P: Finalmente, ¿qué recomendarías a los jóvenes que quieren estudiar una ingeniería y que ya lo están haciendo, y que además tienen sus miras puestas en un futuro dedicado a la investigación?
Yo la verdad es que he ido construyendo mi camino paso a paso. No soy una persona que sabía desde estudiante que quería hacer investigación. Comencé en Finlandia con una Erasmus, donde hice el proyecto final de carrera y me quedé a hacer el doctorado; después me fui a los Países Bajos al Centro de Investigaciones Científicas,  donde ahora llevo mi propio grupo. Mi recomendación es ir paso a paso hacía el objetivo que uno tenga.

En general, mi consejo es encontrar mentores que ayuden; en mi caso esos mentores han sido esenciales en mi carrera. Mi otro consejo es buscar desde el inicio las oportunidades de estancias en el extranjero y en empresas, cosas que ayudan mucho a formarse.

Fuente: UPM

Jóvenes de un instituto de Estepona ponen sus ordenadores al servicio de la ciencia contra el coronavirus

Alumnos de un instituto de Estepona (Málaga) han puesto sus ordenadores al servicio de la ciencia a través de la iniciativa «Folding@home» y el proyecto de investigación sobre el coronavirus de la Universidad de Stanford, que envía archivos de datos a sus equipos para que hagan cálculos.

El procedimiento analiza proteínas para determinar su utilidad contra el coronavirus y enfermedades como el alzhéimer y los científicos basan sus cálculos en un modelaje o simulación de moléculas que interactúan con proteínas.

La iniciativa consiste en enviar tareas complejas a cientos de miles de ordenadores de usuarios en sus casas, desde donde -una vez han procesado las tareas- devuelven los resultados a los científicos de la universidad.

El profesor de Informática del Instituto Monterroso de Estepona, José Luis Usero, dispuso esta tarea a sus alumnos de segundo de bachillerato, con la que busca que se interesen por la ciencia al contribuir a ella a través de acciones así.

El ingeniero informático José Carlos Navarro ha explicado a Efe que esta iniciativa ayudó anteriormente a otros proyectos de investigación de distintas universidades, pero ahora concentran gran parte de su esfuerzo en la tarea que realiza la universidad californiana para encontrar una cura ante el coronavirus.

Este modelo de trabajo, que recibe la denominación de «informática distribuida», permite que un superordenador envíe paquetes de datos a equipos personales y, al instalar un programa que se ejecuta en segundo plano, éstos los procesan.

Navarro ha mencionado que esta idea ganó popularidad gracias a un llamamiento de la fabricante de tarjetas gráficas Nvidia que pidió a los videojugadores, cuyos equipos cuentan con gran potencia, que ejecutaran este programa para acelerar las investigaciones.

El profesor de Informática ha precisado a Efe que al conocer la iniciativa vio una oportunidad para que sus alumnos fueran conscientes de cómo colaborar a la investigación como un juego, tras lo que añade que, como son muchos, pueden «ayudar a luchar contra el coronavirus».

Presupuso que los alumnos tendrían durante gran parte del día su ordenador encendido y les encargó, a modo de tarea, esta acción que planea desarrollar también en el futuro.

Usero ha comentado que ganarse el interés de sus alumnos por la ciencia pasa por hacerles sentirse útiles, aunque sea a pequeña escala.

El docente pretende crear un equipo de procesamiento de datos con alumnos del centro educativo para competir con otros grupos al visionar los puntos que alcanzan entre todos los ordenadores que lo conformen.

Fuente: La Vanguardia

Camila Pérez, ingeniera informática: «Todo aspecto de la vida diaria tiene una parte tecnológica»

Resulta curioso que Grace Murray Hopper creara el primer lenguaje complejo de ordenador o que Margaret Hamilton fuera la persona que codificó el software que hizo posible que el hombre llegara a la Luna, pero hoy en día solo uno de cada 10 programadores es una mujer. Camila Pérez (Argentina, 1989) es una de esas miles de féminas en todo el mundo que escriben código y se desenvuelven a diario en un sector dominado por hombres. Su interés por la informática y los videojuegos, pero sobre todo la curiosidad que le acompaña desde bien pequeña, hicieron que se decantara por estudiar Ingeniería informática en la UIB. Lleva tres años trabajando en TravelgateX, una empresa mallorquina que conecta a la mayor red de proveedores turísticos del mundo, y ha impartido talleres en institutos de Secundaria y Bachillerato de la Isla con el objetivo de fomentar el estudio entre los más jóvenes, pero sobre todo entre las alumnas.

Es una realidad que en el mundo de la programación, las mujeres estamos en minoría. Si en mi promoción tenía unos 50 compañeros, solo dos éramos chicas. Y en el trabajo tres cuarto de lo mismo, pero empezamos a ser más, tímidamente, eso sí.

Me encanta organizar charlas y talleres en los institutos de Mallorca. Lo primero que les digo es que no hay carreras para chicos y otras para chicas, las ingenierías no entienden de sexo. Lo segundo, todo lo que hacemos sirve para que nuestro día a día sea más fácil. Siempre se sorprenden.

Es curioso que haya clichés tan manidos sobre nuestro trabajo. Cuando le digo a alguien que soy programadora me pregunta siempre lo mismo, ‘si me paso el día en un sótano sin ventanas delante de la pantalla del ordenador’. Ni mucho menos. Trabajo en una oficina bañada de luz, y con mucha gente a mi alrededor. Y me encanta lo que hago.

Todo aspecto de la vida diaria tiene una parte tecnológica. Y por eso hay tanto trabajo en ese campo. Póngase a pensar: la app del banco que tenemos instalada en el teléfono para pagar una compra de la forma más rápida, la web de cita previa del IB-Salut o el Google Home, tan de moda ahora, que tenemos en casa, todo eso funciona gracias a un programador. Nuestra labor pasa por dar órdenes a un ordenador utilizando un lenguaje específico de programación para que las aplicaciones hagan lo que se comanda. Así de simple, así de difícil.

Cuando un chaval me dice que mi trabajo solo puede ser aburrido, toca responderle que es un campo muy extenso, en el que puedes tocar muchas teclas. Por ejemplo, mi trabajo de fin de carrera no tiene nada que ver con mi empleo: creé una aplicación dirigida a mejorar el día a día de niños con discapacidad auditiva. Si te interesa una parte más social, puedes apostar por ese campo.

Fuente: Última Hora

Inteligencia Artificial contra la COVID-19

Vicent Botti, catedrático e investigador de la Universitat Politècnica de València, describe las soluciones de la inteligencia artificial en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades como la COVID-19. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el éxito de la respuesta de la salud pública a una nueva infección depende de cuatro factores críticos: la comprensión de la transmisibilidad y las poblaciones de riesgo; el establecimiento de la historia natural de la infección, incluidos el período de incubación y la tasa de mortalidad; la identificación y caracterización del organismo causante; y la elaboración de modelos epidemiológicos para sugerir medidas eficaces de prevención y control. La inteligencia artificial (IA) puede proporcionar soluciones a cada uno de estos factores y ayudar a los trabajadores sanitarios, así como a los epidemiólogos y virólogos, en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades como el COVID-19. Dichas soluciones serían aplicables en tres estados: antes, durante y después de la epidemia.

Antes de manifestarse la epidemia. La IA puede detectar alertas tempranas de brotes de enfermedades epidémicas. En diciembre de 2019, el sistema BlueDot detectó que el coronavirus de Wuhan era una nueva cepa y de qué modo se iba a propagar por el mundo. BlueDot combina la experiencia médica y de salud pública con un avanzado análisis de datos y razonamiento automático para construir soluciones que anticipen los riesgos de enfermedades infecciosas. En 2014, BlueDot ya predijo con seis meses de antelación la llegada del virus Zika.

Después de manifestarse. La ciencia de datos, los sistemas de aprendizaje automático y aprendizaje profundo pueden ayudar a entender lo que ha sucedido y obtener modelos epidemiológicos que permitan definir estrategias eficaces de prevención y control que faciliten tomar las mejores decisiones. Para ello, se requieren datos de fuentes sanitarias, posiblemente los más importantes, pero también otros como los de movilidad de los teléfonos, consumo de energía de viviendas, acceso de ciudadanos a los bancos, uso del transporte público, etc. Esta ha sido una de las debilidades de nuestro sistema pues los datos que hubiesen sido útiles para que los investigadores de IA aportasen su granito de arena en esta lucha no han estado a su disposición. Esto nos tiene que hacer reflexionar para estar preparados ante situaciones similares y desarrollar un Sistema Público de Gestión de Datos adecuado.

Durante la epidemia. La IA puede ayudar en la prevención, diagnóstico y tratamiento del COVID-19. Alibaba ha desarrollado un sistema que puede detectar el coronavirus en tomografías computarizadas de pecho con una precisión del 96%. DeepMind ha compartido resultados de su IA que detallan la estructura de seis proteínas vinculadas al SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el COVID-19. Podríamos seguir enumerando múltiples aplicaciones de la IA. Pero, en mi opinión, en esta etapa hay dos soluciones de IA que podrían tener especial impacto.

Una es utilizar métodos de optimización que permitan un uso eficiente de los recursos humanos y materiales disponibles. Esto permitiría asignar enfermos a los hospitales más adecuados, distribuir el material sanitario a los hospitales más necesitados en cada momento…

La segunda es emplear técnicas de IA para analizar el movimiento de personas en áreas geográficas a partir de información de operadores de telefonía móvil, pero no de forma agregada. Supongamos el caso de una persona que acude al hospital y da positivo; se le preguntará por las personas con las que ha estado en contacto, con quienes contactará la autoridad sanitaria para adoptar medidas de confinamiento o realizar tests de diagnóstico. Pero esta persona, los días anteriores, ha viajado en transporte público, ha ido a comprar, etc. y ha estado en contacto con otras personas. ¿Cómo identificarlas para advertirles y que puedan seguir estrategias de confinamiento o realizarles tests y así limitar la propagación del virus?

En mi opinión, lo que tendría mayor impacto es un sistema de IA capaz de predecir el riesgo de contagio (a través de la monitorización de los movimientos, proporcionados por la trazabilidad de sus móviles) de aquellas personas que hayan estado en contacto con una persona infectada. Para detectar a las personas bajo riesgo de contagio se requiere la utilización conjunta de datos de movilidad obtenidos de las operadoras de telefonía móvil y los obtenidos de forma colaborativa de los ciudadanos con una app para móviles. Un sistema así será útil tanto durante la emergencia como posteriormente, cuando se detecten casos de contagio y se pueda identificar rápidamente las personas bajo riesgo; esto disminuirá la propagación, adoptando estrategias de confinamiento o de realización de pruebas en personas clasificadas con riesgo alto. Este sistema y sus resultados deberán ser utilizados exclusivamente por la autoridad sanitaria competente.

Actualmente, disponemos de herramientas de análisis de redes sociales como U-Tool, que permitirían realizar la predicción de riesgo de contagio. Un sistema de este tipo, que dispone de forma anonimizada de la información de los desplazamientos de un móvil, despierta dudas sobre el incumplimiento de la Ley de Protección de Datos por el ‘control’, por parte de la administración o empresas, que puede suponer sobre los ciudadanos. Es evidente que hay que garantizar su privacidad. Pero, además, hay dictámenes que refrendan que, en situaciones como la actual, esto se puede instrumentar cumpliendo la ley y garantizando la privacidad. Por ello, adoptar una solución pragmática que se centre en lo que sea necesario para la salud pública es lo que procede en un momento tan critico como el que vivimos.

Fuente: Universitat Politècnica de València

José Hernández-Orallo: «Me preocupa que la inteligencia artificial esté en manos de unos pocos

Si usted acude ahora a un banco para solicitar un crédito, es posible que la decisión final sobre si se le concede o no el préstamo no la tome un humano. Los algoritmos y la inteligencia artificial se están imbricando cada vez más en la vida diaria, dictando desde la música que escuchamos en Spotify o las series que vemos en Netflix hasta aspectos tan cruciales como el conseguir o no un empleo.

José Hernández-Orallo, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia y miembro del Instituto Valenciano de Investigación para la Inteligencia Artificial, no cree que dejar ciertas cuestiones al criterio de estos procesos automatizados suponga dar ventaja a una parte de la sociedad sobre otra. «Una cosa es la desigualdad y otra que se tomen decisiones injustas», asegura durante una entrevista con EL MUNDO. «Emplear algoritmos, si están bien evaluados y diseñados, puede llevar a decisiones mucho mejores que las que realizan los seres humanos en multitud de ámbitos. Y eso va a ir a mejor, porque va a estar más vigilado y regulado».

Otra cuestión, añade, «es la desigualdad económica. Me preocupa que la inteligencia artificial esté en las manos de unos pocos en estos momentos. Sobre todo en el tipo de sociedad en que vivimos, donde el que gana se lo lleva todo. Como no regulemos -y en la situación actual es difícil hacerlo- para que este tipo de gigantes por lo menos paguen sus impuestos, tendremos un problema».

La creciente importancia de los algoritmos y la irrupción de dispositivos como los teléfonos móviles, que actúan como extensiones del propio ser humano, obligan a redefinir el concepto de ‘inteligencia’. Para Hernández-Orallo, cuyo libro más reciente es The Measure of All Minds (La medida de todas las mentes), «el espacio se hace más grande, porque empezamos a ver máquinas que llevan a cabo tareas que nosotros no somos capaces de hacer, o que hacemos de forma distinta. Por otra parte, la inteligencia natural está cambiando por la interacción con la artificial. Se trata de un proceso que siempre ha existido, porque la inteligencia humana se ha ido adaptando, y ahora estamos en un momento en el que se puede hablar de inteligencia híbrida o extendida».

El ejemplo más claro es nuestra dependencia de los gadgets para saber qué ruta tomar durante un viaje. «El futuro no estará tanto en reemplazar las funciones que ya realizamos nosotros por dispositivos que hagan lo mismo, sino en permitir hacer cosas que hasta ahora no habíamos sido capaces de conseguir, como lo de llegar a una ciudad nueva y orientarnos perfectamente», señala.

Al apoyarnos en esa muleta tecnológica, sostiene, no dejamos de ser menos humanos. «Lo que hace es darnos más poder. Eso sí, siempre surgen conflictos cuando algo es nuevo y no se sabe qué efectos secundarios puede tener. Uno de los problemas que provoca depender de la tecnología es el momento en que esa tecnología falla. Nos acostumbramos a vivir con ella y cuando no funciona no somos capaces de volver a la situación que teníamos antes», apunta Hernández-Orallo. De todas formas, recuerda, esto es algo que ha sucedido en todas las épocas: «Si ahora tuviéramos que retroceder 200 años estaríamos acabados, porque no sabríamos ni buscarnos la comida. Es algo que forma parte de la evolución natural de la cultura y de la tecnología humana».

La inteligencia artificial tampoco se crea en un vacío. Es fruto de una sociedad con unos valores y carga ideológica particular, como demuestra el caso del algoritmo de Google Photos que clasificaba como ‘gorilas’ a la gente de color. Para el catedrático valenciano es «completamente evitable» que la inteligencia artificial refleje los prejuicios sociales, aunque destaca dos factores importantes: «El primero es que la mayoría de los que desarrollan inteligencia artificial son hombres blancos que, consciente o inconscientemente, tienen una serie de sesgos. El segundo es que esa inteligencia artificial se nutre de algoritmos de aprendizaje automático que absorben datos. Si esos datos son parciales, el algoritmo aprenderá ese sesgo».

Sin embargo, afirma, «la manera en que se evalúan los resultados de estos modelos es mucho mejor de lo que se hacía quince años atrás. Antes, si un juez sesgaba había que analizar las sentencias una a una. Ahora, al crear un asistente para decisiones judiciales o médicas, se pueden analizar los datos en conjunto porque existen métricas».

Una de las últimas revoluciones copernicanas -comparable quizá al momento en que la Tierra deja de ser el centro del universo- ha sido entender que la inteligencia humana «no es el final del camino o de una escala natural, sino tan sólo un punto más en un espacio inmenso de inteligencias que podemos crear, del mismo modo que nuestro planeta es otro puntito en el universo», explica. «Y la inteligencia humana no es más que un tipo particular de inteligencia animal. Como lo más cercano a nosotros son los bonobos o los chimpancés, nos parece que hay un mundo, pero desde el punto de vista evolutivo es muy poquito».

El catedrático norteamericano Shawn Rosenberg lanzó hace meses una idea provocativa: El cerebro humano no está equipado cognitivamente para manejarse en democracia, y por esa razón han surgido autocracias en distintos países europeos y Donald Trump se ha hecho con la presidencia de Estados Unidos. ¿Realmente nos falta inteligencia para gobernarnos a nosotros mismos? «Ahora mismo todas las personas tienen el mismo peso, estén o no informadas», asegura Hernández-Orallo. «Si no respetamos eso se acabaría en situaciones muy peligrosas. La democracia funciona cuando tienes una sociedad bien educada que es capaz de pensar por sí misma, y quizá en algunos momentos de la historia eso no haya sucedido».

Otra cosa, añade, «es decir que una sociedad no está preparada para la democracia, algo de lo que estoy completamente en contra. Es más un tema de educación, porque es lo que potencia la inteligencia y permite que un grupo funcione mejor. Pero las sociedades son muy complejas y el ser humano, por mucho que lo eduquemos, posee un bagaje evolutivo y puede que no esté preparado para la sociedad del siglo XXI desde el punto de vista genético. Porque por mucha educación que tenga, al final hay costuras que se rompen por algún sitio».

Fuente: El Mundo

Un total de 60 equipos informáticos de la URJC se unen a la lucha contra la COVID-19

URCJ equipos informaticos COVID 19

60 ordenadores de un aula de Diseño y Desarrollo de Videojuegos se han puesto a disposición del programa Folding@home de la Stanford University, que conecta ordenadores por todo el mundo para realizar cálculos para combatir la COVID-19.

El primer paso fue poner a disposición de la red las dos máquinas de experimentación más potentes del grupo de investigación de Computación Avanzada, Percepción y Optimización (CAPO) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSII). Ahora, desde Microinformática del Campus de Móstoles, han sumado 60 ordenadores de un aula del grado de Diseño y Desarrollo de Videojuegos, con una gráfica muy potente, elemento importante para los cálculos, como explica Pablo Bouzas, técnico de Microinformática del campus, “las operaciones de Folding@Home exigen mucho más de la gráfica que de otros componentes, por eso hemos puesto a trabajar 60 ordenadores del aula de videojuegos que están dotados de una gráfica capaz de hacer gran cantidad de cálculos”.

Los ordenadores están conectados y trabajando para la red 24 horas, aunque se apagan de vez en cuando para que descansen. Cada día resuelven una tarea sobre, entre otros aspectos cómo descubrir y probar proteínas capaces de impedir que el coronavirus se instale en los pulmones, que les envían los servidores de Folding@Home.

Muchos pequeños hacen un grande

El proyecto, que lleva varios años en funcionamiento dedicado a diversos fines científicos, permite a cualquier persona que disponga de un PC o una videoconsola participar en esta red, con la instalación de un pequeño programa en su equipo. Estos dispositivos, una vez conectados a la red, realizarán cálculos para obtener más datos sobre el funcionamiento del virus. El programa opera en los ‘tiempos muertos’ del equipo, es decir, cuando esté conectado a Internet y a la red eléctrica, pero no esté ejecutando ningún programa. La suma de la capacidad computacional de tantos equipos permite conseguir una posibilidad de cálculo equivalente a la de un ‘superordenador’

Cualquier usuario puede aportar su granito de arena informático al combate contra el coronavirus poniendo uniendo su dispositivo a la red y siguiendo las instrucciones que se explican en este enlace.

El laboratorio de la Stanford University responsable de la red ya puso millones de ordenadores a trabajar en la investigación de enfermedades como cáncer, Alzhéimer, diabetes y malaria, contribuyendo a conocer más sobre estas patologías y cómo combatirlas.

Fuente: URJC