Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

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Firma invitada | El País Retina» Los datos: un reto, una profesión, una solución

En el País Retina por Antonio Bahamonde, Ernesto Pimentel y Juan Pablo Peñarrubia

Países de nuestro entorno como Francia y Alemania han establecido planes para poder disponer de ingenieros informáticos especializados en datos. Es evidente que España no puede estar ajena a esta corriente.

Todo el mundo habla de datos. Aparecen por todas partes y adquieren protagonismo, porque son útiles, porque resulta que la digitalización consiste precisamente en sacarles partido: cambiar el modelo de negocio a partir del procesamiento de los datos de una organización.

Una confluencia de posibilidades de automatización y de globalización nos ponen en alerta como sociedad. Sabemos que muchos puestos de trabajo desaparecerán y serán sustituidos por otros en los lugares donde se haya producido la riqueza suficiente al aumentar la eficiencia de las empresas. El bienestar y el progreso de nuestro país depende en una buena parte de la manera en que afrontemos el reto de los datos.

Siempre hubo datos. Las técnicas matemáticas y estadísticas que fundamentan la ciencia de datos son centenarias, pero la explosión en su efectividad se produce cuando la informática facilita construir aplicaciones que permiten automatizar actividades y mejorar drásticamente la toma de decisiones. El comportamiento de estas aplicaciones, a veces, si fuese adoptado por una persona no dudaríamos en calificarlo como inteligente.

Los profesionales que necesitamos son ingenieros informáticos con una especialización. Ingenieros e ingenieras capaces de llevar más allá la búsqueda de regularidades en cantidades ingentes (o no) de registros de actividades o de fenómenos. Solo la computación puede indagar racionalmente en un campo de exploración que, junto con los números, incluye imágenes, sonidos, textos o rastros digitales de usuarios.

La informática es diversa y abarca muchos campos que en buena medida no son conocidos por el público en general. El tratamiento de datos no consiste solo en su análisis y evaluación, sino que precisa también abordar tareas de selección, preprocesamiento y transformación. Los datos deben ser organizados en bases de datos adecuadas, con arquitecturas que optimicen el rendimiento en su gestión. El procesamiento descansa en el aprendizaje automático y en la elaboración de software de calidad que garantice la comunicación con los sistemas informáticos de una organización. Precisamente, estas son labores que dan nombre a las áreas de ingeniería informática en el ámbito académico.

Países de nuestro entorno como Francia y Alemania han establecido planes para poder disponer de ingenieros informáticos especializados en datos. Es evidente que España no puede estar ajena a esta corriente. A nuestro juicio las medidas deben abarcar varios frentes.

La formación de un ingeniero informático especialista en datos (el nombre es poco relevante) no puede hacerse con unas pocas horas sobre una formación de base diferente a la informática. La Universidad necesitará adaptarse a los nuevos retos; no solo en informática, desde luego. No podemos permitirnos sucumbir a la poderosa inercia o nos quedaremos atrás. Tenemos que abrir las ventanas y respirar en los nuevos aires, adelantarnos a ellos si es posible. Las normas internas de toma de decisiones y asunción de responsabilidades desdibujan en exceso estos procesos.

La elaboración y actualización de los planes de estudio debe responder a criterios académicos objetivos, establecidos por los expertos y en consonancia con las necesidades de la industria, pero nunca a intereses internos de las propias instituciones y tampoco debe sucumbir a modas efímeras.

Además, una tediosa burocracia alarga los procesos de manera desesperante. Es urgente también la aplicación de fórmulas imaginativas para compartir expertos (necesarios en especialidades recientes) y para utilizar técnicas pedagógicas diferentes.

Por otra parte, la profesión (¡y la industria!) necesitan establecer una clara diferencia entre la Formación Profesional y los títulos universitarios (y entre ellos también). En España las ingenierías tienen una regulación que lleva décadas pendiente para la Informática. Cada país tiene su modelo de regulación para las ingenierías, pero ninguno comete el error de penalizar a la informática. Se dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, pero el segundo mejor momento es hoy.

Todo lo anterior, con algún pequeño matiz, es común a otras especialidades de la ingeniería informática. Por ejemplo, la ciberseguridad, los juegos, o la inteligencia artificial entre otras. La sociedad española necesita abordar estas reformas para aprovechar el enorme potencial de estos retos y oportunidades, no podemos permitirnos dejarlas pendientes para otro momento.

Antonio Bahamonde es presidente de la Sociedad Científica Informática de España (SCIE) y catedrático de la Universidad de Oviedo.

Ernesto Pimentel es presidente de la Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática (CODDII) y catedrático de la Universidad de Málaga.

Juan Pablo Peñarrubia es presidente del Consejo General de Colegios de Ingeniería en Informática (CCII)

Artículo publicado en El País Retina el pasado 6/7/19


Grados en Ciencia de datos “Los datos han llegado para quedarse” puesta en marcha en UPV y UV en València

“Los datos han llegado para quedarse”. La frase la pronuncia el vicerrector de Estudios de la Universitat Politécnica de València, Eduardo Vendrell. No lo sabe pero es la misma que se encuentra en la primera línea de presentación en la web del grado en Ciencia de Datos de la Universitat de València. Viendo la coincidencia, cabría añadir que no son el futuro; es el presente, y la coincidencia no es casualidad.

Lo que grosso modo se describe como Big Data (en realidad la Ciencia de Datos es mucho más amplia) es en la práctica un nuevo lenguaje, con sus códigos, sus formas, sus reglas. Tanto la Universitat como la Politécnica están impartiendo enseñanzas en torno a esta Ciencia de los Datos que haría las delicias de Gauss. Igual que algunos creen en profetas, otros creen en los números. Una religión que va en aumento y que ha incorporado una nueva orden: la Universitat de València anunció este martes su intención de poner en marcha el primer grado de Ciencia de Datos aplicado a una disciplina, en este caso a la gestión y dirección de empresas, con la puesta en marcha de Inteligencia y Analítica de Negocios.

La Politécnica, por su parte, ha estrenado este curso su grado dedicado a las cifras que pululan por las redes, que vuelan por las ondas, a los datos que se generan cada día, que podemos ahora mensurar gracias a los nuevos sistemas informáticos, a los nuevos procesadores… Los egresados del curso 18-19 serán en cuatro años la primera promoción de ingenieros de Datos (el grado está vinculado a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática). El profesorado es de los que les hace sacar pecho en la Politécnica. La dedicación estimada al título es de 80 profesores, explica Vendrell, de los cuales 76 son doctores, 14 catedráticos y 49 profesores titulares de universidad. Sólo hay un profesor asociado y a tiempo parcial; y es porque, como diría el anuncio de L’Oréal, porque lo vale. “El nivel es muy alto, teniendo en cuenta que se exige un 50% de doctores y en nuestro caso es más del 90%”, comenta.

Su grado tiene una orientación transversal y se ha concebido con la clara intención de no chocarse con el que ofrece la Universitat de València. La colaboración entre las dos instituciones en este caso está siendo modélica, algo que el vicerrector de la Politécnica quiere poner en valor. “Es un ejemplo de cómo se pueden implantar este tipo de grados sin pisarse los unos a los otros”. No lo menciona, pero es inevitable recordar el conflicto entre la Universidad de Alicante y la Miguel Hernández de Elche por la implantación del grado de Medicina. Lo de los datos no ha sido, ni mucho menos, el caso. Algoritmos, informática, el nuevo grado cuenta con 75 alumnos que optan a 240 créditos, un número de estudiantes selecto que han tenido que superar una nota de corte muy alta: 9,75.

Esperando a ANECA

El grado de la Politécnica ya está en marcha porque, lógicamente, ha pasado el visto bueno de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. El nuevo grado de la Universitat de València, Inteligencia y Analítica de Negocios, está a la espera de este trámite, explica Dolores Forés, vicedecana de Estudios de Grado de la Facultad de Economía. La intención de la Universitat es ponerlo en marcha el próximo curso, el 2019-2020. Forés destaca que tiene un carácter “diferenciador bastante elevado”, ya que tiene un contenido más práctico, aplicado a la empresa. Es como una doble titulación. Los egresados sabrán de Ciencia de Datos, podrán leer en este nuevo idioma, y sabrán de empresa.

La razón de ser del grado es puro sentido común, si se atiende a la perspectiva de Forés. “Muchas veces el directivo sabe lo que quiere, que es vender un producto. Lo que necesita es alguien que le diga, a través del análisis de datos, cómo hacerlo, que le ayude a por ejemplo crear una aplicación que le haga llegar este mercado”. Los egresados podrán hacerlo por ellos mismos. O podrían. Si a algo se parecerá este grado es a otros más tradicionales que aúnan, por citar el caso más habitual, Derecho y Economía.

La Universitat ofrecerá 50 plazas, con un programa de estudios que incluirá asignaturas básicas del conocimiento de la empresa y luego todas las relacionadas con técnicas de investigación de datos, siempre desde el punto de vista económico. Como en el caso de la Politécnica, el profesorado es de los que, de entrada, luce: todos serán doctores. El 20,8% son catedráticos; los titulares de universidad son un 54,2%; un 8,4%, ayudantes doctores, tantos como asociados doctores. Completan la nómina un 6,2% de profesores titulares de escuela universitaria 6,2% y un 2% de catedráticos de escuela universitaria.

El nuevo grado de la Universitat de València se unirá a los que ofrecen ahora la Carlos III de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona y supondrá una nueva pica en el Flandes de los números. La conquista del conocimiento a través de los datos sigue su curso.

Fte.: Valencia Plaza