Conferencia de Directores y Decanos de Ingeniería Informática

Mensajes etiquetados covid-19

La Universidad de Cádiz participa en el primer estudio centrado en la evolución del coronavirus dentro de las publicaciones científicas

Universidad-de-Cádiz-coronavirus-foto-Cádiz-Noticias

Este mapeo se ha llevado a cabo sobre 12.571 publicaciones realizadas entre 1970 y 2020. En tan sólo cuatro meses han visto la luz 1.009 publicaciones, lo que ha marcado un pico histórico en este campo de investigación.

El investigador de la Universidad de Cádiz, Manuel Jesús Cobo, perteneciente al departamento de Ingeniería Informática, ha participado en el primer estudio bibliométrico realizado en torno a tipos y cepas de coronavirus. Es decir, ha colaborado en un análisis de la evolución de este virus a través de las publicaciones científicas, citas e impacto derivado de ellas que se ha llevado a cabo desde 1970 y el 18 de abril de 2020. Este mapeo se ha llevado a cabo sobre 12.571 publicaciones. En tan sólo cuatro meses han visto la luz 1.009 publicaciones, lo que ha marcado un pico histórico en este campo de investigación.

Para realizar este trabajo bibliométrico de la investigación sobre coronavirus en la literatura científica, haciendo hincapié en la enfermedad de Covid-19, se han utilizado como referencia las publicaciones de la colección básica de la Web of Science en los últimos 50 años. De esta forma, se han analizado 12.571 publicaciones aplicando técnicas bibliométricas avanzadas a través del software de análisis SciMAT. Así, esta investigación ha proporcionado un estudio conceptual completo de los principales tipos y cepas de coronavirus en esta literatura mediante la cuantificación de los principales indicadores de rendimiento bibliométrico, la identificación de los principales autores, organizaciones, países, fuentes y áreas de investigación, así como la evaluación del desarrollo de este campo. Además, se ha construido con ello un mapa científico para comprender la estructura intelectual correspondiente y las principales líneas de investigación que se relacionan con esta temática.

Es importante recordar que este estudio, en el que han participado también las universidades de Granada, Barcelona y Zacatecas (México), ha partido del hecho de que la producción científica sobre el coronavirus ha mostrado un fuerte crecimiento en múltiples disciplinas en los últimos meses. La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 “ha desencadenado una reacción de la comunidad científica en la búsqueda de soluciones, lo que ha originado a su vez un crecimiento muy importante de la literatura científica centrada en este tema”, como explican los autores de este trabajo. Es más, “el carácter multidisciplinario de las investigaciones realizadas se puede observar en la variedad de campos que abarca, desde la medicina hasta las ciencias sociales, pasando por la informática y las tecnologías de la información para la detección de comportamientos, marcadores genéticos y patrones evolutivos. Por todo ello, las revistas científicas representan una de las principales fuentes de investigación, proyectos e información de valor añadido, algo que proporciona un nuevo punto de referencia para realizar investigaciones novedosas sobre Covid-19”, tal y como sostienen los autores de este análisis.

Entre las conclusiones obtenidas de este primer estudio bibliométrico sobre el coronavirus realizado desde la primera publicación que abordó este virus, en 1970, hasta hoy, se encuentra el hecho de que en el último año (2020) se produjeron 1.009 publicaciones (8,03% del total) en sólo cuatro meses, marcando con ello el pico histórico en este campo de investigación. Asimismo, se debe indicar que la investigación sobre el coronavirus incluye documentos de los que son coautores 35.359 investigadores de 462 organizaciones y 145 países diferentes. Las publicaciones analizadas han recibido más de 382.447 citaciones (incluidas las autocitas) según la Web of Science Core Collection.

Por otro lado, se ha constatado una correspondencia entre los autores más productivo y los más citado y se ha puesto de manifiesto que los países más productivos en este tipo de investigación son EE.UU., China, el Reino Unido, Alemania, los Países Bajos, Canadá, Japón, Francia, Corea del Sur, Italia y Taiwán.

Con todo ello, este trabajo de análisis centrado en la evolución del coronavirus dentro de las publicaciones científicas “ofrece un panorama visual de la evolución y estructura de este virus en los últimos 50 años y ha ayudado a identificar los temas que atraerán el interés de la comunidad científica en el futuro en torno al mismo, temáticas como su análisis genético, la neutralización de anticuerpos, su caracterización molecular, la proteinasa principal del coronavirus, la activación proteolítica, sus efectos sociales y económicos y nuevos métodos de investigación, entre otros”.

Fuente: Cádiz Noticias

Bioinformática: Entrevista al biotecnólogo César de la Fuente Núñez, que comenzó su actividad investigadora en la Universidad de León

César de la Fuente | Foto: Diario de León

EL PAPEL DE LAS BACTERIAS. El coronavirus debilita las defensas, y crea el escenario propicio para que las bacterias provoquen una infección secundaria. Causan la mitad de las muertes. Y son cada vez más resistentes a los antibióticos con los que se tratan actualmente.

La lucha contra el virus no puede dejar de lado a las bacterias. «El mundo es en los últimos meses una marioneta dirigida por un microbio invisible. Pero las bacterias son actrices secundarias que marcar un final decisivo en el desarrollo de la película». Lo advierte César de la Fuente Núñez, biotecnólogo que comenzó su actividad investigadora en la Universidad de León y está en el desarrollo científico puntero a nivel mundial, con continuos reconocimientos a la excelencia entre los jóvenes investigadores. Catedrático ahora de la Universidad de Pensilvania, ha creado su propio laboratorio en los departamentos de Microbiología y Psiquiatría de la Escuela de Medicina. Todo con poco más de 30 años.

«No hay que olvidar a las bacterias, que cumplen un rol secundario en la pandemia actual. El virus debilita nuestras defensas, y crea el terreno fértil para que las bacterias provoquen una infección secundaria. Muchas de ellas son además a estas alturas resistentes a los antibióticos, así que, según se está demostrando en las ciudades chinas que primero padecieron la pandemia, la mitad de los pacientes mueren por estas infecciones secundarias». El científico considera que la crisis sanitaria actual hará que «salgamos fortalecidos y mejor preparados para afrontar nuevos episodios de este tipo, y futuras crisis de salud global».

Mientras, en su departamento se encuentran trabajando sin descanso, como en todos los centros de investigación del mundo, para desarrollar nuevas terapias potenciales. La suya se basa en moléculas desarrolladas en laboratorio para que sean capaces de neutralizar el virus sin ser tóxicas. Son pequeñas proteínas que actúan contra las bacterias, y se está probando si tienen también actividad antiviral. A la vez, avanzan en el desarrollo de antibióticos contra las bacterias superresistentes.

A la espera de comprobar los plazos de desarrollo de este proyecto para sus pruebas en humanos, trabajan también en la creación de un prototipo que permita detectar el coronavirus de manera «rápida, eficiente y barata». Con un sistema novedoso, «sin precedentes en el mercado actual». Se trata de monitorear el virus con su receptor según un mecanismo electroquímico. «Lo que soñamos desarrollar es un aparato de mano que permita un diagnóstico rápido y de bajo coste, que pueda ser además de distribución masiva».

César de la Fuente se graduó en la primera promoción de biotecnológos de la Universidad de León en 2009, y en el Campus de Vegazana comenzó una brillante trayectoria investigadora que le llevó hasta el Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), en el que aprendió los cimientos de la ingeniería informática, biología computacional y biología sintética que le han permitido programar y seleccionar organismos vivos, y después enseñar a los ordenadores a diseñar proteínas con capacidad antimicrobiana, capaces de matar bacterias. Un paso fundamental para producir nuevas medicinas, en su ambición de luchar contra las resistencias a los antibióticos que amenazan con acabar con los avances que implicó el descubrimiento de estos medicamentos.

Hasta llegar a la cátedra de Bioingeniería, Microbiología y Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, en la que trabaja actualmente. Además acaba de ser galardonado por la American Chemical Society con el Young Investigator Award, otro de los premios que le consolida como una de las grandes promesas de la investigación científica a nivel internacional.

La pandemia del coronavirus ha llevado a su equipo a investigar fórmulas de aplicación de sus investigaciones a luchar contra el Covid. El equipo de De la Fuente se encuentra ahora investigando nuevas terapias potenciales: «Estamos realizando un screen de moléculas que hemos desarrollado en el laboratorio, y que incluyen pequeñas proteínas, antibióticos, etc. Se trata de ver si son capaces de neutralizar el virus. De manera simultánea, estamos comprobando que las moléculas no son tóxicas. Si alguna funciona, la idea es testarlas en un modelo de ratón».

La peculiaridad de la investigación que llevan a cabo se centra en que que «la mayoría de las moléculas que estamos testando son proteínas minúsculas que tienen actividad contra bacterias. Queremos ver si estos compuestos también tienen actividad antiviral». Apunta además que «es importante recordar que las infecciones bacterianas pueden causar neumonías letales en el contexto de pandemias como la que vivimos hoy en día, con lo cual nos interesa continuar nuestro trabajo desarrollando antibióticos contra estas bacterias superresistentes. La hipótesis actual es que las proteínas minúsculas podrían neutralizar la estructura del virus interfiriendo con el proceso de entrada del virus en la célula humana (a través del receptor humano ACE2)».

La investigación del equipo del biotecnológo se suma a las propuestas para hacer frente a la pandemia. MOREIRA

Un proceso de neutralización que se «basa en erradicar al virus directamente. Es decir, la estructura de la cápsida del virus sería la diana». En todo caso, pensar en plazos para que este desarrollo pueda aplicarse en la práctica a humanos es complicado. «Es muy difícil poder predecir esto, aunque si se descubriese un nuevo medicamento prometedor el proceso de aprobación para uso en humanos seguro que se aceleraría, debido a la necesidad actual de curar Covid-19. En nuestra screen también estamos testando medicamentos aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) que actualmente se usan en humanos. El concepto es que si estos funcionan, se podría acelerar aún más su implementación en la población».

La línea de investigación que desarrolla el equipo de César de la Fuente es la que ha seguido en buena parte de su carrera y su trabajo. «No debemos menospreciar a las bacterias. El mundo está azotado por multitud de microbios invisibles, y ahora se trata de contener como sea una pandemia que ha cambiado radicalmente la manera de relacionarnos, incluso de percibir el mundo».

El científico señala que esta pandemia recuerda a los efectos catastróficos de la gripe de 1918, que «diezmó a la población mundial y mató a 50 millones de personas». Sin embargo, incide en que «se calcula que el 95% de esas muertes finalmente no se debieron al virus en sí, sino a las neumonías causadas por las bacterias. La capacidad de éstas cuando actúan de forma conjunta con los virus es demoledora y letal». Señala también que entonces no había antibióticos. El primero, la penicilina, no apareció hasta diez años después. «Ellos permitieron que nos libráramos del terror de las bacterias, pero a veces no pueden controlar determinadas infecciones, ya que evolucionan y se modifican. Incluso se han hecho resistentes a los antibióticos. Ya Fleming en 1945 advirtió del peligro de esta resistencia en su discurso de aceptación del Premio Nobel».

Un siglo después de aquella gripe llega el SARS-CoV-2, con «una capacidad letal diez veces mayor que el virus de la gripe convencional. Mientras científicos de todo el mundo se centran en encontrar medicamentos de acción directa antiviral, y vacunas que prevengan infecciones futuras, no hay que olvidar que las bacterias pueden, nuevamente, cumplir un rol secundario en la pandemia actual. Y es que el virus se encarga de debilitar nuestras defensas y, como consecuencia, proporciona un terreno fértil y propicio para que las bacterias puedan colonizar nuestro cuerpo», señala De la Fuente.

Destaca que un estudio realizado en la provincia china de Wuham, donde se originó la pandemia, revela «que uno de cada siete pacientes hospitalizados con Covid-19 adquiere una infección secundaria (muchas de las cuales son causadas por bacterias resistentes a antibióticos), y el 50 % de estos pacientes muere como consecuencia de estas infecciones. La historia parece similar a la de la gripe de 1918. Sólo que desde entonces el conocimiento ha avanzado de forma exponencial. No sólo con antibióticos y vacunas, sino con el estudio de las enfermedades infecciosas y cómo se transmiten. Eso es básico para afrontar esta nueva guerra biológica, que requiere innovación constante».

Y ahí surge la que es una de las grandes preocupaciones del biólogo, y centro de buena parte de sus investigaciones. «En las últimas décadas no se han desarrollado nuevos tipos de antibióticos, y cada vez hay más bacterias resistentes a los que hay disponibles. Si no avanzamos en este campo, en menos de 30 años morirán 10 millones de personas al año por culpa de estas bacterias». De la Fuente se muestra optimista, cree que «la sanidad saldrá fortalecida para afrontar futuras pandemias»; pero advierte: «Ahora el escenario es casi de ciencia ficción, un mundo dirigido por un microbio invisible. Se está investigando muchísimo en él. Pero es crucial no menospreciar el papel de las bacterias, porque pueden agravar los efectos de la pandemia».

Fuente: Diario de León

Estudiantes de la Universidad de La Rioja y la ESDIR diseñan siete aplicaciones para dispositivos móviles durante el confinamiento por la Covid-19

Unir Universidad de La Rioja

Estudiantes del Grado en Ingeniería Informática de la Universidad de La Rioja (UR) y de la Escuela de Diseño de La Rioja (ESDIR) presentan mañana, jueves 28 de mayo, las ‘apps’ que han desarrollado durante el confinamiento decretado por el Estado de Alarma para dispositivos móviles como trabajo de la asignatura ‘Informática móvil’ del Grado en Ingeniería Informática.

Estas ‘apps’ son el trabajo fin de curso de la asignatura Informática móvil del Grado en Ingeniería Informática. En ella, los estudiantes de la Universidad de La Rioja han tenido que trabajar en equipo, tal como muchas empresas demandan en la actualidad, en colaboración con alumnos de Diseño Gráfico de la ESDIR.

Las ‘apps’ diseñadas incluyen desde un gimnasio doméstico o la monitorización de hábitos saludables a la posibilidad de hacer donaciones para la lucha contra la COVID-19, juegos y entretenimientos para paliar el confinamiento o adaptados a las fases de desescalada; así como programar viajes seguros.

El jueves 28 de mayo presentaron las diferentes funcionalidades de estas siete aplicaciones adaptadas, durante el confinamiento, para hacerlo más llevadero o cumplir las normas del Estado de Alarma- en la Jornada ‘The AppToday 3.0’.

– MYSPOT, de Sergio Leiva, Miguel Moreno y Diego Rudiez (UR), y Nara Luna Sáenz y Félix Perez (ESDIR), es una aplicación creada para compartir spots fotográficos y con la que los usuarios pueden ganar dinero poniendo precio a sus ‘presets’ o bien habilitar la opción de que los beneficios obtenidos por su comercialización sean destinados a la lucha contra la COVID-19 a www.unicef.es/donacion-emergencia-coronavirus.

– WAVEL, de Manuel Boíllos, Fermín Jiménez y Regina Ochoa (UR), y Raúl Marín, Noemí Liberal, Leyre Chordá e Iker Adalid Cía (ESDIR), es una aplicación móvil de búsqueda de actividades de ocio, tours turísticos, alojamiento y opciones de desplazamiento; es decir, reúne en una sola aplicación los tres servicios necesarios a la hora de programar un viaje. A partir de aquí y como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, el equipo se plantea implementar la App con alertas de itinerarios con riesgo de contagio o impedimentos de viaje; así como con insignias que certifiquen la ausencia de riesgo en las actividades.

– DAILYGYM, de Albano González, Álex Guillén y Francisco Ruiz-Alejos (UR), y Saray Agudo, David Ovejas (ESDIR), un gimnasio virtual con ejercicios, rutinas, zona de cardio… Una app diseñada durante el confinamiento y adaptada a esta situación que, incluso, incluye un apartado COVID-19 con ejercicios que o bien no requieren ningún material técnico o plantea el uso de objetos cotidianos como sillas, botellas de agua o mochilas con libros.

– EL ESCULTOR, de Andrea Lara, Lucía Tambo y Patricia Vallejo (UR), y Cristina Garrido, Paloma Macebo y Paula Moralejo, un juego de pistas que utiliza la geolocalización en el que el usuario tiene que resolver un misterio (la aparición de esculturas un tanto extrañas) e investigar un crimen, conociendo la historia, los implicados y los posibles sospechosos. El juego está adaptado a las fases de desescalada, pudiéndose disfrutar en grupo o en solitario.

– DRAWIE, de Daniel Ibáñez, Javier Puras y Alejandro Ruiz-Olalla (UR), y Eugenia Salas y Marina Ruiz (ESDIR), es una ‘app’ que pretende entretener usando la imaginación, de forma profesional o centrada en el aprendizaje infantil; lo que la convierte en una aplicación ideal para utilizar todo el tiempo libre disponible de forma creativa.

– UNIGAMES, de Richard Alcántara, Imanol Rodríguez y Jon Ander Herrero (UR), y Santiago Mercadal, Enrique Varea, Tania Lafuente y Hayden Palacios (ESDIR), está enfocada al mundo de los videojuegos –cuyo consumo ha aumentado durante el confinamiento-, ofrece al usuario información (título, carátulas, tráiler) y la posibilidad de crear sus propias listas.

– BIOFIT, de Víctor Caballero, Álvaro Gutiérrez y David Romé (UR), y Eva Rubio, Ángel Viguera y Lorena Pita (ESDIR), es una ‘app’ de monitorización de hábitos de vida saludables y ofrece diferentes rutinas de ejercicios y alimentos dependiendo del interés por perder peso, mantenerse en forma o ganar masa muscular; lo que ayuda a paliar uno de los efectos secundarios del confinamiento provocado por la pandemia de la COVID-19.

Además, por parte de la ESDIR han colaborado Paula Yanguas, Lidia Sopeña, Valeria Serrano, Enrique Ojeda, Nerea Llorente, Fabiola Branada, Luis Marín y Nerea Bardeci.

Fuente: El Economista

Investigadores de la UPV diseñan un modelo de previsión para anticiparse a posibles rebrotes de Covid-19

UPV Valencia

El modelo de simulación se presenta como una «herramienta esencial para afrontar futuros rebrotes de la enfermedad y prever el estado de saturación del hospital derivado de los mismos»

Investigadores del Campus de Alcoy de la Universitat Politècnica de València (UPV) han colaborado en el diseño de un modelo previsión y de simulación con el objetivo de poder afrontar posibles rebrotes de la Covid-19.

Se trata de una herramienta que permite mejorar el flujo de pacientes y la calidad asistencial en el Departamento de Salud de Alcoy (Alicante) en la gestión de la crisis derivada de la pandemia del coronavirus.

El equipo de trabajo ha estado compuesto por el doctor Alejandro Rodríguez Villalobos (investigador del Instituto Universitario Mixto de Tecnología de Informática), el doctor Jesús Seguí Llinares (investigador del Instituto de Tecnología de Materiales, con experiencia en contratos de investigación previos con otras entidades sanitarias) y del doctor Vicente Diez Valdés (Departamento de Organización de Empresas de la UPV y ex director de Recursos Humanos del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia), todos ellos investigadores del Campus de Alcoy, junto con el Grupo de investigación ROGLE del campus de Vera de la UPV, dirigido por José Pedro García Sabater.

El modelo de simulación se presenta como una «herramienta esencial para afrontar futuros rebrotes de la enfermedad y prever el estado de saturación del hospital derivado de los mismos», destacan fuentes de la institución académica a Europa Press.

En concreto, establece un cuadro de mando y control anticipado de los recursos hospitalarios necesarios: humanos, técnicos, de protección y de infraestructura derivadas de los nuevos ingresos, permitiendo así planificar, organizar y gestionar con antelación las necesidades de los servicios asistenciales, evitando su posible colapso.

«Se trata, por lo tanto, de anticiparse y proteger al sistema sanitario proporcionando una herramienta que sirva de apoyo en la toma de decisiones, en situaciones de gran variabilidad al equipo de gestión del hospital», apunta Francisca Sempere, investigadora del Campus de Alcoy de la UPV y coordinadora del proyecto.

Aprendizaje de Wuhan

Los datos de partida son las estimaciones de contagios que se determinan a partir de modelos de previsión desarrollados por el investigador Alejandro Rodríguez Villalobos. Son modelos matemáticos complejos de previsión construidos a partir del aprendizaje y del comportamiento de contagio y confinamiento observado desde el inicio de la pandemia en Wuhan (China).

Fuente: Levante EMV

 

Una ‘app’ con sello español para diferenciar el sonido de la «tos del coronavirus»

Grabar la tos con el micrófono del móvil y que éste reconozca, por su sonido, si es la típica del Covid-19. No es ficción. Es lo que hará la aplicación Coughvid, en la que trabaja el ingeniero informático gallego Tomás Teijeiro, con su grupo de la EPFL (École Polytechnique Fédérale de Lausanne), en Suiza.

Teijeiro, que lleva dos años volcado en su investigación postdoctoral en Suiza, estudió Ingeniería Informática en la Universidad de Santiago de Compostela (USC) e hizo su doctorado en Ciencias de la Computación en el CiTIUS (Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes). Actualmente, su trabajo está relacionado con la aplicación de la inteligencia artificial en el área de la salud.

El objetivo de la aplicación es que sirva “como herramienta de screening, una etapa antes del diagnóstico en la cual, de forma simple, el paciente en su propio domicilio puede hacerse este test si se nota síntomas”, cuenta Tomás en una entrevista con Efe.

Tras grabar la tos con el micrófono de un smartphone y contestar a otras preguntas sobre su estado de salud, Coughvid le dirá al usuario si es necesario que se ponga en contacto con su médico para hacer una PCR y confirmar el diagnóstico.

Este proyecto, en el que trabajan también cinco estudiantes de doctorado, lo coordina el profesor español David Atienza, director del laboratorio.

La idea fue de una de las estudiantes, ya que su madre ejerce de médica en Estados Unidos y le comentó que los pacientes de Covid-19 tienen “una tos bastante distinta a la que se puede tener con catarros, gripes o alergias estacionales y que los médicos eran capaces de distinguirla bastante bien”, afirma Teijeiro.

A partir de ahí, comenzaron a buscar bibliografía y, tras consultarlo con distintos médicos, constataron que “la tos seca es un síntoma característico de la enfermedad”, por lo que prepararon una web para recoger grabaciones de todo el mundo e indagar así hasta qué punto serán capaces de diferenciar con exactitud el sonido de la tos del coronavirus.

Han recogido hasta el momento más de 16.000 muestras para realizar el análisis exploratorio de datos, pero saben que “solo por el sonido de la tos va a ser muy difícil” determinar si alguien padece la enfermedad.

Por ello, van a precisar sus pesquisas con un ensayo clínico en el que médicos recogerán grabaciones de pacientes que han sido diagnosticados con test PCR. “Tendremos información ya adquirida con una metodología más fiable”, detalla.

En cualquier caso, Coughvid, que será gratuita y estará disponible de forma global para Android e iOS, servirá “como herramienta para ayudar al paciente”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está interesada en incluir su test de análisis de la tos en una aplicación propia que está desarrollando para el control de la pandemia.

Asimismo, “puede ser útil para las autoridades”, apunta Teijeiro, ya que el proyecto recoge información de geolocalización, de forma opcional, que puede “ayudar a detectar nuevos brotes” e identificar “una zona geográfica determinada en la que varios pacientes, a priori, muestren un tipo de tos que es muy compatible con el coronavirus”.

Aunque en ningún caso pretenden realizar un diagnóstico, la iniciativa “se está desarrollando con el asesoramiento de personal médico y en colaboración con hospitales”.

“Todo lo que sea aumentar el conocimiento de la enfermedad nos va a ayudar de una forma u otra a controlar la pandemia”, reflexiona el investigador.

Fuente: Innovadores

Un emprendedor de la UJI participa en un proyecto para convertir máscaras de buceo en EPIs sanitarios

El graduado en Ingeniería Informática  de la Universitat Jaume I Víctor Guillem Agustí, a través de su empresa Vidasoft, participa en un proyecto que tiene como objetivo desarrollar un adaptador entre las máscaras de buceo con snorkel y los filtros sanitarios HEPA-13. De esta forma, la máscara puede servir como equipo de protección individual (EPI) sanitario para que el personal esté más protegido ante la COVID-19. Así mismo, se ha creado una pieza CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias) para que se puedan utilizar este tipo de máscaras como parte de un respirador no invasivo.

El proyecto, en el que también trabajan las empresas Protocas3D, de diseño e impresión de piezas en 3D, y Señalplast, de fabricación industrial de piezas, se encuentra en la fase de fabricación de los adaptadores y en la gestión de la recogida de máscaras con snorkel.

Hay que destacar que todo el proyecto es de código abierto para que cualquier persona o entidad del mundo pueda descargarlo y hacer uso de él. En la página web del proyecto se encuentran las instrucciones para la adaptación de las máscaras, así como un formulario para que los centros sanitarios puedan solicitar máscaras o adaptadores y se les envíen de forma gratuita. Además, también se puede colaborar con la aportación de máscaras o con una ayuda económica para la fabricación en 3D de las piezas.

La página web también contiene un apartado de transparencia donde se especifican todos los envíos realizados hasta el momento a los diferentes centros sanitarios. Las máscaras con el adaptador ya se están utilizando en otros países europeos como Bélgica y en el continente americano, en México o Argentina, entre otros.

Víctor Guillem Agustí fue uno de los ganadores de la edición de 2013 de los Premios de Innovación y Creatividad de la Cátedra INCREA con el proyecto «Forum4Trade», con el que participó en la primera edición del programa de emprendimiento Yuzz Castellón. En 2015, creó la empresa Vidasoft, que se dedica al desarrollo de software, tiendas online, desarrollo web, aplicaciones móviles y nuevas tecnologías.

Fuente: UJI

Jóvenes de un instituto de Estepona ponen sus ordenadores al servicio de la ciencia contra el coronavirus

Alumnos de un instituto de Estepona (Málaga) han puesto sus ordenadores al servicio de la ciencia a través de la iniciativa «Folding@home» y el proyecto de investigación sobre el coronavirus de la Universidad de Stanford, que envía archivos de datos a sus equipos para que hagan cálculos.

El procedimiento analiza proteínas para determinar su utilidad contra el coronavirus y enfermedades como el alzhéimer y los científicos basan sus cálculos en un modelaje o simulación de moléculas que interactúan con proteínas.

La iniciativa consiste en enviar tareas complejas a cientos de miles de ordenadores de usuarios en sus casas, desde donde -una vez han procesado las tareas- devuelven los resultados a los científicos de la universidad.

El profesor de Informática del Instituto Monterroso de Estepona, José Luis Usero, dispuso esta tarea a sus alumnos de segundo de bachillerato, con la que busca que se interesen por la ciencia al contribuir a ella a través de acciones así.

El ingeniero informático José Carlos Navarro ha explicado a Efe que esta iniciativa ayudó anteriormente a otros proyectos de investigación de distintas universidades, pero ahora concentran gran parte de su esfuerzo en la tarea que realiza la universidad californiana para encontrar una cura ante el coronavirus.

Este modelo de trabajo, que recibe la denominación de «informática distribuida», permite que un superordenador envíe paquetes de datos a equipos personales y, al instalar un programa que se ejecuta en segundo plano, éstos los procesan.

Navarro ha mencionado que esta idea ganó popularidad gracias a un llamamiento de la fabricante de tarjetas gráficas Nvidia que pidió a los videojugadores, cuyos equipos cuentan con gran potencia, que ejecutaran este programa para acelerar las investigaciones.

El profesor de Informática ha precisado a Efe que al conocer la iniciativa vio una oportunidad para que sus alumnos fueran conscientes de cómo colaborar a la investigación como un juego, tras lo que añade que, como son muchos, pueden «ayudar a luchar contra el coronavirus».

Presupuso que los alumnos tendrían durante gran parte del día su ordenador encendido y les encargó, a modo de tarea, esta acción que planea desarrollar también en el futuro.

Usero ha comentado que ganarse el interés de sus alumnos por la ciencia pasa por hacerles sentirse útiles, aunque sea a pequeña escala.

El docente pretende crear un equipo de procesamiento de datos con alumnos del centro educativo para competir con otros grupos al visionar los puntos que alcanzan entre todos los ordenadores que lo conformen.

Fuente: La Vanguardia

Un total de 60 equipos informáticos de la URJC se unen a la lucha contra la COVID-19

URCJ equipos informaticos COVID 19

60 ordenadores de un aula de Diseño y Desarrollo de Videojuegos se han puesto a disposición del programa Folding@home de la Stanford University, que conecta ordenadores por todo el mundo para realizar cálculos para combatir la COVID-19.

El primer paso fue poner a disposición de la red las dos máquinas de experimentación más potentes del grupo de investigación de Computación Avanzada, Percepción y Optimización (CAPO) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSII). Ahora, desde Microinformática del Campus de Móstoles, han sumado 60 ordenadores de un aula del grado de Diseño y Desarrollo de Videojuegos, con una gráfica muy potente, elemento importante para los cálculos, como explica Pablo Bouzas, técnico de Microinformática del campus, “las operaciones de Folding@Home exigen mucho más de la gráfica que de otros componentes, por eso hemos puesto a trabajar 60 ordenadores del aula de videojuegos que están dotados de una gráfica capaz de hacer gran cantidad de cálculos”.

Los ordenadores están conectados y trabajando para la red 24 horas, aunque se apagan de vez en cuando para que descansen. Cada día resuelven una tarea sobre, entre otros aspectos cómo descubrir y probar proteínas capaces de impedir que el coronavirus se instale en los pulmones, que les envían los servidores de Folding@Home.

Muchos pequeños hacen un grande

El proyecto, que lleva varios años en funcionamiento dedicado a diversos fines científicos, permite a cualquier persona que disponga de un PC o una videoconsola participar en esta red, con la instalación de un pequeño programa en su equipo. Estos dispositivos, una vez conectados a la red, realizarán cálculos para obtener más datos sobre el funcionamiento del virus. El programa opera en los ‘tiempos muertos’ del equipo, es decir, cuando esté conectado a Internet y a la red eléctrica, pero no esté ejecutando ningún programa. La suma de la capacidad computacional de tantos equipos permite conseguir una posibilidad de cálculo equivalente a la de un ‘superordenador’

Cualquier usuario puede aportar su granito de arena informático al combate contra el coronavirus poniendo uniendo su dispositivo a la red y siguiendo las instrucciones que se explican en este enlace.

El laboratorio de la Stanford University responsable de la red ya puso millones de ordenadores a trabajar en la investigación de enfermedades como cáncer, Alzhéimer, diabetes y malaria, contribuyendo a conocer más sobre estas patologías y cómo combatirlas.

Fuente: URJC