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Estudiantes y profesores de la Universidad Pablo de Olavide crean la AppTC Moverse, una aplicación web que fomenta los hábitos saludables en el entorno laboral

Fruto del trabajo multidisciplinar llevado a cabo por Adán González, estudiante del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y Joaquín Roiz, alumno del Grado en Ingeniería Informática en Sistemas de Información.

Dos estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide, bajo la supervisión de profesores del Departamento de Deporte e Informática, han desarrollado una aplicación web que fomenta los hábitos saludables en el entorno laboral, como resultado de la tarea colaborativa que han llevado a cabo en la elaboración de sus respectivos Trabajos Fin de Grado.

Se trata de la primera vez que en esta universidad un estudiante del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del DeporteAdán González, y un alumno del Grado en Ingeniería Informática en Sistemas de InformaciónJoaquín Roiz, unen los conocimientos adquiridos en estos años de estudio en la redacción y presentación de sus proyectos finales de carrera.

Y es que no es muy usual que dos Trabajos Fin de Grado compartan un mismo tema y que éste sea analizado desde las diferentes perspectivas de estudiantes de diversas ramas de conocimiento.

“Proyectos como este fomentan la interdisciplinariedad, el emprendimiento, el rodearte de personas de carreras diferentes y aprender de su sector, la creación de importantes proyectos o la conjunción de distintos puntos de vista. Este es ser el ideal de Universidad”, afirma Adán González, cuyo trabajo se titula ‘Diseño una batería de ejercicios basado en la actividad física para su implementación en una herramienta digital’.

En este sentido también se ha expresado Joaquín Roiz, que ha defendido su trabajo ‘AppTC Moverse: Sistema de Recomendación Inteligente para toma de decisiones’, quien explica que “la colaboración entre ramas diferentes para llegar a un objetivo común es algo realmente enriquecedor. Ambas partes hemos podido aprender continuamente uno del otro, gracias al buen ambiente y espíritu de equipo que hemos mantenido”.

Ambos alumnos coinciden además en la idea de que con la vinculación de diferentes materias se puede proporcionar un abanico más amplio de conocimientos para el futuro laboral y personal del estudiante. “Otro de los aspectos positivos que vemos es que estamos ante un acercamiento al entorno laboral, donde cada experto de áreas diferentes aporta su conocimiento en un trabajo que necesita de colaboración interdisciplinar”, afirma Joaquín Roiz.

Los estudiantes también resaltan una de las funciones de la Universidad, que es la transferencia de conocimiento para la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. “Me quedo con la satisfacción de realizar un TFG de muchísimo valor para la sociedad, que es al fin y al cabo lo que busca el estudiante, hacer algo que tenga una repercusión social”, declara Adán González.

Origen del proyecto 

Este trabajo multidisciplinar es fruto de la especial asociación que se da en el Departamento  de Deporte e Informática, al que pertenecen la profesora de la Facultad de Ciencias del Deporte África Calvo, tutora de Adán González, y el profesor de la Escuela Politécnica Superior Roberto Ruiz, tutor de Joaquín Roiz.

“Hace algo más de un año, en un Consejo de Departamento donde se aprobó la renovación de un contrato 83 LOU de la profesora África Calvo relacionado con estilos de vida, fue cuando empezamos a hablar y decidimos mantener una reunión para ver opciones de colaboración. África colaboraba desde hacía años con la empresa Acerinox relacionada con ‘salud laboral’, y yo, por otro lado, junto con alumnos internos, había escogido ‘estilos de vida’ como tema para practicar con la aplicación de técnicas de inteligencia artificial”, explica Roberto Ruiz.

Y así, ambos profesores pusieron en contacto a los estudiantes. Joaquín Roiz comenzó a trabajar entonces en un sistema de recomendación inteligente para estilos de vida saludables, que sirve de herramienta al TFG de Adán González, que focaliza su tarea en la actividad física desarrollando una batería de ejercicios con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

Resultado de la colaboración 

Con este trabajo, ambos estudiantes quieren concienciar a las empresas, Acerinox en este caso, de la importancia de implementar un programa de actividad física en sus trabajadores para disminuir estos índices de sobrepeso, obesidad y dolor lumbar. Mejorando su calidad de vida, su rendimiento en el trabajo, reduciendo el absentismo laboral y reduciendo costes tanto sociales como empresariales.

“Durante estos meses, siguiendo lo aprendido en estos años de carrera, leyendo sobre patologías y basándome en la literatura científica, he desarrollado una serie ejercicios para reducir el impacto de estas patologías en los trabajadores. Esta batería inicial consta de 100 ejercicios, orientados a la mejora de la fuerza en los trenes superior e inferior, así como el Core y ejercicios para la mejora de la amplitud de movimiento”, explica Adán González

La batería de ejercicios se implementa en la app desarrollada por Joaquín Roiz, AppTC Moverse, que se integra en un sistema de información web que ofrece la posibilidad de gestionar patologías tratables por parte de los monitores, ejercicios físicos a efectuar, así como la planificación y seguimiento individualizado. Además, se aporta un sistema experto que da soporte al profesional, recomendando una serie de ejercicios a realizar por el trabajador según el perfil patológico al que pertenezca. “La aplicación móvil guía las sesiones de entrenamiento de los trabajadores, donde se marca inicio, fin y nivel de desarrollo, que supone una retroalimentación del sistema para la mejora del modelo de recomendación en la toma de decisiones futuras”, explica Joaquín Roiz.

Adán González presentó de manera online su Trabajo Fin de Grado el pasado 3 de junio,  mientras que Joaquín Roiz expuso su estudio ayer martes 16 de junio. Ambos estudiantes participaron en la defensa del TFG de su compañero, exponiendo su parte del trabajo.

Colaboraciones futuras

Tanto los profesores como los estudiantes implicados en este proyecto consideran que este es el primer paso para futuras colaboraciones, incluso con otras facultades de esta universidad. “Por un lado, nos gustaría colaborar con la Facultad de Ciencias Experimentales, en concreto con el Grado en Nutrición y Dietética Humana, pues queremos que la app también incluya consejos nutricionales. Y por otro lado, sería interesante también que desde la Facultad de Ciencias Empresariales nos ayudaran a entender la estructura de una empresa para la creación, por ejemplo, de una spin off”, declara la profesora África Calvo.

Enmarcado en el mercado en auge de las s-Health, (smart health o salud inteligente) otro de los objetivos de este proyecto es poder extrapolarlo a empresas tanto nacionales como internacionales. “En España hay un par de empresas interesadas y en Chile también están mostrando interés”, afirma África Calvo, quien añade que “las nuevas tecnologías nos enseñan que apenas hay límites, así que seguiremos trabajando para crecer y mejorar”.

Fuente: Universidad Pablo de Olavide

 

Iniciativa de la Universidad Pablo de Olavide dirigida a estudiantes de Secundaria para erradicar estereotipos que existen en las carreras profesionales de Ingeniería Informática

UPO video-concurso programar en igualdad

Organizado por la Escuela Politécnica Superior y dirigido a estudiantes de los Centros de Educación Secundaria de la provincia de Sevilla, tiene como fin erradicar los estereotipos que existen en las carreras profesionales de Ingeniería Informática.

Arranca la segunda fase de la III edición del Vídeo-Concurso ‘Programar en Igualdad’ de la Universidad Pablo de Olavide, una iniciativa dirigida al alumnado de los Centros de Educación Secundaria de la provincia de Sevilla cuyo objetivo es promocionar, dentro del ámbito educativo y con respecto al Grado en Ingeniería Informática en Sistemas de Información, la igualdad entre hombres y mujeres y erradicar los estereotipos que existen en las carreras profesionales a través del uso de las nuevas tecnologías.

Terminada la primera fase, en la que 6 centros de Sevilla, Alcalá de Guadaira, Los Palacios y Villafranca y La Luisiana han presentado un total de 32 propuestas audiovisuales, estos vídeos tendrán hasta el 15 de junio a las 12:00 horas para acumular ‘likes’ en la plataforma de vídeo Youtube.

Los cinco vídeos finalistas se escogerán de entre los que más ‘likes’ hayan logrado conseguir en el periodo indicado, y el jurado seleccionará el vídeo ganador que recibirá como premio 750 euros y un diploma acreditativo a las estudiantes y los estudiantes que hayan elaborado el proyecto.

Organizado por la Escuela Politécnica Superior de la UPO, en colaboración con el Vicerrectorado de Cultura y Compromiso Social y con la ayuda de la Oficina para la Igualdad, el certamen está enmarcado en el desarrollo de acciones del II Plan de Igualdad de la Universidad Pablo de Olavide, donde se especifica la realización de actividades precisas de sensibilización dirigidas a estudiantes con el fin de erradicar los estereotipos que existen en las carreras profesionales.

Éxito de participación 

En esta tercera edición han participado 83 miembros de la comunidad educativa que abarcan desde 1º de la ESO hasta 2º de Bachillerato, quienes han desarrollado íntegramente sus proyectos durante el confinamiento decretado debido al impacto de Covid-19.

“En esta edición, el nivel de ejecución de los vídeos es muy alto, no sólo por la parte técnica del mismo, sino por la increíble capacidad de transmitir el mensaje”, afirma María del Pilar Moreno Navarro, directora académica de Grado de la Escuela Politécnica Superior de la UPO, quien añade que “todos los trabajos reportan un mensaje claro que sensibiliza y ayuda a recapacitar y participar en el trabajo por la igualdad real entre hombres y mujeres”. Y es que todos los vídeos presentados han sido enfocados a derribar los estereotipos de género en los estudios de ingeniería, visibilizar el papel de las mujeres en las nuevas tecnologías y promover la incorporación de las mujeres en la Ingeniería Informática en Sistemas de Información.

Respecto a los aspectos técnicos, María del Pilar Moreno explica que “algunos vídeos utilizan diferentes versiones de la técnica del stop motion, que consiste en simular el movimiento de objetos estáticos mediante la realización de una serie de fotografías, es decir, se crea un vídeo donde los objetos inanimados cobran vida tras poner unas fotografías detrás de otras”.

Además, algunos vídeos han sido incluidos dentro del programa formativo de sus centros, trabajando la animación en el cine y sus efectos, y han formado parte de la evaluación de las asignaturas de TIC y Matemáticas.  

Más información: 

Bases de la convocatoria de la III edición del Vídeo-Concurso ‘Programar en Igualdad’

Enlace a los 32 vídeos que participa en el certamen

Fuente: Universidad Pablo de Olavide 

Entrevista a Juan Luis Pavón «Canadá nos ha pedido un modelo de IA para gestionar los recursos contra el coronavirus»

Entrevista de Juan Luis Pavón en El Correo de Andalucía a José Luis Salmerón Silvera. Catedrático de Data Science de la Universidad Pablo de Olavide.

Por sus logros en inteligencia artificial aplicada a la salud ha sido elegido para formar parte de un grupo internacional de expertos que elabore un modelo con el fin de afrontar mejor la gestión de los recursos en la lucha contra el coronavirus durante los próximos años.

El teletrabajo forma parte desde hace muchos años de la vida cotidiana de José Luis Salmerón, por la dimensión nacional e internacional de sus investigaciones en inteligencia artificial aplicada. En relación, por ejemplo, con universidades de Estados Unidos, Canadá, Chile o República Checa, bancos como el BBVA o empresas como Tessella, que desde hace escasas fechas cuenta con él como Asesor Principal de su World Class Center Analytics desde España. El Instituto Canadiense de Investigación en Salud, organismo del Ministerio de Sanidad de Canadá, lo ha seleccionado para formar parte de un grupo de expertos que trabaje en aportar un modelo de sistema de inteligencia artificial como soporte a afrontar mejor la gestión de los recursos en la lucha contra el coronavirus. “Ahora estamos en una fase preliminar pidiendo muchos datos a la Organización Mundial de la Salud y a otros organismos y entidades, y recopilándolos, siendo conscientes de que es una situación cambiante. Si conseguimos mucha información de calidad, podremos ampliar ese objetivo”, nos comenta durante la videoentrevista a través de ordenador.

José Luis Salmerón nació en Huelva hace 52 años y reside desde el año 2000 en Sevilla, en el barrio de Los Remedios, desde que empezó a trabajar en la Universidad Pablo de Olavide, primero profesor y después catedrático en el área de Sistemas de Información e Informática de Gestión. Es vicepresidente de la Asociación Internacional de Sistemas Grises y Análisis Incierto.

¿Cuándo le ofrecieron participar en esa investigación aplicada a la crisis del coronavirus?

Me llamaron hace mes y medio desde el Canadian Health Research Institute, por entonces el coronavirus empezaba a extenderse fuera de China. Han elegido a investigadores de Canadá, de Estados Unidos y de otros países. Creo que soy el único español. Estaba previsto que trabajáramos juntos en Ginebra (Suiza) durante el mes de junio, allí está la sede principal de la Organización Mundial de la Salud. Pero, viendo la creciente restricción del tráfico aéreo entre Norteamérica y Europa, creo que lo haremos por videoconferencia conjunta.

¿Por qué le han elegido?

He colaborado bastante con investigadores de Canadá en proyectos de inteligencia artificial aplicada a la medicina. Unos de inteligencia artificial explicativa, otros para medicina de urgencias, etc. Por ejemplo, la aplicación de inteligencia artificial en la evaluación de diagnósticos de patologías como la artritis reumatoide, para que los sistemas informáticos agilicen y hagan más eficiente la atención primaria. El mundo de la inteligencia artificial en el campo de la medicina es prácticamente infinito, porque cada enfermedad, también el coronavirus, tiene muchas fases, de contagio, de tratamiento,… y cada una de las fases tiene sus problemas. Y cada problema es susceptible de una solución o varias con inteligencia artificial. Sobre todo han contado conmigo desde la McGill University, de Montreal, y desde la Laval University, de Quebec. Otro ejemplo: Con una doctoranda de la Olavide, Irina Arévalo, hemos terminado un trabajo, que está a la espera de publicarse en una revista científica, sobre cómo generar un modelo de inteligencia artificial más eficiente para el diagnóstico en cáncer. Se ha hecho usando bases de datos de diversos hospitales, pero sin disponer ni difundir la identidad de los pacientes.

¿Echa en falta en España lo que ha hecho Corea del Sur para que toda su población afronte la prevención del coronavirus teniendo aplicaciones en sus teléfonos móviles?

He visto algo al respecto y es muy interesante lo que han logrado. La información es poder. Cuando el ciudadano tiene información buena sobre lo que realmente ocurre a su alrededor, puede actuar en consecuencia. En España, y no quiero señalar a nadie en concreto, hay poderes públicos que no confían demasiado en el ciudadano. Consideran que hay que protegerlo de la información. Y yo creo que cuanto más sepamos, más racionalmente y más coherentemente podemos funcionar individual y colectivamente.

¿El impacto de la catastrófica crisis sanitaria y económica del coronavirus va a cambiar las prioridades en España y por fin lo serán la ciencia y la innovación?

¡Ojalá!. Que seamos una sociedad y un país organizado para ser fuertes en los factores más estratégicos. La crisis del coronavirus también va a evidenciar la debilidad de nuestra economía al basarse en industrias como el turismo. Y España tiene mucho que dar al mundo en investigación y ciencia, porque hay muchísimos profesionales muy buenos. Cuanto más contacto tengo con empresas, más lo voy viendo. Hay españoles buenísimos a los que numerosas veces no se les valora. Grandes profesionales a los que se podría aprovechar. En España tenemos gente brillante, de genialidad, a la que no se cuida, mientras que en otros países tienen mucha gente muy bien organizada y basan sus logros en su capacidad organizativa.

Un ejemplo que le gustaría ver materializado en España.

Alemania es una gran potencia porque tiene entidades como el Instituto Fraunhofer que solo se dedica a investigación aplicada, no a formación, y cuenta con tales medios que puede dedicar mil investigadores a una sola temática.

¿Cuáles son sus orígenes personales?

Mis raíces están en Huelva. Mi padre ya está jubilado, era un empleado de la Empresa Nacional de Celulosas (ENCE) y, gracias a su gran capacidad de trabajo y aprendizaje, aunque no tenía una carrera superior llegó a ser el encargado del mantenimiento mecánico de toda la fábrica de Huelva. Mi madre siempre ha ejercido de ama de casa, se encargaba de mi hermano y de mí, yo soy el mayor de los dos. Estudié en el Colegio Funcadia, de los jesuitas. Algunos de mis amigos fueron compañeros de clase allí desde los cinco años de edad.

¿Qué le encaminó hacia la informática?

Tengo dos carreras y dos doctorados porque inicialmente elegí hacer Económicas, pensaba que era lo mejor a nivel profesional. Y en quinto curso estaba la asignatura de Informática de Gestión. Ahí descubrí el mundo de la informática y me apasionó. Con los ahorros de mis primeros trabajos temporales me compré un ordenador y empecé a participar en proyectos de investigación. Y al acabar Económicas decidí matricularme en la carrera de Ingeniería Informática. Saqué muchas mejores notas en la segunda que en la primera, lo viví con más espíritu vocacional.

¿Cuál fue su primera experiencia laboral?

En Caja Huelva, haciendo una sustitución de verano como cajero en una de sus sucursales bancarias. Tiempo después trabajé como gerente en el Colegio de Economistas en Huelva. Hasta que me centré en plantearme retos mayores en mi desarrollo profesional, dejé ese empleo para dedicarme a fondo al segundo doctorado y aspirar a una plaza de profesor universitario. La primera a tiempo parcial la conseguí en Sevilla. Recuerdo el sueldo, 45.000 pesetas al mes. Después estuve tres años en la Universidad de Huelva y en el año 2000 pude promocionar a una plaza mejor en la Universidad Pablo de Olavide, donde sigo trabajando como catedrático a tiempo completo, además de mis colaboraciones con empresas a través de convenios de transferencia tecnológica que se articulan con mi universidad.

¿Y su primera actividad internacional?

En la Texas Tech University, en la ciudad tejana de Lubbock. Nunca podré olvidar que el 11 de septiembre de 2001, a las tres de la tarde, estaba tramitando mi visado en Madrid, dentro de la Embajada de EEUU en España, cuando vi en un televisor los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York. Tenía los billetes de avión para volar al día siguiente. Tras una semana de cancelación, pude viajar en avión a EEUU el 20 de septiembre. Mi periodo de tres meses como investigador en su Departamento de Sistemas de Información y Ciencias Cuantitativas fue muy interesante aunque el momento no era el idóneo. Descubrí una forma diferente de trabajar, más colaborativa, más abierta, y también más competitiva.

¿Siempre ha tenido predisposición por la colaboración Universidad-Empresa?

Sí, porque, como ingeniero, me gusta solucionar problemas. Siempre enfoco mis investigaciones y proyectos a su aplicación efectiva en el mundo real. Además, esa transferencia le reporta ingresos a mi universidad. Por ejemplo, con la empresa GEA21, y a través de la Corporación Tecnológica de Andalucía, elaboré un modelo de inteligencia artificial para gestionar los datos y, mediante lógica difusa, mejorar la estimación de impacto ambiental en los estudios que se hacen para la realización de cualquier gran obra de ingeniería civil (carreteras, embalses,…). Para Endesa Ingeniería participé en elaborar un modelo de eficiencia energética para la construcción de edificios. Para una empresa de tiendas diseñé un algoritmo que les permitiera comprar de modo más equilibrado qué productos debían tener para abastecer a sus establecimientos comerciales, al ser productos cuya venta depende mucho de las tendencias, y teniendo en cuenta los diversos factores que influyen de modo distinto en el rendimiento de cada tienda.

¿Qué es Tessella, donde ha empezado a colaborar?

Es una empresa centrada en analítica avanzada e inteligencia artificial. Fue fundada desde la Universidad de Oxford. La compró Altran, multinacional tecnológica francesa. Tessella forma parte de lo que llaman los World Class Center Analytics, yo estoy vinculado al que tienen en España y lidero como asesor senior la vertiente científico-técnica de algunos proyectos, mediante acuerdo de transferencia tecnológica desde la Universidad Olavide con ellos. Y hace escasos días se ha confirmado que Capgemini ha adquirido Altran, por lo que ahora mi vinculación es con un grupo empresarial francés aún mayor. Desde Altran, contactaron conmigo para que trabajara con ellos en un proyecto de investigación y desarrollo en inteligencia artificial para Airbus que es técnicamente bastante complejo.

Cuando se integra en equipos de trabajo para proyectos en temáticas tan distintas como la obra civil, la medicina, la aeronáutica, el comercio, ¿cómo adquiere los conocimientos sobre un sector o actividad en concreto?

Cuando yo afronto un problema, normalmente no soy el experto en ese sector. Yo no soy médico, ni ingeniero de caminos, ni lo pretendo. Siempre trabajo a fondo con un interlocutor, de esa empresa, o de ese hospital, para llegar a entender la parte del problema que necesito saber para darle una solución desde el ámbito de la inteligencia artificial. Además, busco publicaciones de expertos de mi propio campo que hayan trabajado en algo similar. Busco qué soluciones se le han dado a problemas similares, si los hay.

¿Todo va a estar organizado mediante modelos de inteligencia artificial?

Es una pregunta que se hace mucha gente. Un sistema de inteligencia artificial bien entrenado es capaz de decirte inmediatamente haz esto o haz aquello. Y vamos a estar relacionándonos con máquinas que no sabemos por qué hacen lo que hacen, porque muchos algoritmos son ‘cajas negras’ cuyo funcionamiento solo es entendible por un científico de datos. De ahí nace un proyecto de inteligencia artificial explicable que he hecho recientemente para una entidad financiera. Con el fin de cumplir la normativa europea que impide denegar un préstamo a una persona si no es capaz de explicarle por qué. Es decir, un algoritmo, que no te da ninguna explicación, no puede denegar un servicio financiero.

¿Y cómo se resuelve?

He desarrollado un algoritmo para que a cada persona se le pueda explicar objetivamente por qué no le dan el préstamo, y comparándolo con una especie de gemelo artificial conformado solo por datos, que fuera el conjunto de datos más parecido posible, al que sí se le concede el préstamo. Y que eso permita mostrar la diferencia en variables como renta, gastos, etc.. Es un avance que permite orientar al cliente para señalar qué debe hacer en cada variable para conseguir sus metas.

¿Cómo se introduce la ética en la inteligencia artificial para evitar sesgos de género, raciales, ideológicos, socioecónomicos,…?

Es una tendencia actual muy importante, respaldada por la normativa europea de protección de datos. Además del proyecto de inteligencia artificial explicable que he comentado, también participé en uno sobre sesgo y justicia. Porque existen sesgos en los modelos y los datos que no generan injusticia, pero causan que las métricas no funcionen bien. Para anticiparnos a cuestiones como la siguiente: Si a un porcentaje de hombres se les deniega el préstamo, ¿debería negarse o no en la misma proporción a mujeres del mismo nivel económico y que tienen condiciones similares? Se establece un algoritmo para evitar que haya discriminación por ese factor.

¿Qué nos aguarda en la transformación digital de la banca?

El sector bancario está introduciendo la tecnología a niveles impresionantes. Cada banco va a tener un corazón de inteligencia artificial y es el que va a decidir, obviamente con la dirección de técnicos, pero va a hacer toda la operativa. Por eso es constante la reestructuración de sus servicios tradicionales, la red de sucursales ya no produce apenas negocio bancario. El Instituto de Empresa ha contado conmigo para que este verano imparta un curso internacional online, en inglés, sobre la revolución tecnológica en las finanzas.

Acostumbrarnos a que otros piensen y decidan por nosotros siempre ha sido un gran riesgo. ¿Cómo va a influir en las capacidades mentales de los seres humanos que deleguemos mucho en la inteligencia artificial?

El peligro es que deleguemos parte de nuestra capacidad cognitiva a los sistemas. Todo lo que no se usa, se atrofia. Y que nos volvamos dependientes, en cierto grado, de las máquinas, e incurramos en el futuro en una especie de minusvalía cognitiva. Por eso hay un enfoque en boga, lo que se llama inteligencia artificial aumentada. Te da una capacidad para llegar más allá de lo que el humano puede hacer físicamente. Por ejemplo, con realidad aumentada. Ese enfoque es interesante. Pero todo lo que sea volvernos perezosos en las capacidades que ya tenemos, a corto plazo no se notará, pero a medio o largo plazo puede significar que nos relajemos tanto que dejemos de tener esas capacidades y que nos volvamos dependientes de las máquinas.

Muchos informes señalan que hay gran escasez de expertos en ciencia de datos, el ‘data science’, y están muy demandados. ¿Le llegan muchas propuestas para ficharle?

Es frecuente encontrar en mi buzón digital ofertas de trabajo, desde Berlín, Londres, etc., Me agrada ese interés. Mi intención es seguir en la Olavide y concretar algunos de esos ofrecimientos en proyectos de colaboración. Porque la mayoría de las propuestas son para irme a trabajar y vivir fuera de modo permanente. En la ley española de universidades la opción de conseguir una excedencia es una porquería, y solo para dos años. Y para solo dos años, no me cambio. Si fuera para diez años, sí me lo plantearía.

¿También le llegan propuestas desde el sector empresarial andaluz?

Cuando empecé en Sevilla no encontraba interés en investigaciones aplicadas, y decidí buscar sobre todo en Madrid, donde hay muchísimas empresas y, aunque haya competencia, son mayores las posibilidades de acordar a través de la universidad proyectos de transferencia de tecnología.

A su juicio, ¿cómo ha evolucionado la sociedad sevillana durante los veinte años que forma parte de ella?

Poco a poco se está convirtiendo en una sociedad con identidad más abierta, internacional y cosmopolita, y eso es bueno. Cuando llegué en el año 2000 era demasiado tradicional. Ahora su juventud tiene más interés en entender el mundo y en participar en él. Eso es compatible con tener muy presentes sus fiestas. A mí me encanta la Feria.

Fte: El Correo de Sevilla

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